Aleteia

¿Por qué las novias llevan una liga el día de su boda?

Vasilenko Dmitriy | Shutterstock
Comparte
Comenta

Una bella tradición que es símbolo de pureza y fidelidad

La liga que la novia lleva oculta debajo de su vestido el día de su boda es un elemento con profundo significado, procedente de una antiquísima costumbre europea que fue extendiéndose en distintas partes del mundo.

El matrimonio ha sido siempre el espacio propicio para la relación de la intimidad sexual. Por eso, más allá de la función que tiene una liga de sostener las medias en las piernas, enaltece la sensualidad femenina y la virginidad de la novia que su esposo retira, así como también el amor eterno que ambos se prometen para siempre.

La liga de la novia comenzó a utilizarse en la Inglaterra medieval, sobre todo entre las novias de la nobleza. La boda era la antesala de “su primera vez” con el hombre al que se entregaban para siempre, por lo que la liga era el símbolo de la virginidad que perderían durante la noche de bodas al consumir su unión.

Según la tradición la liga es de color blanca y azul por las cualidades de la novia: el blanco como símbolo de la pureza y el azul de la fidelidad.

 

El momento de quitar la liga

Con el tiempo, muchas novias comenzaron a usar más de una liga para regalar. Era tan bello lo que significaba para los esposos, que pronto se hizo extensivo a los demás volviéndose costumbre que el novio le quite una liga a su esposa para entregarla a alguien que había asistido a la boda y que todavía no estaba casado como signo prometedor de vivir un amor así.

Quitar la liga sigue siendo en muchos países un momento importante en la celebración de una boda. En algunos países el novio arroja una liga entre los hombres solteros. En otros, la novia regala a sus amigas solteras distintas ligas que se han escondido bajo su vestido durante toda la ceremonia.

 

La donación total en el matrimonio

La vida sexual de los esposos es el centro de su vida espiritual. La espiritualidad matrimonial no consiste únicamente en que los esposos recen juntos. La vivencia de la espiritualidad en esta vocación particular pasa, necesariamente, por la donación total y recíproca del cuerpo. Es más, la unión conyugal es el centro y el corazón de la vida espiritual del matrimonio y si no está presente ese matrimonio no es válido.

El matrimonio es una entrega de uno mismo y supone el don total de sí. Por eso, para una pareja que espera, este momento se vive con mucha expectativa y la liga, al ser un elemento material, manifiesta al mismo tiempo ese valor profundo y espiritual que los novios están por vivir desde ese día y para siempre.

Si ese valor no está presente y la noche de bodas deja de ser especial, la liga pierde su razón de ser quedando como un objeto meramente superficial. En cambio, cuando los valores de un amor virtuoso son vividos por los novios, todo lo que se pone en contacto con ese amor cobra un profundo sentido. ¿Y tú cómo lo harás?

Newsletter
Recibe Aleteia cada día