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El #MeToo con rostro de monja

© Charlie Llewellin
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¿Ha habido un abuso sistemático de monjas por parte de sacerdotes?

Lo que puede ser un escándalo más ha sido publicado este fin de semana por la revista jesuita America, haciendo eco a la investigación realizada por Nicole Winfield y Rodney Muhumuza de la agencia internacional de noticias Associated Press (AP): “El Vaticano se reúne con #MeToo. Las monjas denuncian su abuso por parte de los sacerdotes”.

Según la agencia informativa, algunas monjas ahora encuentran su voz impulsadas por el movimiento #MeToo y el creciente reconocimiento de que los adultos pueden ser víctimas de abuso sexual cuando existe un desequilibrio de poder en una relación.

Las denuncias de las hermanas –dice AP– se están haciendo públicas en parte debido a los años de inacción de los líderes de la Iglesia, incluso después de que se informaran al Vaticano importantes estudios sobre el problema en África en los años noventa.

Después de décadas de silencio, sigue diciendo en su reportaje AP, monjas de todo el mundo se han pronunciado, recientemente, sobre un tema que la Iglesia católica “aún no ha llegado a un acuerdo: el abuso sexual de hermanas religiosas por parte de sacerdotes y obispos”.

El reportaje de AP concluye que “el problema es global y generalizado, gracias a la tradición del estatus de segunda clase de las hermanas en la Iglesia católica y su arraigada sumisión a los hombres quien las dirigen”. ¿Podría ser esto verdad?

Un tema por esclarecer

El reporte señala que el tema de abusos de adultos con diferente posición de poder se ha exacerbado a raíz de los escándalos sobre el abuso sexual de niños y, recientemente, de adultos, incluyendo revelaciones de que uno de los cardenales estadounidenses más prominentes, Theodore McCarrick, abusó sexualmente y hostigó a sus seminaristas.

“El alcance del abuso de monjas no está claro, al menos fuera del Vaticano. Las víctimas son reacias a denunciar el abuso debido a temores bien fundados de que no se les creerá”, dijeron personas consultadas por AP.

“Los líderes de la Iglesia son reacios a reconocer que algunos sacerdotes y obispos simplemente ignoran sus votos de celibato, sabiendo que sus secretos se mantendrán”.

Esta semana, cerca de media docena de hermanas de una pequeña congregación religiosa en Chile hicieron públicas –en la televisión– sus historias de abusos por parte de sacerdotes y otras monjas, y de cómo sus superiores no hicieron nada para detenerla.

En muchas latitudes

“Una monja en India recientemente presentó una denuncia formal en la policía acusando a un obispo de violación, algo que hubiera sido impensable incluso hace un año”, dice el informe de AP.

Por otro lado, en 2013, el padre Anthony Musaala en Kampala, Uganda escribió lo que llamó una “carta abierta” a los miembros del clero católico local sobre “numerosos casos” de presuntas relaciones sexuales de sacerdotes, incluso con monjas. Denunció lo que era “un secreto a voces”: que muchos sacerdotes católicos y algunos obispos, en Uganda y en otros lugares, ya no vivían el celibato.

Fue sancionado, a pesar de que los periódicos ugandeses informan regularmente casos de sacerdotes atrapados en escapadas sexuales. El tema es incluso el tema de una novela popular que se enseña en las escuelas secundarias.

En 2012, un sacerdote demandó a un obispo en el oeste de Uganda que lo había suspendido y le ordenó que dejara de interactuar con al menos cuatro monjas. El sacerdote, que negó las acusaciones, perdió la demanda, y las hermanas retiraron su propia demanda contra el obispo.

Son casos individuales

El arzobispo John Baptist Odama, líder de la conferencia local de obispos de Uganda, le dijo a la AP que las acusaciones no verificadas o verificadas contra sacerdotes individuales no deberían usarse para difamar a toda la iglesia. “Casos individuales pueden suceder. Los casos individuales deben tratarse como casos individuales”.

Mucho antes de los incidentes más recientes, los informes confidenciales sobre el problema centrado en África y el SIDA fueron preparados en la década de 1990 por miembros de órdenes religiosas para altos funcionarios de la iglesia. En 1994, la fallecida hermana Maura O’Donohue escribió el estudio más completo sobre una encuesta en la cual se enteró de 29 monjas que habían sido infectadas en una sola congregación.

“Estoy tan triste de que haya tardado tanto para que esto salga a la luz, porque hubo informes hace mucho tiempo”, dijo a AP Karlijn Demasure, uno de los principales expertos en abusos sexuales y abuso de poder de la Iglesia. “Espero que ahora se tomen medidas para cuidar a las víctimas y poner fin a este tipo de abusos”.

En realidad, todos los católicos del mundo esperamos eso. Y el Papa Francisco, como anteriormente el Papa Benedicto XVI, han dado perfecto aviso que la “tolerancia cero” va en serio, aunque llevará tiempo arraigarla entre algunos sacerdotes y religiosos, especialmente en África, pues como señala Demasure a AP, muchos sacerdotes en África “luchan contra el celibato debido a las creencias tradicionales y culturales sobre la importancia de tener hijos”.

Aquí el artículo de la revista América de los Jesuitas

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