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“Ángeles de la calle”: Mujeres que luchan contra el hambre en Colombia

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Anhelan la bendición del papa Francisco cuando visite el país en septiembre

El trabajo de estas mujeres es admirable. Popularmente son conocidas como los “ángeles de la calle”. Se trata de cuatro “misioneras” –así quisieron ser identificadas por gustarles trabajar en el anonimato- cuya obra es más que significativa para personas indigentes carentes de comida, médico o simplemente cariño.

A través de un reportaje realizado por Juan Gossaín para El Tiempo de Colombia, estas mujeres abren su corazón y se animan a contar un secreto: el anhelo más profundo es que el papa Francisco pueda bendecir su trabajo cuando visite el país en el mes de septiembre.

Todo comenzó en el año 2015 cuando estas mujeres residentes en Cartagena, uno de los lugares que forma parte del itinerario de Francisco en Colombia, se conocieron luego de coincidir en el hogar madre Teresa de Calcuta.

La primera misión que cumplieron fue el rescate de una joven venezolana que permanecía tirada en la calle mientras muchos pasaban a su lado con total indiferencia. Fue ahí que se acercaron, la llevaron a una clínica y ese mismo día le consiguieron ropa y comida.

Además, lograron descubrir que se trataba de una joven arquitecta con problemas mentales que había llegado a Colombia de manera desconocida y a quien lograron volverla a poner en contacto con su familia.

Desde aquel momento no han parado en procura de velar por las personas vulnerables que habitan las calles de su ciudad.

Amparadas bajo el nombre de «María Revive», estas mujeres se encargan de afirmar que no son una fundación, sino una comunidad que “cumple con el deber de ayudar al prójimo”, reproduce el reportaje.

Actualmente reparten más de 100 comidas por noche de lunes a viernes y los destinatarios están más que agradecidos. “Lo más importante no es llevarles la comida, sino comer con ellos”, expresa una de ellas.

¿Cómo se financian?, le pregunta el periodista. “La Divina Providencia”, es la respuesta. Es que han tejido una red de voluntarios y colaboradores dispuestos a no cerrar puertas.

Lo que hacen estas mujeres no es novedoso ni exclusivo, pero sí noble y elogiable.  Así como ellas hay muchas más personas que luchan contra el hambre en Colombia y en tantos otros países de América Latina y el mundo.

Por lo general no persiguen premios, ni reconocimientos, pues la sonrisa del más necesitado es la mejor recompensa. No en vano el lema de estas mujeres es “De regreso al amor”. Así de sencillo y resonante.  Seguramente muy pronto en Francisco -y su eventual bendición- encontrarán al mejor cómplice para continuar desempeñando con mucho ánimo esta gran misión.

 

En base a El Tiempo de Colombia

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