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El Papa agradeció a Theophilos III por la colaboración en la restauración del Santo Sepulcro

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El ecumenismo de las obras y el servicio a los demás en las palabras del Pontífice que reiteró su deseo y compromiso de avanzar en el camino hacia la plena unidad con la Iglesia Ortodoxa de Jerusalén

El papa Francisco renovó su agradecimiento por la colaboración de la Iglesia ortodoxa, junto con la Iglesia armenia y los franciscanos en la “restauración” del Edículo del sepulcro vacío de Jesús en Tierra Santa.

Lo hizo este lunes 23 de octubre de 2017 durante su encuentro con Theophilos  III, Patriarca greco ortodoxo de Jerusalén y su séquito en visita a Roma, del 22 al 25 de octubre.

“Recuerdo con emoción la parada de oración en el Edículo del sepulcro vacío”, dijo Francisco que trajo a la memoria “la calurosa” acogida que le ha ofrecido Theophilos  III durante su visita a Jerusalén en mayo de 2014. 

“Guardo vivo en la memoria la cortés atención  con que me acompañó  junto con el Patriarca Ecuménico Bartolomé a la basílica que alberga los lugares donde el Señor fue crucificado y sepultado y donde resucitó”, sostuvo.

En este sentido, renovó su agradecimiento “por la restauración de este lugar santísimo: no se trata simplemente de salvaguardar la integridad de un monumento del pasado, sino que también se ha trabajado para  que siga resonando  en el futuro el testimonio que proviene de ese sepulcro  vacío. ” Ha resucitado,   no está aquí. Ved el lugar  donde le pusieron “(Mc 16,6)”, dijo Francisco.

El Papa celebró el hecho de que el Patriarcado Ortodoxo Griego de Jerusalén,  el Patriarcado Armenio de Jerusalén y la Custodia Franciscana de Tierra Santa hayan  trabajado juntos “con óptimo entendimiento,  así como en la basílica de la Natividad en Belén, para lograr  este hito, y agradezco vivamente el esfuerzo de Su Beatitud”.

Paz en Tierra Santa 

Asimismo, manifestó su cercanía “a todos aquellos que sufren por  los conflictos que azotan desde hace décadas la Tierra Santa”.

“La incertidumbre de la situación y la falta de entendimiento entre las partes siguen causando  inseguridad, restricción de los derechos fundamentales y abandono de la  propia tierra por parte de muchos”.

Con el favor de Dios, deseó que se creen las condiciones para “una paz estable basada en la justicia y el reconocimiento de los derechos de todos”.

No más intolerancia

El Papa comprometido en el diálogo interreligioso bajo la orientación del Concilio Vaticano II instó a que se acaben las manifestaciones de “intolerancia contra las personas o lugares de culto judíos, cristianos y musulmanes”.

Con este fin,  indicó que se debe “rechazar con firmeza el recurso a cualquier tipo de violencia, a cualquier tipo de discriminación” contra estas tres grandes religiones.

Anheló que la ciudad Santa sea “un lugar donde todos pudieran vivir juntos pacíficamente ; de lo contrario, la espiral del sufrimiento continuará para todos y sin fin”.

El Obispo de Roma dirigió un saludo especial para que todos los cristianos de Tierra Santa, “sean reconocidos como parte integrante  de la sociedad y que, como ciudadanos y creyentes”, sean incansables “en su contribución al bien común y a la construcción de la paz”, además de “artífices de la reconciliación y la armonía”.

El Papa propuso al Patriarca greco ortodoxo de Jerusalén que los cristianos en Tierra Santa trabajen para que “se logre una sintonía cada vez mayor entre las diferentes Iglesias de la región”.

De esta forma lanzó la iniciativa de una “cooperación” para sostener “a las familias y a los jóvenes cristianos de modo que  no se vean obligados  a tener que dejar su tierra”.

Francisco aseguró que los cristianos de varias denominaciones “trabajando juntos” podrán “conocerse mejor y desarrollar relaciones cada vez más  fraternales”.

Unidad 

El Pontífice reiteró su deseo de avanzar en el camino hacia la plena unidad entre  católicos y ortodoxos. En obediencia a Jesús  (Jn 17,21), manifestó su compromiso para que llegue el día en “que todos sean uno … para que el mundo crea” (Jn 17,21)”.

“Sé que algunas de las heridas del pasado siguen dejando señales en la memoria de tantos. No se puede cambiar la historia, pero sin olvidar las graves carencias de caridad durante siglos, volvamos juntos  los ojos a un futuro de reconciliación plena y de comunión fraterna y esforcémonos ahora, como quiere el Señor”, sostuvo.

“No hacerlo sería la culpa más grave de hoy” y “sería no tener en cuenta la urgente invitación de Cristo”.

Ecumenismo del servicio 

“Animados – continuó – por el mismo Espíritu, no dejemos que los recuerdos de épocas caracterizadas por el silencio recíproco  o el intercambio mutuo de acusaciones, las dificultades del presente y un futuro incierto nos impidan caminar juntos hacia la unidad visible, rezar juntos y trabajar juntos para anunciar el Evangelio y servir a los necesitados”.

Francisco sostuvo que es un signo de esperanza que el diálogo teológico entre católicos y ortodoxos continúa, y en el que el Patriarcado greco ortodoxo de Jerusalén participa activa y constructivamente.

“Qué hermoso sería  decir de los católicos y los ortodoxos que viven en Jerusalén  lo que el Evangelista Lucas dijo de la primera comunidad cristiana: “Todos los creyentes vivían unidos […]  un solo corazón y una sola alma” (Hechos 2:44; 4 , 32)”.

Theophilos  III, Patriarca greco ortodoxo de Jerusalén, estuvo acompañado durante la audiencia por el arzobispo Aristarchos, Jefe de la Secretaría del Patriarcado,  por el  arcediano Markos y  por los Sres. Rami  Moghrabi y Nader Elias Moghrabi.

Sucesivamente, Theophilos III ha encontrado al cardenal Pietro Parolin, Secretario de Estado, y a Paul Gallagher, Secretario para las Relaciones con los Estados.

Después el Patriarca y su séquito han tenido un coloquio con el cardenal Kurt Koch, Presidente del Consejo Pontificio para la Promoción de la  Unidad de los Cristianos, y con el cardenal Jean-Louis Tauran, Presidente del Consejo Pontificio para el Diálogo Interreligioso.

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