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Perdonó a su asaltante y salieron caminando juntos del juzgado

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Hace un año y medio Sebastián, entonces de 19 años, asaltaba violentamente a Alberto, de 68, para robarle la billetera

Ocurrió en Río Negro, Argentina, y sorprendió al mundo de la justicia. Hace un año y medio Sebastián, entonces de 19 años, asaltaba violentamente a Alberto, de 68, para robarle la billetera. Alberto visitaba a una madre que sola enfrentaba las últimas semanas de su embarazo, para ver si necesitaba algo, cuando Sebastián, del mismo barrio y a quien había visto crecer, lo tomó por sorpresa.

Según el diario Río Negro, tras la golpiza Alberto ni siquiera había querido hacer la denuncia. Temía porque el joven, si lo denunciaba, se vengase de él. Sufrió mucho las secuelas del episodio. Una de sus hijas relató al diario Río Negro que por las noches daba vueltas en la cama pidiendo que no le peguen más.

El proceso judicial avanzó y había llegado el momento del juicio, que podría derivar en una pena de prisión para el joven. Y pese a que, al menos según la defensora, Sebastián había estado intentando cambiar de vida, la justicia parecía rechazar su propuesta de reparación.

Sebastián está casado, tiene una niña, pelea contra las adicciones, y consiguió recientemente un trabajo en un aserradero, según afirmó su defensora al diario La Nación. Pero como la tentativa de robo había sido con violencia y amenazas, el fiscal rechazó el pedido de la defensa de dejar la causa sin efecto a cambio de una reparación simbólica de 1,500 pesos (100 dólares).

Sin embargo, de manera inesperada, y antes de que se cierre la audiencia, Alberto pidió ingresar a la sala para hablar con Sebastián. Se le permitió hacerlo. Se acercó al joven. Le aseguró que si él le hubiera pedido dinero lo hubiera ayudado. Le explicó que suele salir a caminar con su nietito, y que no querría sufrir un episodio de violencia así con él. Lo perdonó y le deseó que cambie de vida.

“Quiero que intentes ser mejor. No tengo rencor ni me quiero vengar. No quiero resarcimiento económico, no quiero que estés preso, pero prométeme que no me vas a volver a lastimar”, le dijo, según recogió el diario Río Negro. El joven se emocionó, como todos en la sala, y se disculpó con Alberto. Le prometió que no volvería a lastimarlo y que intentaría ser una mejor persona. Se abrazaron. La justicia concedió al joven el “criterio de oportunidad”. Se retiraron juntos de la sala.

Por la calle se volvieron a cruzar, cuenta el diario La Nación. No hubo ningún tipo de rencor. Lo que sí hay por las calles, y por las redes, es reconocimientos para Alberto, a quien la abogada de Sebastián calificó como “ejemplo y símbolo de esperanza”.

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