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Esta estatua del Divino Jesús continúa siendo fuente de milagros

DIVINO NINO
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La estatua, que apareció en Bogotá (Colombia) por coincidencia providencial, ayuda a revivir la devoción por el Divino Niño Jesús

Una de las imágenes más populares del Divino Niño Jesús se encontró en Bogotá, Colombia. Conocida como Divino Niño, se descubrió providencialmente después de que un cura local experimentara una
visión celestial del Divino Niño.

En 1914, el padre salesiano John Rizzo quiso construir una iglesia para los feligreses de una ciudad cercana: Barranquilla.

Sin embargo, no tenía dinero y las personas a las que les daba misa eran extremadamente pobres. Intentó recaudar los fondos que necesitaba, pero no los consiguió.

Después de arrodillarse frente a la estatua de la Santísima Virgen María, alzó la mirada y vio al Divino Niño Jesús en los brazos de su Madre. Jesús estaba sonriendo con los brazos extendidos y Rizzo imaginó que decía: “Llévame contigo. Quiero acompañarte”.

Tras este acontecimiento, pudo recaudar todos los fondos necesarios para construir la iglesia, lo que reforzó su profundo y permanente amor hacia el niño Jesús.

Además, esto convenció a Rizzo de que necesitaba extender la devoción hacia el Divino Niño y, cuando fue trasladado a su siguiente misión, buscó la manera de potenciar esta devoción.

Rizzo visitó la tienda de un artista italiano local que tenía una estatua antigua del Divino Niño Jesús con los brazos abiertos de forma acogedora.

La estatua contaba inicialmente con una cruz en su espalda, pero Rizzo pidió que se quitase la cruz y se inscribiesen las palabras “Yo reinaré” en la base.

Comenzó a predicar sobre el Divino Niño y construyó una pequeña capilla para albergar la imagen. Rápidamente comenzaron los milagros y la devoción se expandió como la pólvora.

Con el tiempo, se construyó una iglesia mayor y miles de personas empezaron a acudir al santuario.

Los milagros continúan hoy en día y se celebra a menudo una novena anual desde el 16 hasta el 24 de diciembre en honor al Divino Niño.

La estatua nos recuerda el tierno amor de Dios por la humanidad, así como su receptividad hacia cada uno de nosotros.

Sus brazos quieren acercarse a nosotros, como cualquier niño que quiere que lo tomen. Nos invita a abrazarlo y tenerlo cerca de nuestro corazón.

Es la estatua favorita para muchas personas en todo el mundo, además de una imagen preciosa del Divino Niño para esta época navideña.

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