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“Complot mundial” en Latinoamérica para salvar la vida de los venezolanos

VENEZUELA
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Los próximos días serán definitivos para aplicar medidas que permitan la llegada de ayuda. La visita de Trump a Colombia y la Cumbre de Las Américas tienen como punto central a Venezuela. La Casa Blanca y la Unión Europea coinciden en buscar una solución inmediata

“¡Venezuela, no sé si estoy aquí o sueño!, pero tengo internet, electricidad, agua y hasta funcionan los puntos de venta electrónicos. ¡No me lo puedo creer! Con dinero en efectivo, la dicha sería completa… Y si el ladrón me devolviera el teléfono celular que me robó, pues ni hablar: ¡como en primer mundo!

Aunque se trata de una publicación estrictamente personal, el sarcástico post de Omaira Labrador en Facebook generó revuelo en su círculo de amigos. Lo escribe la directora del diario La  Nación, el de mayor tiraje y circulación en los andes venezolanos. Tiene su sede en la convulsa frontera con Colombia, por donde decenas de miles huyen a diario hacia la vecina nación cafetera.

El desahogo de la periodista coincide con el de sus colegas y los muchos que viven en Venezuela, quienes cansados de la sistemática violación de sus derechos humanos, vuelcan en esa y otras redes sociales su descontento.

“Sin luz por más de 10 horas, sin agua en varios municipios; sin internet, que presenta fallas en todo el estado, y sin gasolina (en una nación que antes del chavismo era potencia petrolera). Conclusión: vivimos en una “¡Revolución de mierda!)”, escribe Gustavo Azocar, asesor comunicacional y periodista, oriundo de la región andina.

Arráiz, también comunicadora, exclama desde la frontera: “26 horas sin Internet [ABA de Cantv (la estatal de telefonía y servicios de navegación en Venezuela)], dos horas y media sin luz y hay racionamiento de agua. Así se vive en la ‘revolución chavista’…”

Las recientes publicaciones de Aleteia, con base en reportes propios, informes criollos –como el de IPYS Venezuela- y evaluaciones internacionales confirman que el bloqueo y desplome del 20% en la velocidad de conexión a internet –así como la temporal anulación del servicio- en el país, no es casual bajo el gobierno de Nicolás Maduro.

Resultado de la negligencia oficial, producto de sabotaje, o una mezcla de ambos, lo cierto es que nadie responde por los prolongados apagones informativos, comunicacionales y eléctricos que reportan no sólo daños materiales y cuantiosas pérdidas económicas, sino que también cobran la vida de neonatos en centros hospitalarios por falta de plantas eléctricas.

Al apagón de luz se le suma el informativo, en un país donde tampoco es posible trasladarse. En el caso del “blackout” telefónico, a la empresa oficial le tomó más de 12 horas publicar que una “incidencia técnica” fue culpable de lo ocurrido. La misma firma admitió en posteriores trinos ser incapaz de mantener comunicadas a varias comunidades del país, lo que atribuyó a los “hurtos de cableado” y “material estratégico”.

Sus excusas son similares a las de la empresa eléctrica y la hidrológica. Coinciden con los ya comunes argumentos del Sistema Metro de Caracas: la red de trenes que moviliza (literalmente de gratis) a incontable volumen de personas en la capital venezolana. Actualmente, el alguna vez moderno y bien cuidado servicio permanece más tiempo detenido que en funcionamiento.

Desde bombas lacrimógenas y la aparición de maletines sospechosos que obligan el cierre de estaciones, hasta un “plan especial de control” llevado a cabo por la Fuerza Armada Nacional Bolivariana (FANB) fueron anunciados por el mismísimo Nicolás Maduro al denunciar la existencia de “planes terroristas” que mantienen colapsados (con evidente éxito) todos los servicios.

A los afectados derechos humanos -comenzando por la salud y la vida- se le suma la falta de agua potable. El caso de Zulia es particularmente lamentable: la región petrolera, incapaz actualmente de controlar siquiera la limpieza básica de sus calles, atribuye las fallas de fluido hídrico a los problemas de “voltaje” eléctrico que dañan sus plantas.

Estratégica para el país sudamericano, es también la región que presenta el más alto índice de desnutrición infantil, con una tasa que se acerca peligrosamente al 20% en niños menores de 2 años de edad, según la proyección que deriva de cifras de Cáritas, la institución social de la Iglesia Católica.

Visita del presidente de EEUU

En este marco llega el presidente de Estados Unidos a Colombia, el principal destino -final y de tránsito- de los venezolanos que huyen del legado de Hugo Chávez.

Al anunciar su visita a la Cumbre de Las Américas, en Lima, donde Maduro no es bienvenido, el mandatario conversó por teléfono con el presidente de Perú, a quien le recordó “la necesidad de que los países de la región trabajen juntos para devolver la democracia al gran pueblo de Venezuela”.

Señaló la Casa Blanca que Trump se reunirá con su homólogo colombiano Juan Manuel Santos, luego de que este domingo su población acudiera a elecciones para definir la nueva composición del Congreso de la República, integrado por 108 senadores y 172 parlamentarios.

Con este panorama de fondo se pronunció el director ejecutivo del Programa Mundial de Alimentos (PMA), David Beasley, quien dijo que la Organización de Naciones Unidas (ONU) se propone diseñar un plan para ayudar a Colombia a enfrentar la llegada de miles de venezolanos que huyen de la “catástrofe” de su país.

Desde Panamá, adelantó que apelarán a Estados Unidos, Suecia, Canadá, la Unión Europea y Corea del Sur para lograr la ayuda que la Iglesia Católica pide, la Comisión Interamericana de Derechos Humanos exige y la ONU por distintos medios intenta hacer llegar.

Sin duda, se esperan días movidos, tras un clamor de madres a Dios para que les salve sus hijos. De momento, las plegarias prometen la articulación de un esfuerzo internacional sin precedentes para garantizar el quinto mandamiento: ‘¡No matarás!’, que tanto suplican dentro y fuera de su hogar millones de venezolanos.

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