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Proyecto Rampage: El gran gorila (y otros animales)

RAMPAGE
Warner Bros Pictures
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Dwayne Johnson vuelve a colaborar con el director que le brindó dos espectáculos como Viaje al centro de la Tierra 2 y San Andrés

Cuando, a mediados de los 80, Brian Colin y Jeff Nauman crearon la máquina recreativa Rampage, lo hicieron con la vista puesta en el subgénero del kaiju eiga, esto es, el cine de monstruos gigantes japonés, en su vertiente más destructiva y mamporrera –no en vano, dos de las bestias que el jugador podía manejar eran claros sosias de Godzilla y King Kong–.

Así que, a la hora de adaptarla a la gran pantalla con el permiso de Midway, era lógico que tanto Brad Peyton como los numerosos guionistas que firman Proyecto Rampage optaran por una especie de retorno al espíritu de original, apelando a la inspiración de Colin y Nauman para, así, aproximarse al terreno del kaiju eiga occidental que han explorado films como Monstruoso, la franquicia Pacific Rim, Godzilla –versión Gareth Edwards–, Kong: La Isla Calavera o, por qué no decirlo, Jurassic World.

De hecho, Peyton es perfectamente consciente de que lo que tiene entre manos es un proyecto derivativo, sin una marca fuerte detrás en la que apoyarse –pese al cariño de los aficionados a los videojuegos, no es Rampage una franquicia especialmente popular–, así que lo asume con alegría y mucho sentido del humor.

Lo que impregna el producto de una energía y un entusiasmo contagiosos, al aceptar las limitaciones de la propia producción como un rasgo idiosincrásico para ofrecerle al espectador un espectáculo divertidísimo, desenfrenado y, lo que es más importante, sin el más mínimo prejuicio ni intento de justificación intelectual.

Pese a sus 120 millones de dólares de presupuesto, Proyecto Rampage exhibe, como es habitual en el cine de Peyton, espíritu de serie B, sobre todo en un tramo final que concentra la mayor parte de los homenajes a la recreativa original, y que lanza por la ventana la más mínima pretensión de credibilidad para elevar el espectáculo de acción a unas altísimas cotas de inverosimilitud.

Aun así, hay que reconocerle a Peyton y a sus guionistas que, antes de lanzarse a esa orgía de efectos CGI y de destrucción masiva, se toman la molestia de desarrollar a sus protagonistas, y especialmente el conflicto que supone la amistad entre el primatólogo David Oyoke (Dwayne Johnson) y el gorila albino George (interpretado vía captura de movimiento por Jason Liles).

Cierto es que, para ello, parten de una serie de perfiles (muy) básicos de cine de género de los que apenas se apartan, pero todo ello entra dentro del juego que Proyecto Rampage le plantea al espectador: o te dejas llevar por el concepto o te niegas a conectar con esa elementalidad que lleva el relato a unas sorprendentes cotas de desnudez narrativa.

Por supuesto, la película juega con el hecho de enfrentar a un actor de la envergadura física de Johnson con monstruos que lo empequeñecen, pero también a establecer una contradicción entre su condición de estrella de moda y la incapacidad de su personaje para mantener relaciones personales con otros seres humanos más allá de lo profesional.

Porque, tras sus hechuras de espectáculo de acción palomitero, Proyecto Rampage retrata nuestra sociedad como una auténtica jaula de grillos, llena de personajes egoístas e individualistas incapaces de colaborar ni de entenderse, en contraste con la esencialidad y la intuición de los animales, incluso habiendo sido mutados a nivel genético.

 

Ficha Técnica

Título original: Rampage


Año: 2018


País: Estados Unidos


Género: Acción


Director: Brad Peyton


Intérpretes: Dwayne Johnson, Naomie Harris, Malin Akerman, Jeffrey Dean Morgan, Jake Lacy, Joe Manganiello

Tags:
cine
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