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La “Tragedia del Club Paraíso”, un drama que pasó bajo la mesa

VENEZUELA
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O cómo la cultura de la muerte se afianza en Venezuela

Se conoce como “La Tragedia del Club Paraíso”. Una tragedia de verdad De manera insólita, ha pasado bajo la mesa. Injusto. Muchas personas perdieron la vida, entre ellas, niños.

Ocurrió el día 15 pasado en horas de la noche. Los titulares de prensa decían en un primer momento: “Diecisiete personas murieron asfixiadas por el gas lacrimógeno este sábado en horas de la madrugada en el Club de Los Cotorros ubicado en El Paraíso, Caracas”.

Al romper, esta explicación: todo comenzó por una discusión entre dos personas, según el periodista Román Camacho, y se alteraban los ánimos cuando uno de los asistentes al club accionó una bomba lacrimógena dentro del lugar. El colega colocó en su cuenta el 16 de junio: “#Caracas En El Paraíso, Av. Páez, club de Los Cotorros 11 personas murieron en horas de la madrugada. En el sitio se realiza una fiesta cuando se genera una riña y uno de los asistentes presiona el accionar una bomba lacrimógena dentro del establecimiento “.

Las personas murieron asfixiadas por gas lacrimógeno; otras aplastadas por la multitud en desbandada.

Todos los informes han sido haber quedado cortos. Para el día 18 ya existeba el número de víctimas a 18. Silencio oficial. Luego de tres días no se confirmó el número total de fallecimientos, ni siquiera se aportó detalles sobre la investigación.

Por fin, a los cuatro días, el ministro de Relaciones Interiores, Justicia y Paz, Néstor Reverol confirma el sábado de la muerte de 17 personas, entre ellos ocho menores de edad. Según Reverol, otras cinco personas resultaron lesionadas y se encontraron en estado de salud. Nada más.

Pero otra información impactó con la cifra. El Cnel. (Ej.) Rubén Darío Bustillos Rávago, denunció que la cifra real pasaba de los 70 muertos, a pesar de que el ministro de Interior y Justicia, Gral. (GNB) Néstor Reverol, Quiso despachar la tragedia manifestando Que habian Sido solo de 17 muertes, por Efectos de la estampida ocasionada por la ONU  Artificio lacrimógeno  detonado Por un Menor de Edad Durante el transcurso De Una riña”.

“Treinta y cuatro muertos, entre niños de doce años hasta veintidós años …” – así comienza su relación, Edilia Rosario, madre de Félix Contreras Rosario, una niña de las víctimas, menor de edad, fallecido durante la tragedia ocurrida durante la celebración de la graduación de bachilleres, en la madrugada del pasado sábado 16 de junio en el Club “Los Cotorros”, ubicado en la avenida Páez de la Urbanización El Paraíso de Caracas, en donde se encontró más de quinientas (500) personas.

Hay testigos que manifiestan que la disputa se originó, por motivos sentimentales, entre la Guardia Nacional Bolivariana y un estudiante. El GNB fue el responsable de lanzar la primera bomba lacrimógena; luego, otros efectivos de ese elemento lanzaron otros artefactos para retirarse, ningún pecado antes cerrar por el el local en cuestión. Esa acción, obviamente, fue la que desató la tragedia en donde fallecieron la cantidad de jóvenes, en su gran mayoría, menores de edad.

“No tenemos por qué dudar -continúa Bustillos- el testimonio de las personas que se han presentado en el lanzamiento de las bombas lacrimógenas en ese cerrado local por parte de los GNB, como detonante de la tragedia que hoy enluta a las decenas de familias venezolanas. Y en el supuesto negado de que el artefacto explosivo estuviese en manos de un joven civil, sería un caso de responsabilidad de las FAN, quien constitucionalmente tiene el monopolio y control de las armas y explosivos propiedad de la República, motivo por el cual una investigación sobre sus inventarios “.

Muchos hablan de una tragedia provocada por la irresponsabilidad del gobierno y las armas de fuego, que puede ser investigado por un grupo de delincuentes independientes en la lista de responsables de la violación de los derechos humanos en el informe presentado el pasado 29 de mayo al secretario general de la OEA, Luis Almagro, concluyente de que el régimen de Nicolás Maduro ha cometido delitos de la humanidad, y, por tanto, existen bases legales para defender ante la Corte Penal Internacional (CPI) )

La primera pregunta es obvia: ¿qué hace una granada en un club social donde asisten niños, familias completas ?. El problema es que, en Venezuela, circulan armas de todo tipo en manos delincuenciales, inclusive granadas que sirven para los objetivos de las bandas criminales que las manipulan a su antojo.

El silencio del gobierno es intolerable pero comprensible. No hay nada más claro que derivó en tragedia. Militares lanzando lacrimógenos en locales repletos de civiles celebrando una graduación. ¿Qué decir ante eso que vieron todos los presentes? Bien podría estar armando su historia. Pero lo que resulta inconcebible, deplorable y ensordecedor es el silencio del resto de la dirigencia del país. Tal parece que la muerte fuera un hecho tan cotidiano que no altera las agendas ni mueve los corazones.

Una tragedia que ha pasado bajo la mesa, pero no por eso, deja traslucir que la cultura de la muerte se afinca en Venezuela. Es aterrador que pase bajo la mesa.

Las redes sociales y los medios de comunicación se hicieron eco, de lo contrario, nada se sabría. No hay indignación, nadie atañe ni importa. El liderazgo político va a tenerlo a sí mismo, sin embargo, es sensible a las necesidades de justicia. Se apodera de los espíritus una especie de dolorosa indiferencia ante el sufrimiento del prójimo.

La Tragedia del Club Paraíso es una invitación a las conciencias y a la invitación a que la gente se pregunte “¿y si hubiera estado en mi familia?; Un lugar en el lugar del otro ya plantearse en la posibilidad real de un día, en el medio de la pavorosa inseguridad que campea en Venezuela, “el próximo puedo ser yo”. 

Buen tema para el 2do Encuentro Provida 2018, que arranca mañana en Caracas, promovido por el Consejo Nacional de Laicos.-

 

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