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“La venganza de don Mendo”: la comedia celebra su centenario

LA VENGANZA DE DON MENDO
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La mezcla de humor disparatado con notas de apariencia histórica y antigüedad son la fórmula de éxito de esta astracanada

El 20 de diciembre de 1918, el dramaturgo Pedro Muñoz Seca estrenó en el Teatro de la Comedia de Madrid “La venganza de don Mendo”. El éxito fue arrollador. En la prensa del momento, los cronistas recogieron aquella velada con elogios: el público “se rió constantemente y aplaudió mucho”, según un periódico; se interrumpieron “muchas escenas con espontáneas ovaciones”, se leyó en otro.

El autor tuvo que aparecer sobre el escenario al final de cada acto (o jornada), porque el público estaba arrebatado. Y no era para menos: “La venganza de don Mendo” era un auténtico “astracán”, nombre con el que se bautizó a un género cómico menor que tenía como principal objetivo hacer reír a toda costa.

De ahí que en la actualidad todavía se hable de una “astracanada” para denominar una acción loca y sin sentido, a la vez que cómica.

Muñoz Seca lo bordó. Según algunos estudiosos, él es el gran creador del “teatro del absurdo” (no el de la posterior filosofía existencialista sino el del puro surrealismo, la locura hilarante sobre el escenario). Dice, por ejemplo, don Mendo de sí mismo en tono atribulado y de queja:

“Todas por mí como un trapo,
y con igual pretensión…
¡Ay, infeliz del varón
que nace, cual yo, tan guapo!”

Tal es el éxito en España del astracán, que entre 1915 y 1930 se estrenaron unas 300 obras cómicas que cultivaban el género. Y “La venganza de don Mendo”, concretamente, es la cuarta obra teatral más representada de todos los tiempos en España.

En el caso de “Don Mendo”, se trata de la parodia de una tragedia. Es la ridiculización de un drama histórico (en este caso inventado), que así pasa a convertirse en una comedia de capa y espada.

Hay chistes, imitación del habla antigua mezclada con expresiones de madrileño castizo, personajes que resultan anti-héroes… Se habla de grandes temas como el amor, el honor y la muerte de un modo aparentemente serio y sin embargo ridículo, para que al final el público concluya que ha pasado un buen rato sin más pretensiones.

En el “Don Mendo”, escrita en verso, son memorables algunas escenas en las que se mezcla lo más sublime con la picaresca: el galán no lo es tanto y el rey se revela como un bribón. Todo en una acción delirante, pero que quería ser “Romeo y Julieta” mezclado con “El Cid Campeador”.

Para crear esa atmósfera, nada mejor que una obra escrita en todas las fórmulas posibles que da el verso en castellano y contenidos chistosos cuando uno menos se lo espera.

“La venganza de don Mendo” ha sido desde el primer día una de las comedias más queridas por el público en lengua castellana. Se ha representado en multitud de ocasiones sobre el escenario, se han hecho adaptaciones para grupos de aficionados y se ha adaptado a la televisión. Los grandes actores cómicos del teatro de la segunda mitad del XX protagonizaron la obra: Sazatornil, Manolo Gómez Bur, Fernando Fernán Gómez, Toni Leblanc…

 

Tags:
teatro
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