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Litúrgicamente hablando, ¿qué es una conmemoración?

© stephane martin
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Una manera especial de celebrar alguna memoria obligatoria o libre de algún santo cuando cae en algún tiempo litúrgicamente fuerte

En orden descendiente solemnidad, fiesta, ferias privilegiadas, memoria, conmemoración y ferias simples son las categorías de las celebraciones litúrgicas en la Iglesia; este orden tiene como objetivo expresar y ordenar dichas celebraciones o fechas litúrgicas.

Los oficios tienen diferentes grados de importancia, grados asignados al instituirlos, y es esto lo que determina la precedencia en casos de conflicto por cruce de fechas. Cuando dos oficios caen el mismo día y cuando uno de ellos no puede transferirse a otro día, se celebra en parte a modo de conmemoración.

Como hay dos calendarios -uno fijo (el santoral) y el otro móvil (Cuaresma)-, hay fechas que se cruzan, es decir ocurre que una memoria obligatoria o libre puede caer dentro de la Cuaresma. En este caso las memorias, tanto libres como obligatorias (incluso las memorias de las comunidades particulares), se transforman en conmemoraciones, y son siempre libres.

Una conmemoración es pues una manera especial de celebrar alguna memoria obligatoria o libre de algún santo cuando cae en algún tiempo litúrgicamente fuerte: las ferias privilegiadas, como se les llama a los días de Cuaresma y a las dos últimas semanas del año civil (los días 17-24 de diciembre y la octava de Navidad).

En cuanto a la celebración de las conmemoraciones, las rúbricas, tanto del misal como de la liturgia de las horas, ya lo explican.

En la Misa: Se puede reemplazar la oración colecta del día por la del santo (IGMR, 54). Y se nombra al santo al final de la plegaria eucarística justo antes de la doxología. Cabe aclarar que no se puede usar más de una oración colecta en la Misa, y a las otras oraciones “sobre las ofrendas” y “después de la Comunión” son de la feria privilegiada. Está prohibido realizar cualquier conmemoración el Miércoles de Ceniza y en Semana Santa, días que, debido a su singular importancia, forman una categoría aparte entre las ferias privilegiadas.

En la Liturgia de las Horas: Luego de la lectura patrística y el correspondiente responsorio breve, se añade la lectura hagiográfica con su responsorio, y se concluye con la oración del santo. En las Laudes y Vísperas
después de la oración del día (omitida la conclusión trinitaria Por nuestro Señor Jesucristo), se puede añadir la antífona propia del Cántico evangélico, si la hubiere, o la del común correspondiente, y luego la oración del santo con la conclusión trinitaria omitida anteriormente.

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