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Barbara Bush, madre y esposa de presidentes, muere a los 92 años

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Una primera dama muy activa en cuestiones sociales y de defensa de la familia, contra el racismo y de cercanía a los enfermos de SIDA, pero que mantenía una postura ambigua sobre el aborto

Barbara Pierce Bush, una de las dos únicas mujeres que han sido esposa y madre de presidentes de Estados Unidos, falleció a la edad de 92 años.

La ex primera dama murió en su casa en Houston el martes 17 de abril, dos días después de que un portavoz de la familia anunciara que su salud estaba decayendo y que había optado por no realizar más intervenciones médicas.

Le sobreviven George H.W. Bush, su esposo de 73 años y presidente desde 1989 hasta 1993, y su hijo, George W. Bush, que sirvió en ese cargo desde 2001 hasta 2009, así como el ex gobernador de Florida Jeb Bush, quien participasen éxito en la carrera por la Casa Blanca en 2016.

Barbara Bush fue precedida en la historia de los Estados Unidos por otra única primera dama, Abigail Adams, que tuvo tanto un esposo, John Adams, como un hijo, John Quincy Adams, presidentes.

Barbara y George H.W. Bush también tuvo el matrimonio presidencial más largo en la historia de Estados Unidos. Se casaron el 6 de enero de 1945 y tuvieron seis hijos, incluidos Neil, Marvin, Dorothy y Robin, que murió de leucemia cuando tenía 3 años.

Nacida en la ciudad de Nueva York el 8 de junio de 1925, hija de Pauline y Marvin Pierce (descendiente del presidente de los EE. UU., Franklin Pierce), Barbara Pierce creció en el suburbio de Rye, Nueva York, y asistió al internado de Ashley Hall en Charleston. Carolina del Sur. Tenía solo 16 años cuando conoció a George Herbert Walker Bush, en un baile durante las vacaciones de Navidad. Se casaron antes de terminar la segunda Guerra Mundial.

Acompañó a su esposo desde el comienzo de su carrera política, dando siempre la imagen de esposa más interesada en la vida doméstica que en la exposición pública. No obstante, se sabe de ella que mantenía posiciones discrepantes con los elementos más conservadores del Partido Republicano.

Por ejemplo, cuando Bush hizo su primera candidatura a la presidencia en 1980, la Sra. Bush reveló su apoyo a continuar el esfuerzo por ratificar la Enmienda de Igualdad de Derechos, y su creencia de que la sentencia Roe vs Wade, que supuso la legalización del aborto, fue correcta. (Más tarde, en 1992, justo antes de la convención que nominaría a su esposo por segunda vez, opinó que el tema del aborto no debería abordarse en la plataforma del Partido Republicano y que su práctica era «un asunto privado»).

Cuando Ronald W. Reagan ganó la nominación de 1988, eligió a Bush como su compañero de fórmula. El equipo ganó en noviembre, dando a la Sra. Bush una nueva plataforma para promover causas que le eran queridas, pero evitó el tema del aborto.

Las experiencias familiares contribuyeron a su interés de por vida en temas de lectura y alfabetización, pues a su hijo Neil le diagnosticaron dislexia. Entonces, como esposa del Vicepresidente, ella seleccionó la promoción de la alfabetización como su causa especial. Como Primera Dama, se convirtió en presidenta honoraria de la Fundación Barbara Bush para la Alfabetización Familiar.

En 1991, la Sra. Bush y otros defensores celebraron la aprobación de la Ley Nacional de Alfabetización, que creó el Instituto Nacional de Alfabetización y permitió el uso de bibliotecas y otras propiedades municipales como centros nocturnos de alfabetización para adultos.

«Centrarse en la familia es el mejor lugar para comenzar a alfabetizar a este país, y todavía siento que ser más letrados nos ayudará a resolver muchos de los otros problemas que enfrenta nuestra sociedad», escribió en Barbara Bush: A Memoir ( 1994).

Las primeras experiencias también jugaron un papel en la actitud de Barbara hacia el racismo en Estados Unidos, incluida su inscripción en el Smith College -era la primera escuela racial integrada- y más tarde, cuando era una madre joven, conducía a sus hijos por todo el país al hogar veraniego familiar de su marido en Kennebunkport, Maine. En ese viaje, estuvo acompañada por dos mujeres afroamericanas y se horrorizó cuando no se les permitió quedarse en hoteles o moteles o comer en restaurantes en el sur junto con ella y sus hijos. Según la Biblioteca de las Primeras Damas, la Sra. Bush se negó a cenar o dormir cuando a las otras mujeres no se les permitía.

La Sra. Bush también se interesó por las personas sin hogar, la crisis del SIDA, los ancianos y los programas de voluntariado escolar. Según Kate Andersen Brower, autora de First in Line: Presidents, Vice Presidents and the Pursuit of Power, la señora Bush visitó en 1989 una de las primeras casas creadas para cuidar a bebés infectados con el VIH.

«Pasó casi una hora allí y tomó en brazos a bebés infectados con el virus VIH», dijo Brower a la CNN. «Ella quería disipar el mito de que la enfermedad podría contagiarse simplemente a través del contacto físico. «Puedes abrazar y tomar a los bebés con SIDA y las personas que tienen el virus del VIH» sin lastimarte, dijo durante la visita. «Hay una necesidad de compasión», dijo mientras acunaba a un bebé.

«Esa única visita fue más poderosa que cualquier cantidad de discursos o apariciones públicas. Ella lo entendió y creo que su empatía será una parte clave de su legado «, opinó Brower.

 

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