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9 ideas positivas para cuidar a familiares enfermos en casa

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Los enfermos de larga duración son nuestro tesoro. En el día a día podemos hacer que comprueben nuestro cariño.

1. Darles la mejor habitación de la casa. Aunque a veces la mejor habitación es la de uno mismo, sean como sean sus condiciones. Para las personas mayores que han vivido décadas en el mismo lugar, la habitación es una parte de ellos. Puede incluso que una abuelita haya dado luz ahí. Pero cuando se trata de una enfermedad de larga duración, hay que pensar en las condiciones para el bienestar del enfermo y de toda la familia.

En esos casos, si el enfermo puede ser trasladado, hay que plantearse:

  • que esté en una habitación bien ventilada y donde se distinga el día de la noche. Es mucho más agradable una habitación con ventana, que se pueda abrir unos minutos y quede todo ventilado como mínimo una vez al día.
  • también ayuda más a la recuperación que el enfermo pueda orientarse en cuanto a la luz solar: la luz natural activa su “reloj biológico” y esto hará más fácil que duerma por la noche y esté despierto por las mañanas.
  • las condiciones higiénicas son importantes: recoger los desperdicios de la habitación al menos una vez al día (pañuelos,…) y cambiar las sábanas con frecuencia (sobre todo si hay fiebre). Unas sábanas limpias (mejor si son de algodón) resultan muy agradables.
  • que esté en un lugar que le ayude a mejorar. Parece obvio, ¿verdad? Algunas enfermedades (o al menos los primeros días) requieren silencio y quietud. En cambio, para otros males es mejor participar de la vida de la casa y estar rodeado de otras personas. Quizá es una buena opción estar (al menos unas horas) en el salón o el comedor de casa, porque así el enfermo recibe la conversación de los que van y vienen, y participa del día a día (las noticias, la salida y llegada de pequeños y mayores).

2. Encomendarles tareas a su alcance. Por ejemplo, que lean el periódico y nos pongan al día, o que den la merienda a los pequeños, que lean algún cuento con ellos…

3. Si están en una habitación aparte, que tengan algún sistema de comunicación. Van bien los escucha-bebés, porque así sabemos en cada momento qué están haciendo. También sirve que, si necesitan algo, puedan hacerse escuchar por medio de un silbato o de una campanilla. Si tienen móvil, pueden emplearlo para llamarnos o mandar un whatsapp.

© CandyBox Images/SHUTTERSTOCK

4. Que haya una persona encargada de la medicación. Que conozca bien todo lo que debe tomar el enfermo y a qué horas se le debe administrar cada medicamento. Va bien disponer de los medicamentos en un solo lugar y que sea una sola persona la que lleva esta “contabilidad”: la que prepara el pastillero y confirma lo que se ha tomado.

5. Ser prudentes con las visitas. Una visita alegra al enfermo, pero si se alarga en el tiempo puede producir cansancio. Hay que saber cortar, agradecer y despedir a los que han venido. También hay que conocer cada caso: hay personas que ayudan a mejorar, mientras que hay otras que son cargantes, negativas o pesadas. El enfermo es “público cautivo”, así que tenemos que ser nosotros los que reduzcamos la visita inoportuna.

 

 

6. Tener un plus de paciencia. Nadie quiere estar enfermo. Por eso es probable que la situación inquiete al enfermo, sobre todo si es joven y lleva tiempo encamado. Es momento de ayudarle a que aproveche el tiempo con ocupaciones que antes no tenía (manualidades, lectura de algún libro provechoso).

©Veronika Kirchner
SONY DSC

7. Sorprenderle con las comidas. Variar los platos. Por ejemplo, si se ha de comer verdura, diversificar entre todas las posibilidades que nos dé el mercado. Si hay una restricción alimentaria importante, podemos hacer un esfuerzo en la presentación (en Pinterest e internet en general podemos encontrar mil ideas). A veces basta con hacer una forma con la servilleta. Si el enfermo es un niño, podemos optar por servir la comida con objetos desechables, de los de fiestas de cumpleaños. Si es un adulto, agradecerá la servilleta de una mantelería buena de la familia. Inventar pequeñas celebraciones para romper la rutina de las semanas: porque es domingo, por ejemplo.

8. En el baño, que tenga a su alcance una toalla limpia siempre y agua de colonia fresca.

9. Siempre, una sonrisa por nuestra parte será el mejor acompañamiento para un enfermo. Los enfermos son las personas de la familia que mayor atención requieren y saber hacerles llevadera esa etapa es un arte. Para nosotros, es una oportunidad de crecer en espíritu de servicio, en fraternidad, en paciencia…

 

 

 

 

 

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