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Polémica en Buenos Aires porque con cartelería oficial se dijo que “Navidad es Jesús”

NAVIDAD ES JESUS
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Que la Navidad es una celebración incluso compartida por quienes no comparten la fe en Cristo es evidente, pero…

Durante días, en carteles electrónicos desplegados en toda la ciudad, y en distintos espacios públicos, la Ciudad Autónoma de Buenos Aires compartió un mensaje navideño que otrora no hubiese generado ningún tipo de polémica: Navidad es Jesús.

Pero la reacción ante los carteles no pasó desapercibida. En redes sociales, sobre todo en torno a usuarios conocidos por difundir consignas como las referidas a la legalización del aborto, se sumaron muchas señales de rechazo, alegando que no se abonan impuestos para mensajes religiosos, y que se debería “respetar la libertad religiosa” y la de quienes no profesan religiones. Las reacciones, fueron tema incluso en varios de los medios de comunicación gráficos y digitales más importantes.

El lema Navidad es Jesús coincide con el que promovió la Iglesia Católica en Buenos Aires en la Navidad en 2012, la última encabezada por el cardenal Jorge Bergoglio como Arzobispo de Buenos Aires. Pero no fue la Iglesia Católica en esta ocasión la encargada de hacer el pedido a las autoridades. Fue la Alianza Cristiana de Iglesias Evangélicas de la República Argentina la que solicitó al Jefe de Gobierno de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires incluir en las carteleras digitales administradas por el Gobierno de la Ciudad el lema, que estuvo presente en las calles y espacios públicos de la Ciudad entre el 17 de diciembre y el 25. El objetivo, explicaron, fue “que miles de personas conozcan el verdadero significado de la navidad”.

¿Por qué Navidad es Jesús? Más allá de la obviedad de referir al acontecimiento histórico celebrado, y de una expresión que se escucha muy a menudo en tantísimas ocasiones, valga recordar el mensaje del cardenal Bergoglio en 2012:

La Ciudad Autónoma de Buenos Aires ha accedido en numerosas ocasiones a pedidos de instituciones religiosas, pero también de asociadas a distintos intereses particulares, e incluso asumió desde sus secretarías u organismos iniciativas que no todos necesariamente apoyan. Por el caso, para el conocido como Día del Orgullo Gay de 2017 el Obelisco, principal ícono de la Ciudad, lució los colores del arcoíris con los que se identifica una celebración que no necesariamente es compartida por todos los vecinos.

Y en ocasiones, como las que hemos dado cuenta, la ciudad ha apoyado muestras que incluso han ofendido abiertamente a los cristianos:

Que la Navidad es una celebración incluso compartida por quienes no comparten la fe en Cristo es evidente. Pero que es de un valor religioso profundo para muchísimos ciudadanos, tan contribuyentes como los reaccionarios ante estos mensajes, también. Para muchísimos porteños Navidad es Jesús. Y en un año en el que les tocó ver como su Secretario de Cultura comió una torta con la forma de Cristo crucificado el poder salir a la calle y ver algo que los represente parece casi un gesto de justicia.

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