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Cada vez más estadounidenses se sienten “ajenos a la Biblia”

BIBLE
Shutterstock-Jantanee Runpranomkorn
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Una nueva investigación arroja datos sobre la creciente indiferencia hacia los textos sagrados en EE.UU.

Los resultados no son tan dramáticos en general, pero esta nueva investigación patrocinada por la Sociedad Bíblica Estadounidense (ABS, por sus siglas en inglés) registra una sutil caída en el número de estadounidenses que aceptan a la Biblia como una herramienta indispensable en su vida cotidiana y que reconocen a las Sagradas Escrituras como “la palabra inspirada por Dios”. El porcentaje de estadounidenses que consideran a la Biblia como “un libro más de enseñanza, escrito por hombres, cuyo contenido es de historias y consejos” creció del 18 al 20 por ciento en apenas un año.    

Un hallazgo especialmente preocupante es que el 54 por ciento de los estadounidenses se ubica ahora en la categoría descrita como “Ajenos a la Biblia”. Los investigadores hacen notar, sin embargo, que esto no significa “necesariamente que [este segmento mayoritario de la población estadounidense tenga] sentimientos hostiles o negativos con respecto a la Biblia, sino simplemente que muchos de ellos son indiferentes ante las Sagradas Escrituras”. No bien así, el mismo estudio revela que la mayoría de las personas de esta categoría “no interactúan con la Biblia en lo absoluto” y, asimismo, que las Sagradas Escrituras no tienen un “impacto significativo en sus vidas”.

En contraste, el nueve por ciento de los estadounidenses están “Centrados en la Biblia”, y 80 por ciento de ellos “usan la Biblia todos los días”. La mayoría de los miembros de esta categoría son hombres nacidos entre la posguerra y la década de 1960, casados, con una edad promedio  de 51 años, asistentes regulares a la iglesia y asentados en el sur del país. En casi todos los rubros de esta encuesta, los adultos sureños son quienes muestran tener un mayor compromiso con la Biblia.

Por lo anterior, no ha causado mayor sorpresa el dato de que sean particularmente los jóvenes estadounidenses —los llamados milénicos y los miembros de la Generación X, cuyas edades oscilan ahora entre los 19-33 años y los 34-52 años respectivamente — quienes conforman el mayor número de adultos en las categorías de “Ajenos a la Biblia” y “Neutrales ante la Biblia”; 63 por ciento de los milénicos son “Ajenos” o “Neutrales”; mientras que este mismo segmento es del 65 por ciento entre la Generación X. Los estadounidenses “Neutrales”, según este mismo estudio, “interactúan esporádicamente con la Biblia” y el 38 por ciento de los adultos de esta categoría no asisten a la iglesia.   

Esta encuesta también tuvo como propósito medir la manera en que la Biblia es considerada una “necesidad cotidiana”. En este rubro, la Biblia debió competir con el café, “comer algo dulce” y las redes sociales. Para el 37 por ciento de los adultos encuestados, el café es su más importante necesidad diaria, seguida de “comer algo dulce” con un 28 por ciento; las redes sociales arrojaron un 19 por ciento, mientras que la Biblia se ubicó como una necesidad diaria para sólo el 16 por ciento de los adultos.

Por el lado positivo, 57 por ciento de los adultos estadounidenses indicaron que “les gustaría usar más a menudo la Biblia”; incluso 32 por ciento de los adultos “Ajenos a la Biblia”, al parecer estarían dispuestos a invertir más tiempo en la Biblia; no bien así, 63 por ciento de los encuestados en esta categoría se declararon abiertamente “no interesados en usar más la Biblia”.   

Con todo, 66 por ciento de los estadounidenses expresaron “cierta curiosidad por saber más sobre el contenido de la Biblia”; 63 por ciento indicaron que les gustaría saber más “sobre quién es Jesucristo”. Sin embargo, no es sorprendente que dicha curiosidad sea mayor entre los feligreses regulares; esta característica es incluso mayor entre quienes no tienen estudios universitarios y entre quienes tienes niños en casa; la curiosidad sobre las Sagradas Escrituras es mucho menor entre quienes se declaran “Adeptos a la Biblia”, “Neutrales ante la Biblia” y “Ajenos a la Biblia”.  

Con respecto al “impacto de la Biblia en los pensamientos y las creencias”, más del 50 por ciento de los adultos que usan la Biblia al menos semanalmente, declararon que la lectura de las Sagradas Escrituras les ha permitido comprometerse más con su fe, y que esa práctica los ha hecho más proclives a “mostrar una actitud más amorosa hacia sus semejantes”.

No bien así, el número de adultos que “admite firmemente que la Biblia contiene todo lo que una persona debe saber para vivir una vida con propósito” cayó del 44 por ciento al 42 por ciento en tan solo un año. Este porcentaje ha caído sistemáticamente desde 2011, cuando se registró entonces un mayoritario 53 por ciento. Un declive similar se revela al preguntarles a los estadounidenses si piensan que la Biblia “tiene muy poca influencia en nuestra sociedad”: dicha cifra cayó del 47 al 41 por ciento en apenas un año, de 2017 a 2018; no bien así, 25 por ciento de los adultos creen hoy que la “Biblia tiene demasiada influencia” en nuestra sociedad, siendo que esta categoría se ubicó en 13 por ciento en 2011.      

En relación al estatus y la valía de la Sagradas Escrituras, también se observa una caída, pues el 56 por ciento de los estadounidenses afirma ahora que la Constitución Política es más importante que la Biblia “para formar el tejido moral de nuestra nación”. En este punto, como en muchos otros, los adultos mayores están más dispuestos a darles a las Sagradas Escrituras una mayor calificación que las jóvenes generaciones.

Al margen de la edad, la mayoría de los adultos estadounidenses “no creen que la Biblia tenga demasiada influencia en los aspectos sociales, ni tampoco en las decisiones que ellos toman sobre el dinero, la política o sobre cuál programa televisivo o película deben ver”. Una cuarta parte de los estadounidenses afirma que sus opiniones sobre el aborto sí están influenciadas por la Biblia.

Mientras que el 79 por ciento de los adultos cree que “la moral y los valores de Estados Unidos están declinando”, sólo el 18 por ciento afirma que “dicho declive se debe a la poca o nula lectura de la Biblia”, siendo que dicha cifra se ubicó en 27 por ciento en 2018. Como principal causa de la actual crisis moral del país se señala a la codicia corporativa.

En resumen, la investigación revela que el compromiso y la relación con las Sagradas Escrituras muestra claras señales de declive, especialmente entre los estadounidenses más jóvenes; los resultados de la encuesta concluyen con un decidido tributo al poder de la Biblia: en contraste con el desalentador 42 por ciento de los adultos estadounidenses que reconocen tener más miedo que hace cinco años, “el optimismo ante el futuro” se relaciona directamente con el grado de compromiso con la Biblia; entre los adultos “Centrados en la Biblia”, el 78 por ciento “acepta firmemente que el futuro es esperanzador”. En contraste, esta cifra se ubica apenas en un 24 por ciento entre los adultos “Ajenos a la Biblia”.

Es evidente que existe algo poderoso y transformador —un impacto que llega al centro mismo del ser humano— y que está estrechamente relacionado con ¡un compromiso con la Biblia y con un amor genuino por las Sagradas Escrituras!    

La investigación estuvo a cargo de Barna Group y se efectuó mediante entrevistas telefónicas y encuestas en línea entre más de 2,000 personas. La encuesta se basó en una metodología capaz de asegurar una representación fidedigna de todos los grupos generacionales, étnicos y socioeconómicos de la población, e incluyó diversas localidades geográficas, donde se diferenciaron claramente residentes urbanos, rurales y suburbanos.

Gracias a ello, los datos obtenidos cuentan con un alto grado de validez sociológica y, por lo mismo, constituyen una sólida plataforma empírica para que la ABS y las iglesias cristianas evalúen transversalmente el éxito de los esfuerzos de evangelización y de cualquier iniciativa práctica en su propósito de difundir la Palabra de Dios; pero también para saber qué tan comprometidos están con las Sagradas Escrituras los estadounidenses de todas las clases sociales y de los diversos grupos étnicos; y qué tan firmemente aplican todos ellos las enseñanzas de la Biblia en sus vidas cotidianas.    

Este método científico supera por mucho a las fórmulas que tienden a medir el mayor o menor grado de compromiso con las Sagradas Escrituras a partir de criterios exclusivamente emocionales, espirituales, inspiradores o dogmáticos. La investigación de ABS/Barna Group les brinda a los jerarcas de la comunidad cristiana datos concretos y procesables que reflejan el amplio perfil sociológico de los feligreses, pero también de los no creyentes. Toda esta información habrá de demostrar su inmensa valía al revelar los diversos puntos de acceso que potencialmente existen para llegar a las mentes y los corazones de los estadounidenses contemporáneos.

En última instancia todo depende, desde luego, del testimonio vivo de la Iglesia y de sus predicadores para lograr hacer creíble y convincente la relación con las Sagradas Escrituras como una experiencia verdadera con la Palabra de Dios, y, mejor aún, como un lugar privilegiado para tener un encuentros con Nuestro Señor Jesucristo.

Don Mario Paredes es miembro del Consejo Directivo de la Sociedad Bíblica Estadounidense, donde desempeñó previamente el cargo de director del Departamento de los Ministerios Católicos.

 

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