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¿En las dificultades ves retos o problemas?

RESILENCY
Reangkrai Naktaku - Shutterstock
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Resiliencia: Cómo afrontar con éxito la adversidad

Todos los seres humanos afrontan durante la vida vicisitudes y circunstancias adversas. La diferencia está en el modo como se afrontan estas dificultades que hacen parte de la vida. Podemos decir que hay personas más resilientes que otras. ¿Qué quiere decir esto?

La resiliencia se define como la capacidad de los seres humanos sometidos a los efectos de una adversidad, de superarla e incluso de salir fortalecidos de la situación.

Ser resiliente no significa no sentir malestar, dolor emocional o dificultad ante las adversidades, sino sobreponerse de los sucesos y adaptarse bien a lo largo del tiempo.

La resiliencia se manifiesta cuando se es capaz de recobrarse y recuperarse para continuar con los proyectos de vida individual, de pareja, familia y comunitario.

En síntesis, la resiliencia es la capacidad para:

  • Soportar las crisis y las adversidades en forma positiva.
  • Afrontar de manera efectiva situaciones de estrés, ansiedad y duelo.
  • Adaptarse de manera eficiente e inteligente a los cambios.
  • Resistir y sobrellevar los obstáculos en situaciones de incertidumbre.
  • Crear procesos individuales, grupales y comunitarios en circunstancias críticas.
Portrait of Woman
Shutterstock

Optimistas y realistas

Las personas resilientes se caracterizan por saber identificar de manera precisa las causas de los problemas para impedir que vuelvan a repetirse en el futuro, si es que pueden poner algo de su parte para que no vuelva a repetirse la dificultad.

Son capaces de controlar sus emociones, sobre todo ante la adversidad y permanecer centrados en situaciones de crisis. Saben controlar sus impulsos y su conducta en situaciones de alta presión.

Tienen un optimismo realista. Es decir, piensan que las cosas pueden ir bien. Tienen una visión positiva del futuro y creen que pueden controlar el curso de sus vidas, pero sin dejarse llevar por la irrealidad o las fantasías.

Sobre esta misma base, las personas resilientes saben confiar en su propia competencia y capacidades. Tienen una mejor autoimagen y se critican menos a sí mismas.

Son empáticos. Es decir, tienen una buena capacidad para leer las emociones de los demás y conectar con ellas, siendo capaces de buscar nuevas oportunidades, retos y relaciones para lograr más éxito y satisfacción en sus vidas.

¿Cómo se puede desarrollar la resiliencia?

Las habilidades propias de la resiliencia se pueden desarrollar y potenciar. Como en todo, la clave está en construir una estrategia personal, realizando aquellas actividades que te permitan aumentar esta capacidad tan importante para la vida.

En este sentido, me gustaría proporcionarte algunas sugerencias para desarrollarlas:

  • Afronta los problemas y busca soluciones. No puedes evitar que te pasen cosas desagradables, pero sí puedes cambiar la manera en que los interpretas y reaccionas ante ellos. No huyas del problema, piensa que es un reto que hay que superar. Tú tienes la capacidad suficiente como para afrontarlos y encontrar soluciones apropiadas.
  • Establece metas y objetivos. Proponte metas realistas que te ayuden a empezar a cambiar aquello que deseas cambiar. Ponte objetivos muy a corto plazo, y cúmplelos. Ver cómo consigues dar esos pequeños pasos te animará a seguir el camino hacia tu meta.
  • Acepta la realidad. Si no aceptas la realidad tal y como es nunca podrás cambiarla. El cambio forma parte de la vida. Hay circunstancias que no puedes cambiar, acéptalas para que tu atención pueda enfocarse en las que sí puedes modificar.
  • Actúa. No ignores ni te quedes paralizado ante los problemas, no van a desaparecer por arte de magia. No te desanimes si muchas de las soluciones no funcionan, lo importante es que lo estás intentando y tu mente sigue generando soluciones que tarde o temprano darán su fruto, continúa trabajando, lo conseguirás.
  • Confía en ti y sé optimista. Cree en tu capacidad para resolver problemas y confía en tus instintos. Realmente no sabes lo que puedes hacer hasta que no lo intentas. Una visión optimista de la vida te permite tener esperanza de que la situación cambiará en el futuro, y sobretodo de que eres capaz de controlar tu vida y hacer los cambios necesarios para mejorarla.

 Todos podemos ser resilientes. Crecer en este campo nos permitirá aceptar la realidad tal y como es. Daremos así un sentido más profundo a la vida intentar mejorar en todo lo que decidamos. 

Si quieres un ejemplo de resiliencia te animo a ver Lo imposible, una película española basada en la trágica experiencia que vivió la doctora María Belón en el tsunami índico de 2004.

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