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Una película sobre un abortista conmueve a Estados Unidos

Gosnell: The Story of America’s Biggest Serial Killer
Hat Tip Films LLC
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La historia de Kermit Gosnell se cuenta con la ayuda de informes policiales y testimonios del juicio

Hace cinco años, el cineasta Phelim McAleer entró en la sala de un juzgado de Philadelphia, Estados Unidos, para sentarse a observar el juicio contra el médico abortista Kermit Gosnell. McAleer fue testigo de muchos testimonios y pruebas impactantes, en particular sobre cómo Gosnell cortaba con unas tijeras la nuca de bebés nacidos con vida durante unos intentos fracasados de “interrumpir un embarazo”.

“Sin embargo, lo más impactante de todo fue que, detrás de mí no había sentado ningún periodista de algún medio principal y, en mi opinión, eso significaba que esta es una historia que nadie quería contar”, afirmó McAleer en una entrevista esta misma semana. “Y eso es lo que los periodistas deberían hacer: contar historias que alguien no quiere que sean contadas”.

Gracias a Phelim McAleer y a su esposa y coproductora Anne McElhinney, más el director Nick Searcy y un elenco de actores que incluye a Dean Cain, Sarah Jane Morris y Earl Billings, la historia se contará en todo su drama con el estreno de la película Gosnell: The Trial of America’s Biggest Serial Killer [Gosnell: el juicio del mayor asesino en serie de Estados Unidos] hoy viernes 12 de octubre en Estados Unidos.

Según opina McAleer, el rechazo a cubrir le historia de Kermit Gosnell va más allá de los editores y periodistas originales de los medios de comunicación principales. Según se ha informado, McAleer y McElhinney pasaron por una intensa lucha hasta conseguir que el sitio web de crowdfunding Kickstarter les permitiera siquiera empezar con la recaudación de fondos. Y cuando la película estuvo por fin terminada —hace tres años—, fue casi imposible encontrar un distribuidor.

Visto lo visto, la película sobre Gosnell se estrena justo después de la confirmación y toma de posesión del juez del Tribunal Supremo Brett Kavanaugh, quien está dando renovadas esperanzas al movimiento provida ante una posible reversión de la doctrina Roe v. Wade, que lleva el nombre del caso que despenalizó el aborto en Estados Unidos.

“El momento no podía ser más oportuno”, afirmó McAleer.

Durante la investigación del libro que escribieron, Gosnell: The Untold Story of America’s Most Prolific Serial Killer, [Gosnell: la historia no contada del asesino en serie más prolífico de EE.UU.], en la cual se basa la película, McAleer y McElhinney fueron a visitar a Kermit Gosnell a la cárcel, donde cumple con tres cadenas perpetuas consecutivas sin posibilidad de libertad condicional.

“Es más espeluznante y carismático de lo que pudieras imaginar; ambas cosas a la vez”, opinó McAleer. “Pasó gran parte de la entrevista hablando de lo inocente que era, de cómo va a ser vindicado. Parece estar muy relajado; casi pareciera estar disfrutando la prisión. Su mayor problema en la vida era que no quedaba sitio en la clase de poesía. Está leyendo el Corán en dos traducciones diferentes”.

McAleer afirma que duda que Gosnell sea mentalmente inestable “porque miente”.

“Cuando cree que no conoces la historia, miente, y nosotros le pillamos unas cuantas mentiras”, afirmó el productor. “Si fuera mentalmente inestable, no mentiría”.

La historia comenzó en una clínica médica de un barrio empobrecido de Philadelphia. A menudo, Gosnell no llegaba al trabajo hasta la noche y, mientras tanto, un personal poco cualificado luchaba por tratar a pacientes en unas instalaciones sucias y mal equipadas. Incluso administraban anestesia siguiendo un rudimentario sistema manual con colores.

Según McAleer, gran parte de la película, que nos lleva desde una investigación inicial por drogas en la clínica de McAleer hasta las revelaciones de sus violaciones de los límites del aborto, ya liberales de por sí, y a través de un emotivo juicio, es textual, basada en informes policiales y documentos y testimonios del juicio.

Aunque el tema tratado es grave, hubo un intento deliberado de evitar mostrar demasiado contenido cruento que podría asociarse a la clínica de Gosnell. “La película no es apta para menores de 13 años”, dijo McAleer. “Lo hicimos deliberadamente. Queremos que la gente vea esta película. Queremos que sea accesible al estadounidense medio, a la población mundial. Queremos que la gente pueda llevar a sus hijos adolescentes [a ver la película]”.

McAleer afirmó que, durante el juicio auténtico y el rodaje de la película, muchas personas que apoyaban el aborto legal cambiaron de parecer.

“Una de las actrices dijo que cambió de una postura proelección a una provida”, aseguró. “En el juicio mismo, la mayoría de las personas involucradas dejaron la postura proelección para replantearse su fe en el aborto. (…) Creo que nunca antes se percataron de lo que es el aborto”.

McAleer confía en que se repita este cambio después de que el público tenga oportunidad de ver la película este fin de semana.

“Se la mostramos a algunos amigos liberales que salieron de la sala fumando nerviosos y diciendo ‘Tengo que replanteármelo todo’. Creo que eso es lo que esperamos, que la gente lo reconsidere todo, que tengan acceso ciertos hechos y se replanteen algunas ideas”.

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