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«Un sacerdote sale a auxiliar un herido en el pie y recibe una bala entre la sien y la oreja»

AFP PHOTO / ISSOUF SANOGO
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El obispo de Bangassou (República Centroafricana) explica lo ocurrido estos días en Bangui

Si, yo estoy en Bangassou, pero se lo que pasó ayer.

Barrio musulmán del p.k. 5, corazón económico de Bangui. Un grupo de radicales dicen ser los autodefensa de las tiendas y de toda la actividad económica del barrio. Su jefe es musulmán y tiene el apodo de «force». Hace 20 días los soldados de la ONU quisieron desarmarlos y no pudieron. Fue como meter un palo en el avispero.

Junto a ese barrio está un barrio non musulmán en el que se encuentra la parroquia de Fátima que tienen los misioneros Combonianos desde hace 50 años.

 Ayer, 1 de mayo,  había una reunión del grupo de San José. Iglesia llena hasta las puertas. Durante la misa, sobre las 10h, la gente de «force» irrumpen en la explanada tirando con Ak 47, tiros cruzados contra la puerta de la iglesia y granadas de mano, haciendo ya muchos heridos.
Un sacerdote diocesano sale a auxiliar un herido en el pie y recibe una bala entre la sien y la oreja, mortal inmediatamente. Se llamaba Abbe Albert Toungoumale Baba, 55 años.
Los criminales escapan, se auxilia a los heridos, los jóvenes cogen el cadáver del abbé y lo llevan hacia el palacio presidencial, donde sobre las 14,00h los soldados de la Minusca rwandeses los dispersan y el cadáver es reconducido a su parroquia para las exequias.
Entre tanto, 3 musulmanes son quemados sobre la arteria principal de Bangui, avenue Boganda, la mezquita del barrio la Kwanga es quemada, muchos enfermos del hospital comunitario musulmanes son heridos  y la caza al musulmán se mantiene hasta la noche.
Total 15 muertos, 100 heridos y el riesgo que todo el proceso de paz y desarme venga abajo.
Monseñor Juan José Aguirre, obispo de Bangassou
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