Cervantes, uno de los combatientes, la calificó como “la más memorable y alta ocasión que vieron los pasados siglos, ni esperan ver los venideros”.
Entre el siglo XV y XVI, Europa estaba fuertemente amenazada por los turcos (musulmanes), que tenían como objetivo conquistar el mundo cristiano. Ya lo habían logrado con los cristianos del norte de África, mientras que Portugal y España se habían librado de ellos después de 800 largos años de lucha.
Pero una parte de Europa estaba muy débil, debido a la hambruna a causa de las malas cosechas. Y aunque había una tregua entre Venecia y el sultán Selim II por motivos de comercio, a pesar de que los musulmanes habían ya destruido un arsenal veneciano en Constantinopla, Selim rompió la tregua y exigió a Venecia que le entregara Chipre, o amenazaba con declararle la guerra.













