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Oración por los afectados de un huracán

HURRICANE HARVEY
Scott Olson | GettyImages North America | AFP
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El mar de Galilea obedeció tu orden y volvió a su antigua quietud. Todavía eres el Maestro de la tierra y el mar…

Oh Dios, Maestro de este mundo pasajero, escucha las voces humildes de tus hijos.

El mar de Galilea obedeció tu orden y volvió a su antigua quietud. Todavía eres el Maestro de la tierra y el mar.

Vivimos bajo la sombra de un gran peligro sobre el cual no tenemos control: el Golfo, que como un enojado e irritado gigante, puede despertar de su aparente letargo, sobrepasar sus límites convencionales, e invadir nuestra tierra, extendiendo el caos y el desastre.

Durante esta temporada de huracanes nos dirigimos a Ti, oh Padre amoroso.

Evítanos revivir las tragedias pasadas cuyos recuerdos están aún tan frescos y cuyas heridas parecen rehusarse a sanar con el paso del tiempo.

Oh Virgen, Estrella del Mar, Nuestra amada Madre, te pedimos que implores con tu Hijo en nuestro favor, para que, ahorrándonos las calamidades comunes en esta área y animando nuestro verdadero espíritu de gratitud, caminemos en los pasos de tu Divino Hijo para llegar a la Jerusalén celestial, donde nos espera una eternidad sin tormentas.

Amén.

Oración compuesta por Compuesto por el Padre Maurice Schexnayder (1895-1981), Segundo obispo de Lafayette (1956-1973), después del huracán Audrey en 1957.

Artículo publicado por pildorasdefe.net

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