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¿Se usa la religión para bendecir el poder?

JESUITS
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Los jesuitas venezolanos responden con un contundente video el día de San Ignacio

El 31 de julio la Iglesia celebra a San Ignacio de Loyola, fundador de la orden de los jesuitas. En Venezuela, llevan 100 años promoviendo toda clase de actividades, desde la educación de calidad hasta el respeto a los derechos humanos, con una importante incidencia en la protección y atención a los inmigrantes y refugiados a través de una vibrante pastoral de fronteras.

“La fe cristiana –dice el reconocido jesuita Luis Ugalde Olalde, ex rector de la Universidad Católica Andrés Bello (UCAB)- llega a la gente, tiene que llegar a la gente, mejora la vida de la gente y por ello molesta terriblemente al poder. Es entonces cuando entramos en conflicto”, aludiendo a las 60 veces en el último siglo y medio que los jesuitas han enfrentado expulsiones a lo largo y ancho del planeta.

Ciertamente, es un hecho que la vivencia de la fe cristiana lleva a afirmar a las personas y, si su prédica se desarrolla en un contexto que discrimina, que maltrata al indígena, que excluye, la fe les lleva a construir una sociedad justa, a trabajar y luchar por ello. “Por eso es que decimos que fe y justicia son inseparables”, afirma el P. Ugalde y concluye: “El Evangelio no bendice el poder, lleva vida a la gente y eso, muchas veces, enfrenta al poder”.

Es bueno recapitular en la zaga jesuítica. El Papa Clemente XIV, presionado por algunas cortes europeas, disuelve la Compañía en 1773. A los 41 años, otro pontífice, Pío VI, la restablece en 1814 durante el reinado del monarca español Fernando VII. A ese período se le conoce históricamente como “Restauración”.

Pero sería sólo siglo y medio después cuando podrían pisar de nuevo tierra venezolana. Quienes gobernaron al país durante el siglo XIX no los querían por acá. José Tadeo Monagas, gobernante autócrata, declaró expresamente -en 1948- a los jesuitas como “perjudiciales a los intereses de la República”. Prohibió la entrada al país a los individuos de ambos sexos vinculados a la Compañía de Jesús y expulsó a los que se encontraban “camuflados” en territorio nacional.

A principios del siglo XX, la población de Venezuela no llegaba a los 3 millones de habitantes, mayormente analfabetos; era un país rural con toda clase problemas. Proliferaban los pobres y las enfermedades. En ese cuadro, llegan los jesuitas de nuevo al país. y comienza una febril labor que no ha parado hasta nuestros días.

Quiénes son los jesuitas, que hicieron en Venezuela y qué pueden mostrar al cabo de 100 años de presencia entre nosotros? El interesante, compacto y bien estructurado material audiovisual que han preparado y que mostramos a continuación, expresa a cabalidad, con datos y testimonios de significativos miembros de la Compañía en Venezuela, su recorrido en el servicio a un país del cual son identidad en el afecto y en la tradición.-

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