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Ex-satanista mexicano regresa a la Iglesia y da testimonio: “¡El rosario es poderoso!”

David Arias
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"Cuando alguien reza el rosario, ¡el mal se irrita! ", afirma el hombre que había pasado cuatro largos y oscuros años en una secta satánica

David Arias nació en la Ciudad de México, pero a los 16 años se mudó a California, donde compañeros de la escuela lo introdujeron al famoso juego ocultista de la oiuja y lo invitaron a usarlo en un cementerio para contactar con demonios.

Aunque fue educado en una familia “culturalmente católica”, David cuenta que tenía muchas discusiones con sus padres y familiares. Él se describe así mismo como un “perturbador”.

De bases frágiles en la fe, no fue difícil que los nuevos amigos californianos lo convencieran para participar en fiestas secretas que incluían todo tipo de promiscuidad sexual y consumo ilimitado de alcohol y de drogas.

Tampoco tardó en que lo invitaran a formar parte de un grupo cerrado que denominaban “la iglesia de Satanás“.

En ese grupo había gente de todas la edades, etnias y clases sociales, desde aquellos que sólo iban vestidos de negro y que se pintaban los ojos y labios de negro hasta otros que, según David, “parecían autoridades”: médicos, abogados, ingenieros…

Con 16 años de edad, David era uno de los más jóvenes. El grupo tenía cuidado de evitar a la policía y amenazaba con matar a cualquier miembro que divulgara las prácticas internas.

Fueron cuatro largos años participando en la secta. Pero lo que el propio David define como “un vacío interior” fue lo que lo llevó a renunciar a ese estilo de vida macabro y volver a Dios y a su fe católica original.

Después de reemprender el camino de vuelta, David se casó, tuvo hijos y empezó a participar activamente en la vida parroquial, compartiendo con todos la oscura historia de su pasado, en especial con la comunidad hispana de California.

Hoy, David insiste para que los papás acompañen muy conscientemente a sus hijos, ya que los niños “tienen muy fácil acceso a muchas cosas bastante perjudiciales”.

Además de eso, recomienda participar siempre en la misa, confesarse con regularidad y rezar el rosario. Y subraya:

“El rosario es poderoso. Cuando alguien reza el rosario, ¡el mal se irrita!”

 

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