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White Gold: No es oro todo lo que reluce

White Gold
BBC Two
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Inteligente y crítica comedia social sobre el nacimiento de la cultura del consumismo en la era Thatcher

En los 80 todo es éxito. Crece el dinero, y la clase media está dispuesta a invertir en cualquier cosa que aporte rédito o bienestar. Es la época de los radiocasetes, de los betamax, de los primeros PC, del papel de pared, de las lacas, de comprar cosas que ni por asomo necesitas, y de las listas de número 1. Hay que ser el primero en algo.

 

¡Gracias sean dadas a la televisión por darnos White Gold! En seis cápsulas de 30 minutos, tendremos a quien va camino de convertirse en el pícaro de referencia, Vincent Swan, el prototipo de hombre de los 80, del machito que se olvida de su interior para dedicarse a ganar dinero sin despeinarse; una especie de antítesis de lobo de Wall Street. Aquí no hay oro…, ni tan siquiera blanco…; todo el altisonante oro blanco del título no son más que ventanas de PVC…

Vincent (Ed Westwick) es un chulo autocomplaciente cuya aspiración es un trabajo con coche de empresa. En el fondo, es el marginado de los 80 que busca salir a flote. En la Inglaterra pobre de Margaret Thatcher, y a falta de algo mejor, este antihéroe de Essex se dedica a vender ventanas y puertas de doble cristal. Oro blanco del que no reluce. ¿Quién dijo que en esta vida no hay nada seguro excepto la muerte y los impuestos?, se pregunta el protagonista de White Gold, pues un perdedor, derrotista y débil, responde. Ciertamente es el modelo individualista instalado por la Dama de Hierro; es el perro-come-perro necesario para hacer frente a una Inglaterra sin servicios públicos.

Liberalismo puro, una cultura de hombres que lidian entre sí. Vaya, que «la sociedad no existe», afirma Thatcher en el 87. Para la Primera Ministra la pobreza es una debilidad. Nada de la caridad que sirve al pobre. Mentalidad mundana. Se trata de «una época en la que tener puertas con doble acristalamiento en tu patio era señal de que estabas ganando en la vida», afirma Damon Beesley, guionista y director de esta comedia.

En un Reino Unido así, símbolo del nuevo Occidente, hay que conseguir emerger. Esto o te hundes, como los migrantes en el actual Mediterráneo. Y Vincent Swan no está dispuesto a ahogarse. Guapo, hábil, charlatán y sin escrúpulos, es capaz de vender nieve a un esquimal. Para ello, se rodea de un equipo de inútiles: Fitzpatrick (James Buckley), un abominable vendedor capaz de estafar a cualquiera con el fin de conseguir una venta, y de Lavender (Joe Thomas), un músico fracasado de tan alta moralidad que es incapaz de estafar y de vender nada. En seis capítulos asistimos a sus travesuras, desventuras y mezquindades; dinero, sexo y drogas por trinidad. Cosas de la cultura pop del consumo y la televisión, de una sociedad sin horizonte…

Si en Gossip Girl, Westwick era conocido por interpretar al multimillonario Chuck Bass, uno de los personajes ficticios más ricos del mundo según la revista Forbes, en White Gold representa al aciago. Y es que White Gold es una farsa sobre el mercantilismo y los nuevos ricos, sobre el consumismo que ha permitido que cualquier garrulo se forre. Una crítica inteligente, divertida y desgarradora a una sociedad sin transcendencia y que tiene en el dinero a su divinidad.

Cuando no hay Dios a quien pedir el pan, eriges un becerro de oro, amarillo o blanco (que es más barato), y lo adoras pidiéndole que por favor puedas salir del yermo donde vives. Pero hay una alternativa. Como ha dicho el Papa en la preparación de la Jornada Mundial dedicada a los pobres, es preferible tender la mano al pobre, encontrarlo, mirarle a los ojos y hacerle sentir el calor del amor que rompe la soledad. Solo así el hombre no es un lobo para el hombre, y brilla como el oro.

Ficha Técnica

Año: 2017-

País: Reino Unido

Director: Damon Beesley

Guión: Damon Beesley, Chris Niel, Joe Thomas

Fotografía: Oli Russell

Reparto: Ed Westwick, Joe Thomas, James Buckley, Linzey Cocker, Nigel Lindsay, Lauren O’Rourke, Bobby Smalldridge, Lorraine Bruce, Saffron Hocking, Lee Ross, Jack Doolan, Lloyd Hutchinson, Charlie-Lou Borthwick

Duración: 30 min.

Género: Comedia social; crítica laboral

Clasificación: No recomendada para menores de 17 años

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