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El Papa pide en Colombia que se acabe con el narcotráfico

Marko Vombergar | Aleteia | I.Media
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Así lo expresó en su última homilía desde Cartagena, donde centró sus palabras en la dignidad y los derechos humanos, además de pedir dar un paso urgente y no cerrarse a la paz

“Si Colombia quiere una paz estable y duradera, tiene que dar urgentemente un paso en esta dirección, que es aquella del bien común, de la equidad, de la justicia, del respeto de la naturaleza humana y de sus exigencias. Sólo si ayudamos a desatar los nudos de la violencia, desenredaremos la compleja madeja de los desencuentros: se nos pide dar el paso del encuentro con los hermanos, atrevernos a una corrección que no quiere expulsar sino integrar; se nos pide ser caritativamente firmes en aquello que no es negociable”, expresó el Papa Francisco durante su última homilía en Colombia.

El Papa Francisco emitió estas palabras desde Contacar en Cartagena, ciudad conocida también como “La Heroica” por su tesón en defensa de la libertad conseguida, algo que también la ha transformado en sede de los derechos humanos. En ese lugar fue recibido con gran colorido, ritmo y alegría, un aspecto que se repitió a lo largo y ancho de su visita Colombia.

Pero fue ahí donde también lanzó una fuerte “condena al narcotráfico, que lo único que hace es sembrar muerte”.

Perdón, corrección

El Papa recordó los múltiples testimonios que escuchó durante estos días en Colombia y donde el factor común ha sido realizar un “un camino distinto a los ya recorridos”.

“Porque Colombia hace décadas que a tientas busca la paz y, como enseña Jesús, no ha sido suficiente que dos partes se acercaran, dialogaran; ha sido necesario que se incorporaran muchos más actores a este diálogo reparador de los pecados”, indicó.

“Siempre es rico incorporar en nuestros procesos de paz la experiencia de sectores que, en muchas ocasiones, han sido invisibilizados, para que sean precisamente las comunidades quienes coloreen los procesos de memoria colectiva”, recordó.

“Las heridas hondas de la historia precisan necesariamente de instancias donde se haga justicia, se dé posibilidad a las víctimas de conocer la verdad, el daño sea convenientemente reparado y haya acciones claras para evitar que se repitan esos crímenes”, puntualizó.

“Tomar la iniciativa, el que toma la iniciativa siempre es el más valiente”, resaltó.

¿Y si el otro se cierra?

“No podemos negar que hay personas que persisten en pecados que hieren la convivencia y la comunidad”, manifestó Francisco.

“Pienso en el drama lacerante de la droga, con la que algunos lucran despreciando las leyes morales y civiles, en la devastación de los recursos naturales y en la contaminación”, enfatizó.  Fue ahí donde el Papa lanzó un fuerte llamado para que se acabe con el narcotráfico.

Pero el Papa también recordó otros aspectos como la tragedia de la explotación laboral.

“Pienso en el blanqueo ilícito de dinero así como en la especulación financiera, que a menudo asume rasgos perjudiciales y demoledores para enteros sistemas económicos y sociales, exponiendo a la pobreza a millones de hombres y mujeres; pienso en la prostitución que cada día cosecha víctimas inocentes, sobre todo entre los más jóvenes, robándoles el futuro; pienso en la abominable trata de seres humanos, en los delitos y abusos contra los menores, en la esclavitud que todavía difunde su horror en muchas partes del mundo, en la tragedia frecuentemente desatendida de los emigrantes con los que se especula indignamente en la ilegalidad”, señaló.

 

Dar el primer paso

“En definitiva, la exigencia es construir la paz, hablando no con la lengua sino con manos y obras”, dijo el Papa.

“¿Cuánto hemos accionado en favor del encuentro, de la paz? ¿Cuánto hemos omitido, permitiendo que la barbarie se hiciera carne en la vida de nuestro pueblo? Jesús nos manda a confrontarnos con esos modos de conducta, esos estilos de vida que dañan el cuerpo social, que destruyen la comunidad. ¡Cuántas veces se «normalizan» procesos de violencia, exclusión social, sin que nuestra voz se alce ni nuestras manos acusen proféticamente!”, indicó.

En ese sentido, el Papa recordó el lema de su visita, “Dar el Primer Paso”, que es sobre todo salir al encuentro de los demás con Cristo. “Y Él nos pide siempre dar un paso decidido y seguro hacia los hermanos, renunciando a la pretensión de ser perdonados sin perdonar, de ser amados sin amar”, aseguró Francisco, visiblemente cansado y aún con su pómulo un poco hinchado y morado a raíz de un golpe que sufrió más temprano mientras recorría las calles de Cartagena.

Por último, al finalizar la misa -luego de unas emotivas palabras de agradecimiento del arzobispo de Cartagena, Monseñor Jorge Enrique Jiménez Carvajal-, el Papa volvió a mencionar a quienes hicieron posible su visita a Colombia.  “Ustedes me han hecho mucho bien”, enfatizó, al tiempo de volver a mencionar a San Pedro Claver, quien murió en esa ciudad después de 40 años de “esclavitud voluntaria”.

“No nos quedemos en dar el primer paso, no se queden parados, sino que sigamos caminado juntos para ir al encuentro del otro en busca de la armonía (…) Colombia, tu hermano te necesita, ve a su encuentro llevando el abrazo de la paz libre de toda violencia. Esclavos de la paz para siempre”, concluyó.

Más de 250.000 personas se hicieron presentes en el lugar, una zona portuaria, la ciudad de los santos, en referencia al propio san Pedro Claver y santa María Bernarda Butler. Minutos antes, otra imagen para el recuerdo fue la que se pudo registrar en la bahía, donde el Papa, desde un helicóptero, bendijo la imagen de la Virgen del Carmen.

El Papa se despide de Colombia luego de cinco días donde visitó varias ciudades como Bogotá, Villavicencio, Medellín y Cartagena. Un viaje apostólico donde primó el gesto sobre la palabra y donde el tema de la reconciliación y la paz se hizo más vivo que nunca.

 

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