Recibe Aleteia gratis directamente por email
Los mejores contenidos espirituales de la red, ¡recíbelos en tu email!
¡Inscrítebe a la newsletter gratuita!

¿No estas preparado para donar?

Aún así hay otras 5 maneras como puedes ayudar a Aleteia

  1. Reza por nuestro equipo y por el éxito de nuestra misión
  2. Habla de Aleteia en tu parroquia
  3. Comparte el contenido de Aleteia con tus amigos y tu familia
  4. Desactiva el bloqueo de publicidad cuando nos visites
  5. Suscríbete a nuestra newsletter gratuita y leenos a diario

¡Gracias!
El equipo de Aleteia

Suscríbete

Aleteia

El monasterio de Sant Pere de Casserres, junto al Pantano de Sau

CASSERRES
Shutterstock-CRISTIAN IONUT ZAHARIA
Comparte

Un enclave románico del siglo XI en plena naturaleza, ideal para el turismo familiar y las visitas escolares

Haga click aquí para abrir el carrusel fotográfico

Los monjes benedictinos consideraron que el mejor lugar para levantar un monasterio en aquella zona era un punto elevado en plena comarca de Osona, en la denominada Cataluña Central, que a la vez está rodeado por una curva muy cerrada del río Ter. Tanto es así, que el monasterio más bien parece una península del río, como una lengua de tierra que se adentra en las aguas.

La naturaleza es una maravilla: montañas de pre-Pirineo y cielos habitualmente despejados. Pero ni los bosques de alrededor suavizan el clima continental. En verano el termómetro puede subir hasta los 35 grados de forma habitual, mientras que en invierno es fácil llegar a temperaturas bajo cero. Estamos en la zona de las Masías de Roda.

Unida a Cluny

La vida monástica de Sant Pere de Casserres, que comienza en el siglo XI, estuvo unida a la abadía de Cluny durante tres siglos, posteriormente sufrió dos siglos de decadencia y luego pasó a depender del convento iglesia de Belén, de Barcelona, que pertenecía a los jesuitas.

Mantuvieron el culto hasta 1767, pero en aquel año el rey Carlos V decidió expulsar a la Orden de San Ignacio de España, lo que dejó sin moradores religiosos Sant Pere de Casserres.

El inmueble sufrió entonces una importante degradación, pero al tratarse de una obra del románico, algunos arquitectos se interesaron por estudiar la obra a los largo del siglo XX. En 1991, la autoridad pública comarcal compró el monasterio a los entonces dueños de Sant Pere Casserres y desde entonces se procedió a su recuperación.

En la actualidad, es un tesoro del románico, que se puede visitar aunque no cuenta hoy con vida monástica propia.

En Sant Pere el visitante puede experimentar el silencio de las montañas y, al mismo tiempo, el recorrido turístico permite adentrarse en la capilla, el refectorio, las habitaciones de los monjes, la cocina… Está restaurado al detalle y dispone de elementos de información: cartelas, audioguías, rotulación, montaje audiovisual… Puede visitarse en grupos escolares también.

Además, junto al monasterio hay un bar-restaurante que permite la visita de grupos. Un día de recogimiento y silencio en Sant Pere de Casserres es tan apetecible como un excursión para los amantes del monte.

Según nos encontremos en una época de sequía o de buena recogida de lluvias, el paisaje puede variar alrededor al depender del nivel de aguas del Ter. En todo caso, el acceso está asegurado y la panorámica es inmejorable.

Para quien haga turismo familiar y al mismo tiempo desee un fuerte contacto con la naturaleza, el lugar es perfecto. A pocos kilómetros está el pantano de Sau, donde uno puede bañarse en algunas zonas y también llevar canoa.

El alojamiento más singular de la zona es el Parador Nacional de Vic-Sau, puesto que las habitaciones cuentan con esta vista privilegiada. Para presupuestos más discretos, les recomiendo disfruten del día completo (hasta las 19.00 horas) en Sant Pere de Casserres y luego pasen a tomar un café en el hall del Parador para llevarse grabada la imagen del pantano. Está tan solo a 94 km de Barcelona y se puede viajar por autopista.

Para más información: http://www.santperedecasserres.cat/monestir/

 

 

Newsletter
Recibe gratis Aleteia.
Los lectores como usted contribuyen a la misión de Aleteia

Desde nuestros inicios en 2012, los lectores de Aleteia han crecido rápidamente en todo el mundo. Nuestro equipo está comprometido con la misión de proporcionar artículos que enriquezcan, inspiren y nutran la vida católica. Por eso queremos que nuestros artículos sean de libre acceso para todos, pero necesitamos su ayuda para hacerlo. El periodismo de calidad tiene un costo (más de lo que la venta de publicidad en Aleteia puede cubrir). Por eso, los lectores como USTED son fundamentales, aunque donen incluso tan poco como 3$ al mes.