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Los 9 mejores western más modernos

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Porque después de John Ford también se ha hecho buen cine

Si hablamos de cine de vaqueros o western con un crítico de cine y le proponemos que haga una lista de los mejores, es más que probable que nos diga títulos de John Ford y similares. Desde luego es una apuesta segura incluir al director de La diligencia y demás. Sin embargo, para los que nos hemos criado en los 90 y un poco más, esas películas nos quedan algo lejos y tienen la similitud de quien busca leer un best seller actual y le recomiendan La Odisea de Homero o el Quijote de Cervantes.

El propósito de esta lista es ofrecer un western de calidad (John Ford es ya un clásico, nadie puede negarlo) pero algo más actualizado y que tenga una acción más similar a lo que estamos acostumbrados hoy en día. Todas las películas son recomendables y el orden no viene por su importancia. Por supuesto, faltarán algunas, pero nueve es un buen número para empezar.

1.- El tren de las 3:10

En una época de remakes constantes porque al parecer se les acaban las ideas a los guionistas, ya es mucho cuando se filma uno y está a la altura del original. Lo fácil es descalabrarse (como el caso de Ben Hur), pero lo realmente difícil es superar a la primera versión.

Y eso es, sin duda, lo que hace esta película gracias en parte a dos grandes actuaciones de Christian Bale y Russell Crowe. Ambos están magníficos en sus papeles. La historia y el guión es sencillo y perfectamente milimetrado: un granjero ayuda a un cazarrecompesas y varios agentes de la ley a llevar al tren de las 3 y 10 (destino Yuma) al bandido más peligroso de la comarca. Su banda hará lo imposible por impedirlo.

2.- Las aventuras de Jeremiah Johnson

Basada en el libro “The Mountain Man”  de John Liver, que fue un clásico en su día. Es la historia de un soldado estadounidense que huye de la guerra contra México. Para ello se interna en el mundo salvaje de las Montañas Rocosas e intenta ganarse la vida como trampero. Paisajes espectaculares, indios salvajes, luchas a cuchillo, etc.

Sidney Pollack, su director, quiso filmar un alegato ecológico de la naturaleza salvaje y de la vida del hombre de las montañas, para ello contó con Robert Redford, que, como siempre, se come la cámara con su sola mirada.

3.- Valor de la Ley

Otro remake que aunque no supera a su antecesor está, por lo menos, a la misma altura. Los hermanos Cohen y Jeff Bridges aportan un nuevo lirismo a esa historia de una niña que contrata a un sheriff para atrapar al asesino de sus padres.

El tándem viejo perdedor de antiguas glorias con joven adolescente que se come el mundo funciona y muy bien. Es un western algo atípico porque trata sobre leyendas en decadencia que tienen un minuto de pundonor, honradez, corazón limpio y gloria.

4.- Un hombre llamado caballo

La historia es sencilla: un inglés es capturado y tratado, literalmente, como un animal por una tribu de indios. Poco a poco irá pasando de ser tomado como un caballo a ser considerado un miembro de la tribu.

No es exactamente un western, pero es la versión de lo indio en sentido positivo y la relación del aborigen con el invasor hombre blanco. Mítica es ya la escena del rito de paso que Richard Harris tiene que afrontar para ser parte del clan. Si a uno le apetece seguir la saga, existe una segunda parte que, aunque no llega a la altura de la primera, se deja ver muy bien.

5.- Silverado

Con esta película de Kasdan sucede un poco lo que pasó con Indiana Jones en busca del arca perdida: Spielberg y Lucas decidieron hacer una cinta que cobrara sentido por los gags y escenas que ellos siempre habían querido filmar antes que por un historia; luego, fueron componiendo el guión.

Pues algo así es Silverado, vamos a juntar todo lo típico de un western: el duelo, los granjeros explotados, el del rifle, el que monta a caballo muy bien, el sheriff malo, el salón, el jugador de cartas, el pistolero, estampidas… todo menos los indios. Y si juntas todo y lo haces bien te sale una película de domingo de palomitas fantásticas que es Silverado.

6.- Grupo Salvaje

En Silverado nos encontramos un grupo de vaqueros y pistoleros que, siendo buena gente y teniendo cada uno sus intenciones y habilidades, acaban luchando por un bien común. Si cogemos esta misma historia y le añadimos escenas más cruentas, miembros del grupo no tan respetables pero amigables a ojos del espectador y una historia que no se presupone tan feliz ni tan “blanca”, pues lo que entonces nos encontramos, salvando las distancias, es Grupo Salvaje.

En su momento, finales de los sesenta, fue un revulsivo al intencionado y virginal western estilo Bonanza. La historia de un grupo de ladrones y asesinos que tienen su corazoncito. Todo un clásico que se deja ver muchísimo mejor que muchas películas de acción actuales. No defrauda.

7.- Bailando con lobos

Kevin Costner se salió de la tabla con esta historia: en Oscars y en la filmación de la película. Es la historia de un soldado estadounidense que tras luchar en la guerra de secesión es herido y condecorado y, por eso mismo, puede elegir como nuevo destino la frontera con los territorios indios. Un alegato, algo ingenuo pero muy valiente, por determinados valores y la comunión del ser humano con la naturaleza.

En la versión extendida que Costner sacó después, incluyó escenas menos maniqueas que había eliminado a favor de lo indígena. No cansa, la historia es preciosa y desborda un anhelo del ser humano: una convivencia armoniosa.

7.- El jinete pálido

No podía faltar quien en su día supo mantener y revitalizar (hasta que llegó Kevin Costner) el género del western: Clint Eastwood. En esta película Eastwood está delante y detrás de la cámara, y es posiblemente el inicio de su gran trayectoria como director. Hay escenas antológicas.

Es la historia de un predicador que es a la vez un pistolero, de un grupo de mineros explotados y amenazados por un rico abusador, del pequeño contra el grande, y del revolver más rápido e implacable. La fotografía es espectacular y Clint Eastwood maneja el tempo del la película como nadie. Nada como ver como a lo lejos aparecer un jinete desconocido con pasado misterioso. Es la antología del “forastero”.

8.- Dos mulas y una mujer

Otra de nuestro Eastwood. Más allá de El bueno, el feo y malo y La muerte tenía un precio, Eastwood protagonizó está simpática película junto con Shirley MacLein. En mi opinión, y aunque Leone creó historia con sus tempos, sus primerísimos planos (nunca antes vistos en el cine) y la música de Morricone, las películas se hacen lentas para el espectador actual.

Dos mulas y una mujer, sin embargo, es un poco ese espagueti western pero más americano y más simpático. Don Siegel, el director, copia ese estilo pero dándole simpatía y más movimiento. Un pistolero sin tierra, una monja que oculta un divertido secreto, una causa justa por el pueblo oprimido, y un inesperado amor final.

9.- Open Range

De sobras es conocido que Costner, tras el éxito de Bailando con lobos (y alguna otra más), empezó a cosechar fracasos de taquilla. Pero Costner es un gran director y un aceptable actor. La prueba es este western “menor” que protagonizó junto con su amigo íntimo Robert Duvall. Es un canto a lo sencillo y lo cotidiano.

Hay duelos, pasados misteriosos y luchas, pero también hay sentido común, amor sincero y franco y el deseo de vivir una vida normal. Es una película pequeña, sencilla y preciosa. Hay que recrearse con el estilo de vida vaquero, porque, esta vez sí, la película cuenta las aventuras de varios vaqueros que conducen ganado y lo dejan pastar.

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cine
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