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Niños venezolanos abandonados: “Siento que les he fallado. Lo he intentado todo”

CHILDREN
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Los padres dejan a sus niños en lugares públicos ante la imposibilidad de mantenerlos

El Washington Post, que con toda seriedad recoge en un reportaje una de las peores caras del drama social que se desarrolla en Venezuela, se ha quedado corto. Si bien es cierto que los padres están dejando a sus hijos en orfanatos porque no tienen cómo alimentarlos y mantenerlos, no es eso solamente lo que ocurre.

Los están dejando en toda clase de lugares públicos. Aparecen niños solos en las estaciones del Metro, en los hospitales, en las puertas de las iglesias, en los centros comerciales o, sencillamente, son abandonados en las vías públicas.

Comenzaron las mascotas, sueltas en las calles en las mismas condiciones de claro abandono, sobre todo perros que las familias no podían mantener. Ahora la cosa es mucho más grave: se trata de niños, la parte más vulnerable e inocente de la catástrofe colectiva que vive el país.

Los más sensatos intentan “donarlos” a los orfanatos, no todos sin dolor y remordimientos, pero dicen: “No sabes lo que es ver a tus hijos pasar hambre. Prefieres desprenderte de ellos”. Padres que pierden sus ahorros, deben optar por encargarse de otro hijo enfermo y, sencillamente, no pueden con todos. Madres solas, de tres y cuatro hijos, que pierden su trabajo y deben entregar la mayoría de ellos a estas instituciones privadas. “No tienes idea, siento que soy responsable”, dicen las madres acongojadas pero impotentes ante la precariedad.

Pero otras cosas ocurren: hay hogares que deben escoger entre alimentar a los pequeños o a los anciano -lo cual se reflejó en las mediciones de Cáritas- y deciden por el hijo que va a la escuela. Una disyuntiva cruel que no solo se presenta a las familias humildes; ya es una terrible realidad, también para las clases medias trabajadoras si se tiene en cuenta que el sueldo mínimo no alcanza ni para uno de los productos de un sólo mercado.

Fundana (*) informó que recibió a 144 niños durante 2017: la mayoría porque sus padres no los podían mantener. Pero la realidad es que las instituciones públicas para niños en riesgo están colapsadas. Algunas corren peligro de cerrar debido a la escasez de medicinas y alimentos que hay en Venezuela.

Todo esto está pasando en un país petrolero, del que siempre se dijo que estaba “condenado a ser próspero”. Pero no contaban con el sistema que impone el socialismo del siglo XXI, el mismo que la Conferencia Episcopal Venezolana calificó de “moralmente inaceptable”.

La Fundación Amigos del Niño que Amerita Protección, Fundana (*), es una Asociación civil sin fines de lucro, integrada por profesionales y técnicos del área social, dedicados a brindarle protección a niños en edades comprendidas entre 0 y 6 años que se encuentran privados del medio familiar por maltrato físico, emocional, abandono o negligencia. La misión de FUNDANA es rescatar y desarrollar al máximo sus potencialidades y lograr su reinserción en un medio familiar armónico. Fue creada con el fin de atender y formar en sus Casas de Abrigo a niños desde recién nacidos hasta los 6 años de edad.

Ahora, no se da abasto para atender la demanda de familias deshechas por la insostenible situación económica y el desempleo derivado del acoso gubernamental a las empresas aun productivas.-

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