Recibe Aleteia gratis directamente por email

¿No estas preparado para donar?

Aún así hay otras 5 maneras como puedes ayudar a Aleteia

  1. Reza por nuestro equipo y por el éxito de nuestra misión
  2. Habla de Aleteia en tu parroquia
  3. Comparte el contenido de Aleteia con tus amigos y tu familia
  4. Desactiva el bloqueo de publicidad cuando nos visites
  5. Suscríbete a nuestra newsletter gratuita y leenos a diario

¡Gracias!
El equipo de Aleteia

Suscríbete

Aleteia

El Papa: Alguien piensa que en la Iglesia hay amos. ¡No, la Iglesia somos todos, todos!

POPE FRANCIS GENERAL AUDIENCE
Antoine Mekary | ALETEIA | I.Media
Comparte

El Pontífice en la audiencia general del miércoles tronó contra el chisme que destruye las relaciones y la obra del Espíritu 

El Papa Francisco que declaró como un mal para la Iglesia el clericalismo, aseguró hoy que en la Iglesia no hay amos, ni obreros. Además instó a los católicos a evitar el cotilleo, es decir, hablar de manera maliciosa sobre una persona o sus asuntos. Porque destruye y no deja obrar el Espíritu Santo recibido por cada creyente en el bautismo, en la confirmación y en la misa. Lo dijo en la audiencia general del miércoles, 06 de junio de 2018, en la plaza de San Pedro. 

“Alguien piensa que en la Iglesia hay amos: los obispos, el papa, los sacerdotes y, luego están los demás, los obreros. ¡No! ¡La Iglesia somos todos, todos! Y todos tenemos la responsabilidad de santificarnos los unos a los otros. De cuidar de los otros. La Iglesia no es del “individuo” sino de “nosotros”.  Cada uno tiene una labor en la Iglesia: ¡Todos!”, expresó el papa Francisco.

Continuando su reflexión sobre el sacramento de la Confirmación, el Pontífice invitó a considerar los efectos que el don del Espíritu Santo hace madurar en los confirmados, llevándolos a ser, a su vez, un regalo para los demás. 

“Debemos pensar en la Iglesia como un organismo vivo, compuesto de personas que conocemos y con quienes caminamos, y no como una realidad abstracta y distante. La Iglesia somos nosotros que caminamos juntos y hoy estamos en la Plaza (de San Pedro)…nosotros. Esta es la Iglesia: ¡Todos!”.

El Papa indicó que el sacramento de la confirmación es un nexo que todos los creyentes tienen con la Iglesia universal, pero “implica activamente” a los creyentes “en la vida de la Iglesia particular a la que pertenecen, con el Obispo a la cabeza, que es el sucesor de los Apóstoles”. 

¿Por qué el saludo de la paz? 

Esta incorporación a la Iglesia a través de la confirmación (y el bautismo) “está bien representada por el signo (saludo) de la paz que concluye el ritual de la crismación. El obispo dice, de hecho, a los que reciben el sacramento: “la paz esté contigo”. Recordando el saludo de Cristo a sus discípulos. 

Así explicó el sentido de recibir y dar la paz en la misa y en la confirmación: “Nosotros en la Iglesia recibimos el Espíritu Santo y la paz, esa paz que debemos darla a los otros. Cada uno piense en su propia comunidad parroquial, por ejemplo: Tenemos la ceremonia de la confirmación. El obispo da la paz al confirmado y luego la damos entre nosotros…Esto significa armonía, caridad entre nosotros…significa paz”. 

¡Por favor, dejemos de despellejar con la lengua a los otros!

Luego, Francisco tronó contra el ‘terrorismo de la lengua’. “¿Y luego que sucede? Salimos (de la iglesia) y comenzamos a hablar mal de los demás, despellejar a los otros y comienzan los rumores y los rumores son guerras. 

Esto no puede ser. Si nosotros recibido la señal de la paz con la fuerza del Espíritu Santo debemos ser hombres y mujeres de paz. Y no ir con la lengua por ahí a destruir la paz que hizo el Espíritu. 

¡Pobre el Espíritu Santo el trabajo que tiene con nosotros, con esta costumbre de la charlatanería! Piénselo bien el chisme no es una obra del Espíritu Santo, no es una obra de la unidad de la Iglesia, el cotilleo destruye la unidad de Dios. ¡Pero, por favor, dejemos de chismorrear!”.

La paz en gestos y palabras

Asimismo, exhortó al confirmado a no “enjaular” al Espíritu Santo, a no resistir el viento que sopla para empujarlo a caminar en libertad, a no sofocar el fuego ardiente de la caridad que lleva a consumir la vida para Dios y para los hermanos. 

“Que el Espíritu Santo nos otorgue a todos el coraje apostólico para comunicar el Evangelio, con obras y palabras, a aquellos que encontramos en nuestro camino. Pero, las palabras buenas, las que construyen. No las palabras del cotilleo que destruyen. Por favor, cuando ustedes salgan de la Iglesia piensen que la paz recibida es para darla a los demás y no para destruirla con el chisme. ¡No se olviden de esto! Gracias”, concluyó. 

Newsletter
Recibe gratis Aleteia.