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Un delicioso libro escrito “Con trazos de seda”

CECILIA RODRIGUEZ LEHMANN
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La escritora venezolana Cecilia Rodríguez Lehmann publica una obra insignia sobre frivolidad, moda y política en plena crisis

No se apreciará la importancia de esta obra si no se leen completas sus 110 páginas. Pareciera poco espacio para tan acuciosa investigación que recorre desde las primeras crónicas de moda hasta las crónicas de finales del siglo XIX venezolano.  Ella las llama “formas blandas de escritura” y analiza cómo van tomando terreno y ganando legitimidad.

 En esa travesía descubrió una serie de registros que hablan, tanto de las transformaciones por la que atraviesa el campo cultural, como de las distintas maneras de lidiar con los procesos de modernización y de feminización de lo social. “Las primeras crónicas –escribe-  nos mostraron formas discursivas que intentaban hacer de la moda un claro mecanismo de control y disciplinamiento al mismo tiempo que negociaban con los intereses de la industria cultural y los proyectos políticos. Las crónicas del guzmancismo (1829-1899) nos fueron llevando hasta un discurso híbrido y paradójico que intentó echar abajo las resistencias del campo letrado a las banalidades y asumió el lujo como política de Estado que intentaba combinar las nuevas formas de la sociabilidad con prácticas autoritarias”.

Su trabajo pretende, justamente, poner la lupa en el surgimiento de un registro banalizado –o al menos así fue percibido en su momento- y en la manera como la élite letrada venezolana se relacionó con estas formas aparentemente más superficiales de escritura.

Si bien la moda y la sociabilidad moderna que genera ha sido estudiada en el contexto latinoamericano del siglo XIX, especialmente en el Cono Sur, la autora dirige su interés hacia “el problema del vínculo que se estableció en el campo cultural venezolano entre la moda y nociones como lo supérfluo, la catarsis, el goce y le despilfarro”.

El papel que jugaron tanto las crónicas de moda como los figurines y los anuncios publicitarios no ha sido estudiado, en el contexto específico venezolano, con todas sus variaciones y particularidades. “Se trata de un espacio especialmente rico no solo por lo inexplorado sino porque el discurso heroico, épico y guerrerista que acompañó el imaginario venezolano de la independencia y de sus grandes héroes –y que paradójicamente aún lo acompaña-  hace más compleja –tal vez más extensa- esta relación”.

Y puntualiza una premisa fundamental para comprender el fenómeno: “la banalidad puede explorarse de muchas formas (…)  Pero la banalización no está en el objeto mismo sino, está en la manera como se lo trata y como se lo inserta en el tejido cultural”. Y es verdad. Un fragmento de historia puede ser tan banal como una crónica de moda. También es verdad que la prensa puede banalizar hasta los temas más serios y respetables, sin mencionar las redes sociales que dominan la actualidad.

Cecilia Rodríguez Lehmann, Doctora el Letras por la Universidad Nacional Autónoma de México y Magíster en Literatura Latinoamericana por la Universidad Simón Bolívar de Caracas es autora, también, de diversos y destacados trabajos sobre moda y política. Entre ellos, “Las cónicas de moda y el campo letrado”(2011), “History of Dress in Venezuela”(2010), “La política en el guardarropa”(2008), todos recogidos por importantes publicaciones internacionales.

Quiere, con su libro, facilitar un abreboca al abigarrado mundo de las palabras frívolas y ligeras que permearon el siglo XIX venezolano.  Está clara: “la moda, el lujo, la opulencia, la feminización de la escritura y de lo social son ingredientes fundamentales en ese proceso de reingeniería del imaginario social que se llevó a cabo durante todo el siglo. Ellos terminan funcionando como herramientas de un discurso estatal que intenta legitimar la visión de una Venezuela idealizada, moderna, ordenada, disciplinada, cosmopolita y sin mayores contradicciones. Una imagen sostenida sobre una frágil estructura que termina finalmente mostrando sus fisuras, pero que permitió desplegar por un instante una nación vestida con seda de la china”.

(*) Antonio Guzmán Blanco fue presidente de Venezuela durante tres períodos, entre 1870 y 1887. Residió en Europa y al llegar “afrancesó” Caracas. Fue el típico representante del despotismo ilustrado en América.

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