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Es el momento de cambiar el modo como organizas tu vida

WOMAN,ORGANIZING,DRAWERS
Shutterstock
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Aquí se explica cómo priorizar lo que es más importante

No es ningún secreto que soy terrible organizando, ya sea organizando mis cosas u organizando mi tiempo. El pensamiento meticuloso y detallista no es mi fuerte, así de simple.

De hecho, cuando organizo cosas, a menudo me doy cuenta a posteriori de que lo he hecho de una manera que hace la vida más difícil, no más fácil. El fin de semana pasado reorganicé los cajones de ropa de las cómodas de mis hijos, apilando su ropa cuidadosamente para que, cuando quisieran algo, los pantalones que conjuntaban con las camisas estuvieran en el mismo lugar.

Este fin de semana, mientras les hacía guardar su ropa doblada, me di cuenta de lo colosalmente estúpida que era esta estrategia. Les había entregado montones de pantalones cortos y camisas y ellos ahora no tenían ni idea de cómo combinar los trajes o ponerlos en los cajones correctos. Al tratar de ahorrarme los 20 segundos de ayudarles a elegir con qué pantalón emparejar tal camiseta al vestirse, había creado una cantidad innecesaria de trabajo que ahora había que deshacer y luego rehacer.

Un artículo reciente en Ladders me hizo darme cuenta de lo importante que es organizarse averiguando primero cómo hacerlo; empezando con saber qué cosas priorizar.

Es difícil mantener todo organizado y ordenado. Y tal vez no quieras tener una vida organizada. Sin embargo, avanzar te requerirá mucha menos energía si eliminas el exceso de equipaje y la tensión. Todo en tu vida es energía. Si estás cargando con demasiada —física o emocional— tu progreso se verá obstaculizado.

En su libro Los 7 hábitos de la gente altamente efectiva, Stephen Covey explica que hay cosas que son importantes y otras cosas que son urgentes. La mayoría de las personas pasan la vida priorizando actividades urgentes y “triviales” (por ejemplo, respondiendo emails, apagando incendios monumentales o haciendo tareas cotidianas). Muy pocas personas han organizado su vida para priorizar casi exclusivamente actividades importantes y “profundas” (por ejemplo, aprender, cuidar de la salud, de las relaciones, viajar y perseguir objetivos).

En el fondo, lo que aspiraba a lograr con mi organización mágica de la ropa era prevenir los momentos frustrantes de tratar de enseñar a mis hijos cómo conjuntar la ropa, cosa que sucede inevitablemente cuando llegamos tarde a algún sitio y necesitamos salir de inmediato de casa. Todos los padres saben de lo que estoy hablando y entienden lo frustrante que puede ser.

Sin embargo, aunque tener ropa emparejada previamente para mis hijos podría ahorrarme minutos de tiempo a corto plazo, a largo plazo me consumirá más de mi tiempo porque, al priorizar el proceso de yo hacerlo por ellos, me salto el proceso de enseñarles a hacerlo por sí mismos. Así que, en lugar de ser capaces de combinar la ropa por sí mismos para cuando estén en mitad de la escuela primaria, seguirán dependiendo de mí para combinar su ropa durante mucho más tiempo.

No obstante, el elemento crucial que me estaría saltando serían los momentos de conexión en sí: por muy frustrantes que sean, esos pequeños momentos diarios de enseñanza e interacción son la base de mi relación con mis hijos. No debería priorizar mi tiempo de forma que lo aleje de las personas más importantes de mi vida.

En vez de eso, decidí encontrar una manera de organizar nuestra rutina matutina para aliviar el estrés de esos pequeños momentos y que la conexión no se viera eclipsada por la frustración. La única solución práctica para nosotros era elegir la ropa la noche anterior, cuando no tenemos prisa por salir. Esto hace que esos momentos sean mucho más dulces, porque puedo tomarme el tiempo de enseñarles a combinar la ropa en lugar de sacar la ropa de los cajones y disparar, antes de correr para evitar que el pan se queme en la tostadora, una lección rápida sobre cómo los shorts de camuflaje no combinan con las camisas de camuflaje a menos que estés en el ejército.

Es una solución tan efectiva que estoy repasando todas mis rutinas y reevaluándolas, averiguando cuáles quitan tiempo de gente importante y metas importantes, y cuáles crean más tiempo para dar a cosas que son más importantes. No espero transformarme por arte de magia en una persona altamente organizada, pero sí espero entender mucho más acerca de lo que es exactamente organizar y cómo hacerlo.

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