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Napoleón Bonaparte intentó “derribar” a la Virgen María, pero…

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...Dios "derriba del trono a los poderosos"

El poderoso general francés Napoleón Bonaparte, que se volvió emperador de Francia, vio en la Virgen a una especie de “rival” a causa de…. ¡su fecha de nacimiento!

Napoleón nació el 15 de agosto de 1769, día en que la Iglesia celebra la Asunción de Nuestra Señora. Incluso de adulto, al general le incomodaba tener que “compartir” su fiesta de cumpleaños con la celebración del día en que la Virgen fue asunta al cielo.

Y la irritación del general empeoraba; pues el día de la Asunción de María, también se celebra, en Francia, el “voto de Luis XIII”: este rey había emitido, el 15 de agosto de 1637, un decreto solemne que colocaba a la nación francesa bajo la explícita protección de la Madre de Dios.

Lo que habría podido darle mucho orgullo y serenidad lo incomodaba. Para Napoleón, Francia tal vez debería sólo contar con él, el invencible, el genial, el poderoso emperador…

Para colmo, la Iglesia leía, el 15 de agosto, el célebre pasaje bíblico del Magníficat:

“[Dios] derriba del trono a los poderosos y enaltece a los humildes”.

Cada cumpleaños de Napoleón era “arruinado” así, por el recuerdo expuesto por Nuestra Señora de que “Dios dispersa a los soberbios de corazón”.

Fue entonces cuando Napoleón tuvo la idea de lanzar un decreto, el 19 de febrero de 1806, aboliendo la fiesta de la Asunción y sustituyéndola por la fiesta de…. ¡san Napoleón!

El papa Pío VII protestó, claramente, declarando que es “inadmisible que el poder civil sustituya el culto a Nuestra Señora Asunta al Cielo por el culto de un santo inexistente, con intolerable interferencia del poder temporal en lo espiritual”.

Napoleón, sin embargo, no oyó a nadie.

Y ¿cómo acabó Napoleón? Todos sabemos.

“Dios derriba del trono a los poderosos y enaltece a los humildes”

¿Y María? Después de la abdicación del emperador, en marzo de 1814, Francia le devolvió la solemnidad de la Asunción.

Finalmente,

“Dios ha mirado la humillación de su esclava. Desde ahora me felicitarán todas las generaciones, porque el Poderoso ha hecho obras grandes por mí: su nombre es santo”

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A partir del texto de Maria Corvo no site italiano intemirifugio.it

Magníficat a partir del Devocionario Católico

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