¿No estas preparado para donar?

Aún así hay otras 5 maneras como puedes ayudar a Aleteia

  1. Reza por nuestro equipo y por el éxito de nuestra misión
  2. Habla de Aleteia en tu parroquia
  3. Comparte el contenido de Aleteia con tus amigos y tu familia
  4. Desactiva el bloqueo de publicidad cuando nos visites
  5. Suscríbete a nuestra newsletter gratuita y leenos a diario

¡Gracias!
El equipo de Aleteia

Suscríbete a nuestra newsletter

Aleteia

India: niñas raptadas o vendidas llenas de hormonas. El floreciente horror de la prostitución

INDIAN BABY-MOM WITH SON
Comparte

Un mercado de dimensiones inimaginables. Millones de niñas, pequeñas, algunas pequeñísimas, explotadas en burdeles que son peor que el infierno

Once niñas, de las cuales cuatro de edad inferior a los siete años fueron salvadas en la ciudad de Yadagirigutta donde, como en muchas otras localidades que atraen a muchedumbres de visitantes, la prostitución es particularmente floreciente. Los traficantes habían inyectado hormonas del crecimiento  a las niñas para que parecieran de mayor edad y pudieran ser encaminadas a la prostitución (Avvenire).

Once niñas salvadas de un horror que nunca las abandonará: India es uno de los muchos lugares del mundo donde la mayor desgracia es nacer mujer. Se desprende de un sondeo realizado por la Thomson Reuters Foundation: India es el país más peligroso del mundo para las mujeres, de toda edad. Hace siete años estaba en el cuarto lugar, después de AfganistánRepública del Congo y Pakistán. 

La vida de estas criaturas vista a través de los números parece una carrera bajo un bombardeo, amenazada por ataques violentísimos que tienen el fin de matarlas o de usarlas desde que sus atributos sexuales son claramente identificables.

La ecografía del tercer mes es a menudo su condena a muerte. Pero las que sobreviven (no todas, pero es una plaga social) podrían ser asesinadas al nacer o dejadas morir de hambre. O vendidas. O raptadas y obligadas a prostituirse, en burdeles, muy frecuentados también por extranjeros.

De estos días es la noticia, recogida poco antes, que vio el final feliz de una operación de la policía tras una denuncia al teléfono 1098, una especie de teléfono de emergencias indio, por parte de un ciudadano. Oía gritos terribles por la noche. Una niña fue encontrada llorando en el suelo, con evidentes signos de haber sido golpeada. No había sido castigada por una mamá severa, como intentó convencer la mujer que la había comprado, sino para que se plegase a su voluntad y a la de los visitantes del prostíbulo. Para que se rindiese.

(La mujer confesó) haber comprado a las niñas para dedicarlas a la prostitución, y que si oponían resistencia eran brutalmente golpeadas. La novedad inquietante de esta horrible historia de explotación infantil es que, para asegurarse de que las niñas empezaran a ganar dinero pronto, los trabajadores del burdel les suministraban hormonas para acelerar su desarrollo fisiológico.

La policía en esta ocasión confiscó 40 ampollas de oxitocina y arrestó a un médico. También once traficantes de niños fueron arrestados, personas que, desde hace tiempo, habían puesto en marcha una organización que proporcionaba niñas para vender a explotadores para prostituirse en la ciudad del templo (Rccom).

Siempre en base a las declaraciones hechas públicas por la policía y por la Thomson Reuters Foundation, el uso de medicamentos, específicamente hormonas, y de estupefacientes es una praxis común en este floreciente sector. Hormonas para forzar la pubertad, drogas para facilitar el transporte de un burdel al otro en una densa red tejida por todo el país. ¿O para volverlas más dóciles?

“Los traficantes confesaron haber suministrado hormonas”, declaró un funcionario de la policía de Hyderabad, capital del Telangana. “Para nosotros se trata de un caso evidente en que las niñas son preparadas, con inyecciones de fármacos, para parecer más maduras respecto a su edad”, prosiguió Mahesh Bhagwat, en una entrevista concedida a la Thomson Reuters Foundation, confirmando que los investigadores están ahora tras la pista de los médicos que proporcionaron los tratamientos a los traficantes (Avvenire).

Newsletter
Recibe gratis Aleteia.