En ocasiones no sabes explicar por qué estás teniendo un mal día y tienes problemas para solucionarlo. Esto puede deberse a que no tienes ni idea de lo que estás sintiendo, pero este gran santo jesuita, san Ignacio de Loyola, puede ayudarte.
Necesitamos sanar

Por pequeñas que sean nuestras heridas, nos resulta difícil dejarlas atrás. Hay dolores y traumas pasados que pueden persistir como una herida abierta. Quizás sea un recuerdo de la infancia o un acontecimiento más reciente, pero igualmente, si se deja sin resolver, esa herida pasada continuará teniendo consecuencias negativas regularmente.
Una falta de curación interior puede destruir matrimonios y amistades. Nos hace comportarnos de forma autodestructiva y puede imposibilitar nuestra paz interior.
De modo que, ¿cómo sanamos para poder avanzar?
El método de san Ignacio
Presentamos a san Ignacio de Loyola, sacerdote del siglo XVI y fundador de los jesuitas. Su vida estuvo marcada por múltiples acontecimientos traumáticos.
Su madre murió siendo él muy joven, estuvo involucrado en varios altercados violentos, mató a un hombre durante un duelo y en una batalla sufrió la mutilación de su pierna por una bala de cañón.
Como resultado de su lesión, se sometió a diversas cirugías dolorosas sin anestesia. Fue durante su recuperación que empezó a replantearse su vida y a empezar a hacer cambios.
Ejercicios espirituales de san Ignacio
Más tarde publicaría sus Ejercicios espirituales, que detallan su método práctico para lograr la libertad espiritual.
Una parte de este proceso, denominada Examen, es útil para examinar heridas, errores y motivaciones para acciones del pasado.
Aquí tienes su meditación diaria de cinco pasos para ayudaros a traer luz sobre heridas del pasado y abrir el camino a la sanación… Entra en la galería de imágenes:













