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¿Qué es la Sunna islámica?

MUSLIM
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Guía para la vida del musulmán

A lo largo de diferentes artículos hemos venido mencionado este término: Sunna. En el mundo árabe islámico se identifica, en primer lugar, con la Tradición viva. Es decir, una normativa que equivale, desde el origen, al orden natural.

En un sentido estricto, el Corán nos presenta este orden natural como “la Tradición de Dios” (Sunnat Allah). Desde la aparición del Islam, la comunidad musulmana ha asumido que esta Sunna está ligada al Profeta Mahoma: “en el Enviado de Dios tenéis, ciertamente, un bello modelo para quien cuenta con Dios y con el último Día y que recuerda mucho a Dios” (Qur. 33,21).

Como vemos, la Sunna se identifica con un modelo de comportamiento ejemplar, guía para la vida del musulmán. Infalible e impecable. Dos atributos que hacen alusión a la completa unanimidad de la fe por parte de la Comunidad musulmana (ichma), especialmente en los tres primeros siglos de la Hégira. Históricamente, la Sunna se ha caracterizado por su rechazo a cualquier acontecimiento que constituya un factor de división de la comunidad. Ha buscado fórmulas de conciliación para una mejor asimilación del Mensaje originario por parte de los territorios sucesivamente islamizados.

Es importante detenernos en el hecho de que el Corán hace también mención de Abraham como “bello modelo” (Qur. 60, 4) de creyente monoteísta. Esto puede ayudarnos a comprobar que la Sunna también posee un sentido más amplio, que englobaría los Antepasados Piadosos (Salaf). El islam los identifica con los compañeros de Mahoma y sus sucesores.

Allá donde el Corán no aporta texto explícito, en aleyas ambiguas o genéricas, la Tradición se considera como normativa complementaria. Está formada por las colecciones de Hadit (relatos de transmisión oral sobre los dichos y hechos del Profeta) y las Siras (biografías del Profeta).

Sin embargo, el término Tradición alude también a las normas jurídicas. Es decir, es núcleo teológico y fuente del derecho (fiqh). A veces tan importante como la primera, que es el Corán. De su estudio y consenso a lo largo de la historia, han surgido las distintas Escuelas teológicas y jurídicas (chafií, hanbalí, hanafí y malikí). Cada una de estas escuelas ha desarrollado su propia aplicación práctica sin perder fidelidad al núicleo originario que es la Tradición.

La rama chií, por su parte, posee una Sunna algo distinta. Admiten la Sunna de Mahoma, pero seleccionando aquéllos contenidos que otorgan un reconocimiento a su yerno Alí (como sucesor del Profeta). A esto, añaden la llamada Tradición de los imames considerados “infalibles”. Algo que para la mayoría sunní es considerado una innovación execrable (bida).

Finalmente, podemos concluir que han sido dos los riesgos que han subsistido dentro del Islam respecto a la Sunna. El primero de ellos, tiene que ver con la identificación entre fidelidad y literalismo. Es decir, concebir el respeto a la Tradición con una aplicación inflexible, servil y repetitiva (desde la norma jurídica a la vestimenta).

Un argumento de autoridad para mantener la unión de la comunidad en situaciones de crisis. En otro extremo, han estado aquellos ulemas que han visto la necesidad (especialmente desde el siglo XVIII) de revitalizar el pensamiento islámico frente al mundo occidental. Una respuesta del Islam a los desafíos de la modernidad, que ha estado representada por el reformismo islámico.

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