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Papa Francisco: ¿Piensas “en modo cristiano” o “en modo pagano”?

Sad man
By Marjan Apostolovic | Shutterstock
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Homilía hoy en Casa Santa Marta

La religión y la fe no son “un espectáculo”. Así Papa Francisco en la Misa matutina en Casa Santa Marta, reflexionando sobre la Primera lectura dedicada a Naamán el Sirio, y sobre el Evangelio de Lucas, en el que Jesús explica que ningún profeta es aceptado en su patria. El Pontífice explica que en ese tiempo de Cuaresma, la Iglesia quiere hacer reflexionar sobre la conversión del pensamiento, además de la conversión de las obras y de los sentimientos.

“La Iglesia nos dice que nuestras obras tienen que convertirse, y nos habla del ayuno, de la limosna, de la penitencia: es una conversión de las obras. Hacer obras nuevas, obras con estilo cristiano, ese estilo que viene de las Bienaventuranzas, en Mateo 25: hacer esto.

También la Iglesia nos habla de la conversión de los sentimientos: también los sentimientos tienen que convertirse. Pensemos por ejemplo en la Parábola del Buen Samaritano: convertirse a la compasión. Sentimientos cristianos. Conversión de las obras; conversión de los sentimientos; pero, hoy, nos habla de la ‘conversión del pensamiento’: no de lo que pensamos, sino también de cómo pensamos, del estilo de pensamiento. ¿Yo pienso con un estilo cristiano o con un estilo pagano? Este es el mensaje que hoy nos da la Iglesia”.

No esperar el “espectáculo” de Dios

A propósito del episodio de Naamán el Sirio, enfermo de lepra, el Papa recuerda que “va donde Eliseo para ser curado” y le aconsejan que se bañe siete veces en el Jordán. Piensa que los ríos de Damasco son mejores que las aguas de Israel, “se enfada, y quiere volverse sin hacer caso”, recuerda Francisco, porque “este hombre esperaba algo espectacular”. Pero el estilo de Dios, añade, es otro: “cura de otra manera”.

Lo mismo sucede con Jesús, que vuelve a Nazaret y va a la Sinagoga. Al principio “la gente le miraba”, “estaba sorprendida”, “estaba contenta”.

“Pero nunca falta un bocazas, que empieza a decir: ‘Este, este es el hijo del carpintero. ¿Qué nos enseña? ¿En qué universidad ha estudiado este?’. ‘¡Sí! ¡Es el hijo de José!’.Empezaron a cruzarse las opiniones, y cambia la actitud de la gente, y quieren matarle. De la admiración, del asombro, a las ganas de matarle. También estos querían el espectáculo. ‘Que haga milagros, lo que dicen que hizo en Galilea, y creeremos’. Y Jesús explica: ‘En verdad les digo: Ningún profeta es aceptado en su patria’. Porque nosotros nos resistimos a aceptar que uno de nosotros nos corrija. Tiene que venir uno con espectáculo a corregirnos. Y la religión no es un espectáculo. La fe no es un espectáculo: es la Palabra de Dios y el Espíritu Santo que actúa en los corazones”.

La gracia de la conversión

La Iglesia, subraya Francisco, nos invita por tanto a cambiar de manera de pensar, de estilo de pensar. Se puede recitar “todo el Credo, incluso todos los dogmas de la Iglesia”, pero si no se hace “con espíritu cristiano”, no sirve de “nada”.

“La conversión del pensamiento. No es habitual que pensemos de esta manera. No es habitual. También la manera de pensar, la manera de creer tiene que convertirse. Podemos hacernos la pregunta: ‘¿Con qué espíritu pienso? ¿Con el espíritu del Señor o con mi propio espíritu, el espíritu de la comunidad a la que pertenezco o del grupo o de la clase social, o del partido político al que pertenezco? ¿Con qué espíritu pienso?’ Y buscar si pienso de verdad con el espíritu de Dios. Y pedir la gracia de discernir cuándo pienso con el espíritu del mundo, y cuándo pienso con el espíritu de Dios. Y pedir la gracia de la conversión del pensamiento”.

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