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Iglesia en Venezuela clama “¡No disparen más!” tras mortal jornada en las frontera

MARCH
Foto: José Cohén
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Las miradas de la comunidad internacional se posaron en las fronteras de Venezuela con Colombia y Brasil, donde la represión de la administración Maduro quemó camiones de ayuda humanitaria y acabó con la vida de jóvenes y adolescentes, en una jornada que dejó cientos de heridos -buena parte por balas- y el cierre total de las vías

Un número aún impreciso de muertos y casi 300 lesionados, 60 de ellos por balas, es el balance preliminar de una jornada cargada de sangre, represión y violencia este 23 de febrero en las fronteras con Venezuela, cuando se intentó sin éxito ingresar ayuda humanitaria internacional al país, que vive la peor crisis de su historia.

De acuerdo con la organización no gubernamental Foro Penal Venezolano, cuyos datos son avalados por la Organización de Estados Americanos (OEA), para las 8:36 pm del 23 de febrero, sólo en Santa Elena de Uairén (Brasil – Venezuela) se registraba un número de 35 personas heridas de bala, 3 de ellas adolescentes y 5 mujeres, con saldo de al menos 2 asesinadas: un menor de edad y un joven de 24 años.

“¡La situación de represión continúa! Seis personas fueron trasladadas a Boa Vista, pues no se pudieron atender en Santa Elena”, reportaba el ente en una transmisión conjunta de Alfredo Romero y Gonzalo Himiob que confirmaba el fatídico saldo rojo: “En Táchira hay 25 personas heridas de bala: 15 en San Antonio, 4 en Capacho y 6 en Rubio”.

Entre los heridos figura Moisés Cordero, un muchacho de 19 años de edad, “activista y defensor de Derechos Humanos que perdió un ojo debido a la herida causada por el disparo de una metra”.

Rompen relaciones y cierran fronteras

El hecho inédito en un sábado que se despide con la ruptura total de relaciones entre Venezuela y Colombia por orden de Nicolás Maduro, culminó además con el cierre oficial de cuatro pasos fronterizos que conectan al departamento de Norte de Santander “durante 48 horas, para evaluar daños ocasionados por los disturbios durante el frustrado paso de la ayuda”, por decisión del gobierno de Iván Duque.

En este marco, se escuchó con fuerza el contundente clamor de la Iglesia Católica a través del primer vicepresidente de la Conferencia Episcopal Venezolana (CEV), Mario Moronta, quien desde la frontera con la nación del café lanzó un enérgico mensaje especialmente dirigido a las Fuerzas Armadas y policiales: “¡No disparen contra el pueblo!, no se olviden que ustedes también son pueblo”.

“Y si esto significa mucho para ustedes, piensen también en sus familias, en sus vecinos, en sus amigos, que están sufriendo; no dejen de sentirse pueblo. Y por eso: respeten, protejan y dignifiquen al pueblo de Venezuela”, dijo el obispo del Táchira, una de las entidades por donde pasarían los cargamentos de ayuda enviada por Estados Unidos y acopiada por Colombia en las cercanías del puente binacional Tienditas.

La medida decretada por el presidente Iván Duque “obedece a la necesidad de evaluar los daños ocasionados a las instalaciones gubernamentales” de los puentes Simón Bolívar, Francisco de Paula Santander, la Unión y la Unidad, indicó un comunicado oficial de Migración Colombia. El cierre será desde el domingo 24 hasta el lunes 25.

Militares desertaron y pidieron asilo en Colombia

La compleja jornada incluyó la histórica deserción de “más de 60 militares, varios de ellos oficiales” venezolanos, que “llegaron desarmados a territorio colombiano”, a cuyo Estado le solicitaron “refugio” tras desconocer el mando de Maduro, calificado por la Asamblea Nacional como “usurpador” de Venezuela tras su toma de posesión para un nuevo período presidencial avalado por elecciones fraudulentas.

“Hace algunos días le decíamos al señor Maduro que no era traición a la Patria recibir o dar ayuda humanitaria. Creo que nuestro mensaje no solamente no fue escuchado sino que ha sido dejado a un lado”, dijo Moronta en el mensaje que compartió con Aleteia.

Pidió a la población “solidaridad con los que en este momento están allí en la frontera tratando de hacer pasar la ayuda humanitaria”, pero indicó que el apoyo es “no solamente acompañados de la oración, sino sobre todo con un espíritu de convivencia pacífica, y demostrando que lo que nos interesa a nosotros es el bien común de todos y cada uno de los venezolanos, cualquiera sea su condición”.

La Iglesia renueva su llamado a los militares

“Quiero hacerles un llamado nuevamente, porque son hermanos nuestros, a la Fuerza Armada Nacional en sus diversos componentes, a la Policía Nacional Bolivariana y a las demás autoridades: actúen de acuerdo con la Constitución y las leyes”, dijo el prelado. “El juramento que han prestado es a la Constitución, pero su juramento apunta a defender, atender y dignificar al pueblo”, agregó.

“Es lamentable la cantidad de heridos, la cantidad de fallecidos, a causa de la represión y de la violencia. ¡La sangre de los hermanos clama justicia ante Dios! Por eso quiero pedirles a todos los militares, a todos los guardias, a todos los policías, que en el nombre de Dios: ¡No ataquen con armamento a aquellos que están tratando de hacer el bien para toda Venezuela!”.

Tras condenar que hayan “incendiado las cargas de ayuda humanitaria* de otros países y producto del esfuerzo de muchos hombres y mujeres también de Venezuela”, dijo que “eso *no sólo es un pecado”, sino “un acto de inhumanidad del cual tendrán que responder delante de Dios”.

Y es que un camión cargado con asistencia humanitaria de Estados Unidos para Venezuela ardió en llamas en la frontera con Colombia, lo que causó la indignación de quienes además sufrieron cruentos episodios de violencia, en medio de una lluvia de gases lacrimógenas y disparos de perdigones y balines de goma.

“Quiero pedirles también a todas las autoridades y de manera especial a aquellos que tienen bajo su responsabilidad o sus órdenes la dirección de los colectivos (como se conoce a grupos particularmente violentos afectos al oficialismo), que les digan que recuerden que también ellos son pueblo. No son los colectivos los que pueden estar disparando, los que pueden estar matando y haciendo horrores en el país”, dijo Moronta.

Violencia en frontera de Brasil dejó muertos y heridos

Los duros hechos se replicaron en Brasil, especialmente en Santa Elena de Uairé*, con un elevado saldo de muertos y heridos que cobró la vida de jóvenes y adolescentes. Preludio del desastre, ya en la víspera se había saldado con la sangre de miembros de las comunidades indígenas que desde tiempos ancestrales hacen vida en la región.

“Nos hacemos solidarios desde esta frontera golpeada, como siempre ha sido en los últimos años, con los hermanos de la frontera con el Brasil, con los hermanos ‘pemones’; no solamente han sido vejados y despreciados, sino que también han sido manipulados; incluso dentro de ellos hay un buen número de heridos y algunos fallecidos”, dijo el prelado.

Ya el 22 de febrero se expresaba en términos similares el Vicario Apostólico del Caroní, monseñor Felipe González, quien denunciaba desde el sitio que se había constatado la presencia de 16 heridos de bala por integrantes de las Fuerzas Armadas cuando intentaba la policía territorial detenerlos porque iban a reforzar la frontera para que no entrara la ayuda humanitaria.

“En la refriega hubo una indígena muerta”, denunciaría. Más tarde aumentaría el número de fallecidos. “Los encomendamos a Dios; pero también pedimos a Dios que toque el corazón y la conciencia de todos los hombres y mujeres para que en vez de estar sirviendo a una ideología o a una parcialidad política, se pongan a favor del pueblo”, clamaría por su parte Moronta.

Unidos en oración: “¡Que cese la violencia!”

“A todos les pido que nos unamos en una oración, pero también en la solidaridad y la fraternidad. También invocamos la palabra del Señor: felices aquellos que construyen la paz, porque de ellos es el reino de los cielos. El reino de los cielos es de justicia, de paz, de libertad y de amor. Que entre nosotros cese la violencia”, insistió.

“Que entre nosotros no haya retaliación ni tampoco venganza, pero que tampoco de entre nosotros salga gente a asesinar hermanos del mismo pueblo. A todos: ¡la Iglesia les acompaña! A todos: la Iglesia les pide que nos unamos. Este es un momento para buscar hacia delante los caminos de la paz, de la pacífica convivencia; y sobre todo, de la demostración de que sí queremos una auténtica democracia”, sostuvo.

A través de un “Comunicado sobre los acontecimientos en torno a los esfuerzos por ingresar ayuda humanitaria a Venezuela”, la Presidencia de Colombia denunció que la “acción pacífica y de carácter humanitario” de Colombia, Chile, Paraguay, Estados Unidos “y muchos países en una acción multilateral (…) ha sido interrumpida desde Venezuela con una represión violenta y desproporcionada”.

Se trata, señala el documento, de una acción “contra ciudadanos inermes venezolanos que venían pacíficamente a llevar la ayuda, como lo demuestran los informes de nuestras comisiones de verificación y las de la OEA”.

“La prioridad para el Gobierno es proteger la integridad de las personas en la zona de frontera y por eso se ha dispuesto el retorno de los camiones para proteger la ayuda, con excepción de *los camiones que tenían medicamentos y alimentos que fueron quemados en territorio venezolano*”, constató igualmente el comunicado.

“Colombia y la comunidad internacional han cumplido de manera pacífica y han recibido violencia desde Venezuela”, concluyen.

Amenazan con fuego a Puerto Rico

Mientras que desde Puerto Rico, el gobernador alertó que el barco -dirigido por civiles- con cargamento de ayuda humanitaria, recibió del gobierno de Nicolás Maduro la amenaza clara de fuego, por lo que también fue replegado; situación similar a la ocurrida con la asistencia acopiada en Curazao.

Desde Táchira, uno de los epicentros de la violencia contra el ingreso de ayuda, el pastor de la Iglesia indicó: “Que Dios nos bendiga, que Dios nos acompañe y que el Santo Cristo de La Grita -que sostiene nuestro dolor, nuestras angustias y esperanzas con sus brazos amorosos- nos dé la fortaleza en estos momentos para seguir construyendo en Venezuela la justicia y la paz. ¡Nuestra Señora de la Consolación nos acompañe!” en esta situación tan difícil.

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