Grupos étnicos de la Amazonia peruana piden ser escuchadosSí, el tiempo se detuvo en Yuruá. Y es que en la comunidad nativa “Nueva Luz de Arara”, ubicada en el distrito de Yurúa, en la provincia de Atalaya, región Ucayali en la Amazonía peruana, sus pobladores viven de la caza, la pesca y de una agricultura insipiente. ¿Cómo puede una población mantenerse viva en el olvido?
Los integrantes de estas comunidades indígenas viven “excluidos”. En los últimos días los miembros de estos pueblos originarios se han convertido en noticia para la prensa peruana. En estas zonas nativas la educación dejó hace mucho de ser un derecho.
Los niños se trasladan a diario a través del río Huacapishtea para recibir clases en la única escuela que dejó de funcionar en 2015. Francisco viene al país para levantar la mirada de los peruanos hacia lo que al parecer es inexplorado en la selva del Perú.
Forman familia sin educarse
Desde que fue fundada por el patriarca nonogenario Román Pascual Francisco, la comunidad nativa es la única que cuenta con un salón de clases donde los niños, adolescente y jóvenes reciben instrucción cuando llega un docente proveniente de Lima, ciudad capital. Hoy la escuela luce abandonada según un diario de la prensa local. Poco queda de los rústicos maderos donde los 20 estudiantes de hasta 17 años colocaban sus cuadernos para escribir.
Muchos de sus pobladores instituyen sus familias a temprana edad así lo cuenta Raúl Casanto Shingari, Ashaninka proveniente de la selva central, quien hace 18 años llegó a Yurúa y se instaló en la zona de Paititi.
“En esta comunidad los niños están olvidados por las autoridades de educación”, según se ha publicado en el diario La República. Ellos se convierten en padres de familia sin saber hacer una letra, lamenta Raúl.
En 2016 el gobierno peruano recibió 700 millones de euros provenientes de Noruega para la conservación de los bosques. “Pero nada se dijo de quienes vivimos en ellos (…) Otra sería nuestra realidad si las comunidades amazónicas podrían disponer de esa suma”, explica Casanto Shingari.
Como se vive apartado
Pese al abandono del municipio de Breu y del gobierno peruano sus moradores atienden las afecciones respiratorias mezclando “ausacha” (ajo) y limón. En la zona no hay atención médica. Las mujeres incluso aprendieron a asistirse al dar a luz, así lo cuenta Laureano Pascual, poblador de la zona al diario.
El patriarca de la comunidad nativa “Nueva Luz de Arara” solo habla Ashaninka. Cuenta en su lengua materna, que sus padres y sus abuelos llegaron del Gran Pajonal (Junín, sierra del Perú) buscando un lugar para vivir, así se instalaron en la boca del río Yurúa.
En estos días con el apoyo del Programa para las Naciones Unidas (PNUD) el territorio de la comunidad “Nueva Luz” acaba de iniciar el proceso para la titulación de sus tierras. La Asociación Interétnica de Desarrollo de la Selva Peruana (AIDESEP) es la institución que se hace cargo del proceso de demarcación territorial en la zona.
Además de estas comunidades nativas que aún subsisten en la Amazonia peruana los “no contactados” suman a estos grupos de desplazados a los que el papa Francisco viene a visitar el próximo 19 de enero de 2017.