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Submarino ARA San Juan: Con el alma partida

ARA SAN JUAN,SUBMARINE
Aregentine Navy | AFP
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Ante la noticia de una posible explosión en el navío

El no tener ningún tipo de información del paradero del ARA San Juan y sus 44 tripulantes protegía durante los primeros días de búsqueda una necesaria esperanza por encontrarlos.

Una inédita manifestación de solidaridad internacional proveniente de diez países, a la que se iban sumando otros, alimentaba esa ilusión. Pero la noticia confirmada de una posible explosión en el navío, que podría explicar una “anomalía hidroacústica” registrada en la zona por sensores a miles de kilómetros de distancia, derrocó la moral de la familia y de la Argentina entera.

Los abrazos, los llantos, la angustiosa mirada perdida en el piso o en el cielo de familiares y amigos, muchos que han estado en el San Juan y que comparten vocación con los 44 desaparecidos, pintaron un cuadro que bien podría titularse “Con el alma partida”. Muchos fotógrafos de medios argentinos e internacionales han logrado captar distintas aristas de ese incalificable dolor.

Aunque la Armada argentina aún no confirma ningún tipo de desenlace, y sigue en la búsqueda con el referido masivo apoyo internacional, familiares de las víctimas ya comunicaron a medios de comunicación que se manejan con el peor de los escenarios y ya despiden a sus seres queridos. “Ya no tengo esperanzas”, aseguró la esposa de uno de los 44.

La misma actividad militar, y en el marco de ella, la dedicación a la navegación en submarinos supone una preparación y una disposición a los peores contextos. Pero nada trae consuelo en este momento. Ni siquiera la certeza, que asoma unánime en una opinión pública que suele ser adversa a cualquier tipo de referencia militar, de que los 44 submarinistas ya son héroes de la patria.

“No hay antecedentes para tratar en ausencia a oficiales y suboficiales que serán considerados héroes, porque estaban haciendo maniobras para defender al país”, reflexionó el periodista Joaquín Morales Solá en su columna del diario La Nación. Hace tiempo que la vocación del militar argentino, solicito a participar de misiones internacionales de paz, y formado para dar la vida por la defensa de la patria, no recibe un reconocimiento de este tipo.

Suelen testimoniar ex combatientes de la Guerra de Malvinas que sólo hace dos años pudieron recibir un digno homenaje desfilando por las calles de la Ciudad de Buenos Aires siendo aplaudidos por haber arriesgado su vida por su país. Más de 30 años después del conflicto. Las heridas de la última dictadura militar, durante la que no pocos miembros de las Fuerzas Armadas cometieron atrocidades ya difundidas en un contexto absolutamente lejano al actual, acaso expliquen esto. La gran mayoría de estos tripulantes no había nacido aún, o eran apenas infantes.

La búsqueda por la evidencia continúa con esmero, aunque el alma partida. Por estas horas se procura rastrillar las profundidades de la zona, que en ocasiones encuentra plataforma continental a 200 metros, y en otras hasta los 3,000. La voluntad política parece ser descender hasta donde haya que descender. Las familias de los 44 héroes se lo merecen.

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