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Los desastres naturales no son tan naturales

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Terremotos, huracanes, lluvias... el año 2017 supera la media en fenómenos de destrucción naturales. Los científicos recuerdan que detrás de este crecimiento de desgracias está la mano del hombre

El calendario de 2017 será recordado por el cúmulo de desastres naturales sucedidos en los más diversos puntos del planeta. México, Puerto Rico, Estados Unidos… están todavía bajo los efectos de terremotos y huracanes. Cabe preguntarse si en esta situación de pobreza ecológica no interviene la mano del hombre, con el calentamiento global que produce y aumenta año tras año.

Hagamos un repaso rápido a los hechos más destacables de 2017:

 

Huracanes

  1. El huracán Harvey (entre el 17 de agosto y el 3 de septiembre) causó 77 muertos a su paso por Estados Unidos (estados de Texas y Louisiana), Belice, Barbados, San Vicente y las Granadinas, Nicaragua, Honduras, península de Yucatán e islas de Barlovento (pequeñas Antillas), principalmente. Su intensidad fue de categoría 4 y como tal no había habido ninguno que golpeara los Estados Unidos desde el huracán Charley en 2004. Llegó a alcanzar una velocidad de 215 km por hora.
  2. El huracán Irma (entre el 30 de agosto y el 15 de septiembre) ocasionó la muerte a 127 personas. Era de intensidad 5, superior a Harvey, y llegó a los 295 km/hora. Alcanzó a Estados Unidos, Antigua, Barbuda, Bahamas, Cuba, Haití, Puerto Rico, República Dominicana, San Bartolomé, San Martín, Turcas y Caicos e Islas Vírgenes. Irma fue el huracán más fuerte jamás registrado en el Océano Atlántico fuera del Golfo de México y el Mar Caribe.
  3. El huracán María hizo estragos en las islas de Barlovento y en Puerto Rico, aunque también alcanzó a los estados de Carolina del Norte y del Sur, Virginia, Nueva york, Nueva Jersey y Pensilvania (todo ellos en Estados Unidos), República Dominicana, Bahamas y Bermudas. Fue el más importante en cuanto a víctimas mortales, que ascendieron a 243.
SPC Hamiel Irizarry-The National Guard-(CC BY 2.0)
Puerto Rico, devastada por el huracán María

La temporada de huracanes de este año fue demoledora en cuanto a destrucción de personas y daños materiales. Se calcula que hubo 352 fallecimientos en total (hasta el momento) y el montante económico provocado por los huracanes asciende a 160.000 millones de dólares. Autopistas, carreteras, cables de conexión eléctrica, conducciones de gas, tuberías de agua… todo quedó inutilizado y, en algunos casos, fábricas han quedado completamente inutilizadas.

 

Terremotos

Los terremotos siguen el mismo ritmo de años anteriores, aunque el número de víctimas mortales es superior. En México, 2017 será recordado por dos grandes movimientos sísmicos. El del día 19 de septiembre con epicentro en Axochiapan alcanzó 7.1 en la escala de Richter y fue destructivo. A causa de él murieron 369 personas. Se conmemoraba aquel mismo día el 30 aniversario del terremoto en la Ciudad de México (entonces México D.F.) y causó enormes daños a la población así como a las infraestructuras de la región.

El sismo del 7 de septiembre tuvo su epicentro en Pijijiapan (México) y fue de mayor intensidad: 8,2. El número de víctimas fue de 103.

Todavía hoy siguen las labores de restablecimiento en estas dos áreas del país, que se han visto fuertemente dañadas.

b de baca-(CC BY 2.0)
Terremoto de México

El tercer movimiento sísmico en lo que lleva de año y por número de muertos fue el de Farindola, una pequeña población de los Abruzos, en Italia, que hubo de enterrar a 34 de sus habitantes. Mientras que en Sichuan (China) hubo que lamentar 24 víctimas por un terremoto el 9 de agosto.

Otros terremotos se produjeron en China, Papúa Nueva Guinea (con una intensidad de 7,9), Rusia, Filipinas y Guatemala, entre otros países.

 

Inundaciones

Las inundaciones causadas por la época de lluvias en el Sudeste de Asia ofrecieron un balance descorazonador. Más de 1.200 muertos en la región, de los cuales algo más de 850 corresponden a la India. A esto se suman los millones de personas que se quedaron sin hogar y áreas extensas que vieron destrozadas las infraestructuras.  Estos monzones han ocasionado la pérdida de los cultivos y por tanto de los alimentos. Al no contar con recursos agrarios, se hará difícil a muchas personas el mínimo ingreso económico para comprar lo que la tierra no les ha producido, explicó a la agencia Reuters un empleado de la agencia de gestión de desastres en Patna, capital de Bihar (India).

En Nepal, murieron 150 personas y 90.000 viviendas quedaron arrasadas. Naciones Unidas declaró que esta había sido la peor catástrofe de Nepal en la última década en lo que a inundaciones se refiere.

En Bangladesh, 5,7 millones de personas se vieron afectadas por las lluvias. Un total de 134 murieron. Quedaron asoladas 10.583 hectáreas de cultivo y otras 600.587 sufrieron daños. Esto se debió, en parte, a que el país está a nivel del mar: un tercio del territorio quedó anegado.

Ramakrishna Math and Ramakrishna Mission Belur Math-PD
Niños afectados por las inundaciones en Bangladesh

 

El calentamiento global

Después de ver todos estos datos,  parece obligado plantearse si la Tierra “nos habla”. ¿Nos está dando el planeta un mensaje de alerta? Ningún científico deja de preguntarse si la envergadura de estos desastres naturales se debe a una razón que va más allá de la propia Naturaleza. Especialistas consultados por la BBC no dudaron en afirmar que el calentamiento global (producido por el hombre) es un factor que influye en la generación de huracanes.

Shuai Wang, investigador de la Facultad de Ciencias Naturales de Imperial College de Londres, explicó que el promedio anual de huracanes en el océano Atlántico es de 6.2 entre 1968 y 2016, según los registros históricos de la Administración Atmosférica y Oceánica de Estados Unidos (NOAA). En lo que llevamos de año, se han registrado 15 tormentas, 9 huracanes y 5 huracanes mayores (Clasificados como 3 ó superior en la escala de Saffir-Simpson, que mide la intensidad de los vientos y su potencia destructiva). Esto es, estamos ya muy por encima de la media.

Bob Hensen, meteorólogo de Weather Underground, dijo que las altas temperaturas que el océano ha llegado a registrar este año pueden ser la causa de los fuertes ciclones que se han sufrido hasta el día de hoy. El científico matizó: “Podemos estar teniendo huracanes más poderosos asociados con el fenómeno del calentamiento global. La temperatura del agua afecta a la intensidad de la tormenta, aunque no haya evidencia de que influya en la cantidad”.

 

Cómo frenamos el “efecto invernadero”

Hoy se celebra el Día Internacional para la Reducción de los Desastres Naturales, que en las redes sociales aparece con el hashtag #IDDR. El llamamiento puede servirnos para recordar que como ciudadanos podemos colaborar en esta acción desde el entorno en el que nos movemos, con pequeñas y grandes decisiones: algunos países deberían adherirse al Acuerdo de París sobre Cambio Climático (heredero del Tratado de Kyoto) para la reducción de emisiones de gases contaminantes, por ejemplo. La administración de Donal Trump, en el otro extremo de esta política, anunció hace unos días que abandona el plan energético diseñado por el anterior presidente Obama para evitar el “efecto invernadero”.

Sin embargo, aunque sea a pequeña escala, también cada ciudadano puede tomar medidas para que no alteremos la temperatura del planeta: desechar la compra de productos que contienen gases que destruyen la capa de ozono es, para empezar, una buena medida. Menos aerosoles en la limpieza, la higiene personal o la perfumería.

Wang pronostica tempestades cada vez más fuertes si no se hace un esfuerzo por bajar el aumento de la temperatura en los océanos. “Un huracán es como un motor que necesita combustible. Lo lógico es que, con el cambio climático, el océano se torna más caliente y genera más energía para el ciclón, el cual acaba causando más estragos cuando toca tierra (…) yo pienso que si la temperatura continua aumentando, tendremos ciclones más intensos”, sentenció.

 

¿Vamos hacia el fin del mundo?

En el Evangelio de San Mateo, Jesús habla de “hambres y terremotos por todas partes” como señal del fin del mundo. Entre los aficionados a la lectura del Apocalipsis se habla de también de una “etapa de hielo”, un periodo en el que la Tierra sufrirá un enfriamiento que resultará insufrible para los seres vivos. De esta forma, quedaría arrasado el planeta. Algunos aseguran que esa “etapa de hielo” puede estar hablándonos de un periodo de frío global, que es la consecuencia de una etapa previa de calentamiento global.

Por si a alguien le surgen dudas acerca de si los desastres naturales que han ocurrido este año nos revelan la proximidad del fin del mundo, con los datos en la mano no parece que haya pruebas de un cataclismo inminente.

El British Geological Survey, del centro británico de geociencia, mostró que todos los años ocurren un promedio 15 terremotos de magnitud superior a 7 grados, los cuales son considerados como de gran proporción. Durante los últimos años, según esta fuente científica, no se registra un incremento de estos fenómenos. Y en concreto en 2017 se han producido hasta hoy un total de 4.

Tampoco la acción de los volcanes apunta a un fin del mundo. En todo el mundo hay ahora mismo 34 volcanes activos, aunque sus emisiones son relativamente pequeñas y no está prevista una erupción peligrosa.

 

 

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