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5 errores al aplicarnos desodorante

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Kzenon - Shutterstock
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No eres tú o el producto, es cómo lo estás usando

El procedimiento del desodorante es tan rutinario y simple que es difícil pensar que uno podría estar cometiendo un error. Después de todo, es colocarlo debajo de nuestros brazos, esperar que se seque y vestirnos para protegernos del mal olor durante el día.

¿Pero no les ha pasado que a veces sienten que no está funcionando? A veces culpamos a la marca y otras hasta la comida que ingerimos ese día, pero también puede ser que no estemos usando el producto de la forma correcta.

 

  1. ¿Desodorante o antitranspirante?

Lo primero es saber comprar lo que realmente necesitamos. El desodorante está diseñado únicamente para contrarrestar los malos olores; mientras que el antitranspirante es el que te va a ayudar con la sudoración excesiva porque no es tan tópico. Si eres de las que suda un poquito más de lo normal, lo mejor es que optes por el antitranspirante para evitar esas penosas manchas en la ropa. Si por el contrario, no eres de las que transpira mucho, entonces el desodorante es más que suficiente y, en todo caso, puedes pensar en tener un antitranspirante sólo para ocasiones puntuales, como el gimnasio.

 

  1. Aplicarlo sobre la piel mojada

Muchas veces pasa que salimos muy apuradas de la ducha, queremos vestirnos en 5 minutos y no secamos bien el área debajo de nuestros brazos. Pero si no aplicamos el producto sobre una superficie seca, pierde parte de su efectividad, ya que se corre y no se absorbe del todo. Sucede lo mismo si lo re-aplicas estando ya sudada (de hecho, es peor, porque contaminas el producto).

DEODORANT
Rido - Shutterstock

 

  1. Usarlo después de afeitarte

Esto provocará que tu axila se irrite, ya que en ese momento tienes la piel más sensible y los poros abiertos. Luego de afeitarte, espera varios minutos, aplica un poco de agua de rosas en la zona como si fuera un tónico, sécate bien y luego aplica tu desodorante o antitranspirante. Suena tedioso, pero es mejor esperar que andar con piquiña.

 

  1. Utilizarlo en exceso

¿Quién no ha hecho eso de aplicarse desodorante en la mañana y luego en la tarde usar una capa más (sin bañarse ni nada) porque va a un evento o al gimnasio? Pasa lo mismo que cuando lo usas recién salida de la ducha… El producto se debe aplicar sobre una superficie limpia y seca para que funcione correctamente. No porque te apliques más va a funcionar mejor, con una o dos pasadas es más que suficiente… a lo que debes prestar atención es a cubrir todo el área.

Eso sí, tienes razón en querer retocarlo al final del día… ¿sabías que para que un desodorante o antitranspirante tenga una etiqueta que diga que “dura todo el día” sólo debe cumplir por ley que reduzca la sudoración en un 20%? Entonces sí, para que realmente dure hasta tarde, dependiendo de tu cuerpo y transpiración, probablemente tengas que retocarlo, pero recuerda primero lavar y secar bien la zona.

 

  1. Sólo fijarte en la fragancia

Confieso que yo soy la primera que anda oliendo los desodorantes en la farmacia para ver cuál tiene un mejor aroma, pero en realidad esto no significa que te va a funcionar o que, cuando sudes, tú vas a terminar oliendo a esa fragancia de rosas blancas y algodón que tanto te encanta. Muchos de esos que tienen un fuerte perfume en realidad están llenos de químicos que pueden irritar tu piel y hasta matar las buenas bacterias que tenemos en nuestras axilas para combatir naturalmente el mal olor.

Finalmente, y como un tip extra, recuerda exfoliar gentilmente tus axilas una vez a la semana para que remuevas cualquier residuo, mala bacteria o destapar cualquier porito que pueda tener algún vellito incrustado producto del afeitado. Si haces todo esto y aún crees que el desodorante no te funciona, entonces definitivamente cambia de marca, ya que no es para ti o, si la venías usando por ya algún tiempo, puede ser que tu piel “se haya acostumbrado” a la fórmula.

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