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Películas del Infierno: el inframundo en el cine

L'INFERNO,1911,HELL
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Estas películas representan un lugar donde no querrías terminar de ninguna de las maneras

Hablando sobre el más allá durante una Audiencia General en 1999, el santo papa Juan Pablo II explicó que “las imágenes con las que la sagrada Escritura nos presenta el infierno deben interpretarse correctamente. Expresan la completa frustración y vaciedad de una vida sin Dios. El infierno, más que un lugar, indica la situación en que llega a encontrarse quien libre y definitivamente se aleja de Dios, manantial de vida y alegría”.

Es una descripción elegante para un concepto marcadamente desagradable. Aun así, es inevitable preguntarse cómo puede ser la experiencia de ese estado del ser que llamamos Infierno. Bueno, como habrás adivinado por la naturaleza visual de su medio, a los cineastas no les ha faltado ingenio para abordar este tema a lo largo de la historia del cine.

La mayoría, obviamente, han recurrido a demonios y lagos de fuego, mientras que otros decidieron retratar el Infierno de una forma un poco diferente. Echemos un rápido vistazo a algunas de estas visiones únicas que el celuloide ha dado de la perdición y veamos si dan la talla. 

L’inferno (1911)

L'INFERNO,1911,HELL
Monopol Films | Fair Use

Una de las primeras representaciones del Infierno en el cine terminó siendo un clásico directo por su inspiración. Usando las famosas ilustraciones de Gustav Doré como trampolín de salida, esta adaptación francesa de la Divina comedia de Dante ofrece unos elementos visuales todavía sorprendentes 100 años más tarde. Desde la Ciudad de Dis hasta Satán devorando las almas de los condenados, aquí está todo.

Advertimos, eso sí, que hay una versión de L’inferno restaurada recientemente y con música de Tangerine Dream que ha resultado no ser del gusto de todo el mundo. Si esa es la única copia que puedes encontrar, quizás quieras quitar el sonido y disfrutar de un viaje silencioso a través de la imaginación salvaje y extraña de uno de los cronistas más famosos del Infierno.

Jigoku (1960)

JIGOKU,1960,HELL
Nobuo Nakagawa | Fair Use

Hablando de salvaje y extraño, ninguna lista de películas sobre el Infierno estaría completa sin mencionar la japonesa Jigoku. La historia sigue a un estudiante de teología que se enreda con una familia de mafiosos después de un accidente de tráfico del que huye. Los acontecimientos se descontrolan hasta que todos y cada uno de los personajes de la película termina asesinado o se suicida, momento en el cual van todos directos al Infierno budista.

Sí, hay ramas del budismo que enseñan que existe un Infierno, o muchos infiernos, para ser más exactos, y el protagonista de Jigoku viaja a través de unos cuantos de ellos buscando una salida. Hay gente hervida, azotada y aporreada hasta morir por ogros; luego, resucitan para poder pasar por lo mismo una y otra vez.

Quizás no sea un reflejo exacto del concepto cristiano de Infierno, pero sí demuestra que la expectativa de justicia en el más allá está enraizada en el ADN de personas de todos los lugares en la historia.

El viaje alucinante de Bill y Ted (1991)

BILL AND TED'S BOGUS JOURNEY,HELL
Orion Pictures | Fair Use

Por supuesto, no hay nada que diga que esa justicia deba ser un modelo único para todos. De hecho, según la secuela de Las alucinantes aventuras de Bill y Ted, el Infierno puede resultar bastante personalizado. Después de que nuestros dos alelados héroes son despachados sin mucha ceremonia por unos dobles robóticos malvados, se encuentran relegados temporalmente a los dominios de Satán.

Mientras están allí, son atormentados por terrores infantiles de conejitos de Pascua, abuelas de verruga en labio buscando besos y sargentos de instrucción que les exigen hacer flexiones eternamente. Terminan escapando, pero no sin antes llegar a la conclusión de que el Infierno no es ni de lejos tan guay como les hicieron creer las portadas de sus álbumes de heavy metal.

Más allá de los sueños (1998)

WHAT DREAMS MAY COME,FILM
Universal Pictures | Fair Use

La noción de que cualquiera que sea el Infierno que nos reciba será uno de nuestra propia elaboración se concluyó de forma natural y mucho más seria unos cuantos años después de Más allá de los sueños. Aquí vemos un Cielo y un Infierno cuyos paisajes son configurados a partir de nuestros propios estados mentales en el momento de nuestra muerte.

Para Annie Collins-Nielsen, cuya desesperación por las muertes de su marido e hijos la ha llevado al suicidio, el Infierno es una versión distorsionada y eternamente vacía del hogar que una vez compartió con su familia. Igual que con Bill y Ted, el Infierno en Más allá de los sueños tiene una vía de escape, algo que el Catecismo de la Iglesia nos asegura no existe en la versión de la vida real. Sin embargo, teología cutre al margen, la idea de que el Infierno es una trampa en la que decidimos entrar no está muy alejada de la realidad.

El despertar de Sharon (1991)

THE RAPTURE, 1991
New Line Cinema | Fair Use

Y así llegamos a El despertar de Sharon, una película no apta para menores hecha por un ateo que, de alguna forma, logra acercarse mejor al Infierno descrito por san Juan Pablo II. En la escena final de la película, el personaje interpretado por Mimi Rogers aparece de pie junto a la orilla de un pequeño arroyo en medio de un oscuro y árido paisaje. Al otro lado está su hija, recientemente fallecida, que suplica a la mujer que pida perdón a Dios y acepte Su amor antes de que termine el mundo y ella ya no tenga oportunidad de unirse a su familia en el Paraíso.

Trágicamente, la madre no está dispuesta a “perdonar a Dios” por los eventos sucedidos a lo largo de la película y escoge el Infierno antes que liberar la ira en su corazón. A medida que su entristecida hija se desvanece y el mundo empieza a oscurecerse, la cámara (y por tanto, los espectadores también) se aleja lentamente de la mujer, dejándola aislada y totalmente sola por toda la eternidad con nada más que su dolor y amargura por compañía.

Es una escalofriante y poderosa imagen de la separación eterna de Dios y de todos los que alguna vez quisimos, más impactante si cabe porque muestra que un Infierno así es, en última instancia, una elección. Que alguien pudiera tomar una decisión así es probablemente una de las cosas más tristes que se puedan imaginar, lo cual, si lo piensas bien, era precisamente el argumento de Juan Pablo II.

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