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Condujo sin licencia: fue detenido y “mereció” ser deportado

JESUS LARA LOPEZ
Capture Youtube
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Un caso emblemático de la administración Trump

Casos como el del inmigrante mexicano Jesús Lara López, residente por 16 años en el Estado de Ohio (Estados Unidos), resultan cada día más familiares para la prensa y los grupos defensores de los migrantes en la nación americana.

En su afán de cumplir con las nuevas directrices en materia migratoria, echadas a andar por la administración que encabeza el presidente Trump, la oficina del Servicio de Inmigración y Aduanas ( ICE, por sus siglas en inglés) ha tomado casos de deportación que en nada se asemejan a la repatriación de un “criminal”.

Pide compasión: tiene cuatro hijos

Es el tema de Jesús Lara López, indocumentado mexicano de 37 años de edad y padre de cuatro hijos nacidos en Ohio, quien fue arrestado en 2008 por manejar sin licencia, perdió la apelación de su caso bajo la administración Trump, y tendría que abordar esta semana un vuelo en Cleveland de vuelta a México, pagado de su propio bolsillo.

Jesús Lara López había logrado una suspensión de su deportación desde el año de 2011, pero todo cambió con la llegada a la Casa Blanca de Donald Trump. Su familia, su abogado y grupos cívicos pro-inmigrantes montaron una campaña de presión para que ICE suspendiera la deportación, tomando en cuenta que Lara López no tiene antecedentes criminales. Pero todo ha sido en vano.

Khaalid Walls, un portavoz de ICE, explicó que Lara López recibió una orden de deportación por parte de un juez federal en 2011 y la agencia mostró «discreción» en su caso. Pero ya no va a mostrarse “más flexible”. En 2014, ICE ya había suspendido la deportación de Lara López y, como «ejercicio de discreción» permitió su libertad para que pudiera «finalizar sus planes de salida» de Estados Unidos, agregó el portavoz del ICE.

Sueños rotos

Por su parte, Lara López, su abogado y grupos que defienden a los inmigrantes en la Unión Americana insistieron en la petición de “compasión” para que se quedara con sus hijos y su esposa en la población de Willard (Ohio). «Dios dijo que no deberíamos separar a las familias, pero el hombre lo está haciendo. Me están matando mis sueños», dijo Lara López, quién es calificado como “profundamente cristiano” por sus vecinos.

“Trump destruyó mis sueños, deportándome, y no sé qué se trae con los hispanos, está actuando de forma racista. Está destruyendo mis sueños y los de otras familias, y no parece importarle destruir hogares… le pido que tenga compasión, que tenga corazón”, dijo Lara López desde su casa en Willard (Ohio). Y añadió: “Estoy de acuerdo en que saque a criminales. Yo no soy criminal pero hasta traigo un grillete en el tobillo derecho, y eso no está bien”, dijo en días previos a su deportación.

Lara López iba camino a una cita con el dentista en 2008 cuando fue detenido por manejar sin licencia, y cayó en el “radar” de la Oficina de Inmigración y Aduanas (ICE). Al igual que en muchos otros casos, Lara López acudía a su cita anual y lograba cada vez suspender la orden de deportación, pero eso cambió en marzo pasado, bajo la administración Trump.

Deportar a gente morena

Su caso se volvió emblemático. También las palabras de su abogado David Leopold: “El gobierno podría usar sus recursos para de verdad enfocarse en criminales, en los que sí son un peligro. Esto refleja una ideología extremista, y la idea aparentemente es deportar a gente morena, a latinos principalmente, pero no conozco ninguna ley que exija separar a las familias”.

“Trump dice que solo persigue a ‘malos hombres’, pero si deportan a Jesús sabemos que está mintiendo… que ICE diga que solo cumple órdenes, cuando hay discreción procesal, es una excusa que no quiero oír”, enfatizó Leopold.

“Quiero que se ponga en mi lugar. ¿Qué haría si le tocara perder a su papá? Esto me da tristeza y rabia… no sé qué va a pasar”, dijo Eric Lara, el hijo mayor de Jesús, quien, a los 14 años de edad, ha encabezado la causa de su padre junto con sus hermanos, Edwin, de 11 años, Anuar, de 9, y Elsy, de 6.

Un buen tipo

El caso ha acaparado la atención de grupos pro-inmigrantes como “America´s Voice”, que lo ponen como ejemplo de los “excesos” de la Administración. “Jesús es una gran persona, el tipo de vecino que quisieras tener. Es dueño de su casa, paga impuestos, le dedica tiempo a sus hijos… ¿Por qué se ensañan con él? Porque pueden, en vez de perseguir a malos hombres”, dijo Lynn Tramonte, directora de “Ohio´s Voice” y subdirectora de “America´s Voice”.

“Si ICE no detiene esta deportación, y si los congresistas no intervienen, no es porque no haya nada que hacer sino porque no quieren. Esto es violencia contra las familias; sus hijos han rogado al Congreso y al gobierno a que les permitan tener un futuro (con su padre), ¿Cuán triste es eso?”, afirmó Tramonte.

Su hijo, Eric, inició en junio una petición en Internet que recabó unas 35,000 firmas, para que Trump viera que su padre, “no es ningún criminal”. Pero fue en vano. Ayer martes, su padre tuvo que tomar el vuelo de Cleveland a Ciudad de México. Fueron 300 dólares, pagados de su bolsillo.

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