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“Superar el cáncer de páncreas me ha cambiado la vida”

SONIA DIEZ
Cortesía Editorial Deusto
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Sonia Díez ha vuelto a nacer. Activa e inquieta, vive al cien por cien volcada en su trabajo y sus hijos, consciente de que Dios le ha regalado más tiempo para "escuchar" a su cuerpo y ayudar a los demás.

Sonia Díez era inteligente, guapa y triunfadora. No paraba de gestionar negocios y viajar, con un doctorado en Ciencias Económicas y Empresariales por la Universidad de Málaga, un MBA por el Instituto de Empresa y una licenciatura en Psicología en Ciencias de la Educación. Tenía tres hijos que ya habían superado la adolescencia.

“Hacía muchas cosas buenas pero probablemente por razones incorrectas”, dice ahora, al hacer balance de cómo era su vida hasta hace 6 años.

Sonia podía presumir de un currículum espectacular, en el que destacaba el hecho de dirigir Horizonte Ítaca, un grupo de colegios de prestigio en varias ciudades españolas. Sin embargo, todo aquello era una carrera que, visto con perspectiva ahora, “solo eran objetivos y yo no destinaba casi tiempo a disfrutar de ellos”.

SONIA DIEZ
Cortesía Editorial Deusto

En una rifa le tocó un chequeo

En 2012 ocurrió algo inimaginable que le cambió la vida. “Tuvimos un acto benéfico de la Fundación Vicente Ferrer y en la rifa me tocó nada menos que un chequeo. Llegó diciembre y me dije que tenía que aprovecharlo, así que fui a hacerme las pruebas médicas. Yo entonces estaba convencida de que me encontraba muy bien. No tenía síntomas.”

El médico generalista que la atendió, al tener los resultados, vio que la placa de tórax había salido desenfocada. “Me lo comentó y dijo que me la repetiría. Yo creía que no era necesario, pero él insistió porque le pareció que el páncreas estaba inflamado”, dice Sonia.

Lo siguiente fue un mazazo: “Sonia, tienes un tumor en el páncreas“.

Un escáner posterior confirmaba el diagnóstico: un adenocarcinoma en la cabeza del páncreas. “Me dijeron que me quedaban pocos meses de vida y que los pasaría con mala calidad”.

“Por suerte, soy una persona de fe”, explica Sonia. “No pertenezco a ningún grupo, pero soy profundamente creyente y eso es lo que me sostuvo y me hace pensar que vivo de milagro“.

SONIA DIEZ
Cortesía Editorial Deusto

“Lo importante es para qué haces las cosas”

“Cuando uno es consciente de su mortalidad, empieza a aprovechar cada oportunidad que se nos da. Soy una persona muy activa, llena de cosas, pero era mucho más de cumplir etapas en un itinerario que yo controlaba”, explica. Ahora todo ha cambiado: “Lo importante no es qué cosas voy a hacer sino para qué. Así es como busco el sentido de mi vida. Ahora cada día doy gracias a Dios al levantarme y al acostarme“.

A continuación, decidió someterse al tratamiento: una semana quimio y una de descanso. “Las sesiones de quimio era de 52 horas consecutivas”.

-¿Qué pensaste en esos momentos, Sonia?

-A partir de entonces, se desplegó un sentimiento de honra y de agradecimiento profundo por haber tenido un cuerpo que yo no había tenido en cuenta. Empecé a cuidarlo, no desde el hedonismo sino desde el amor. Me entregué. Me cuidaron muy bien.

El tumor se redujo.

La lección ha sido completa para esta mujer: “Ahora sé por lo que pasa mucha gente del hospital. A partir de ese momento entendí lo que era el dolor y el sufrimiento“.

Sonia tiene 3 hijos de 28, 26 y 23 años. “Soy hija única, porque mi madre perdió 6 bebés varones. Así que yo a mis amigos los llamo hermanos. Son amores de hermanos. Pero además, fíjate que me salva la vida una panda de ajenos: una enfermera, un cirujano, un oncólogo…”

Aquel afán por ser amada que tenía cuando era pequeña y que siguió marcando su pauta de conducta también de mayor, “trato de encauzarlo ahora en el amor a los demás, en dar un auténtico sentido a todo lo que hago”.

SONIA DIEZ
Cortesía Editorial Deusto

Así ha surgido ahora un libro, “Educacción. 10 acciones para el cambio que nuestros hijos merecen y necesitan”. , publicado por Deusto. Es una bomba de ideas y preguntas, para revolucionar un sistema educativo que considera anquilosado. En él impregna sus ganas de hacer un mundo mejor, empezando por un sector clave: la educación de los niños.

 

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