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¿Por qué los papás modernos están tan sobrecargados y agotados?

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En parte porque las altas expectativas pueden arruinar prácticamente todo

No hay nada como una pequeña prueba, ¿cierto? La más reciente investigación revela lo que muchos de nosotros ya sabíamos: muchos padres están considerablemente estresados últimamente. Y, muchos de nuestros hijos también. Pero ¿qué ha pasado? En vez de ser una generación elegante, revolucionando la paternidad y la infancia con un clic, muchas veces somos el desastre que llega con retraso a la fiesta y no ha traído regalo. Aquí está el por qué, y no es sólo culpa nuestra:

  1. Sobrecarga de información

Internet y la información en la punta de los dedos nos obligan a buscar todo sobre nuestros hijos – escuelas, alimentos, enfermedades, juguetes, campamentos de verano, etc. Es un agujero de conejo que nos manda a tierras llenas de opiniones y hechos ferozmente divergentes.

Incluso sin ser obsesivos, creo que todos nos sorprenderíamos con la cantidad de tiempo que los padres pasan haciendo una búsqueda. El esfuerzo no es todo una perdida de tiempo, pero es hora de que nosotros papás usemos ese tiempo para cosas como dormir decentemente una noche.

  1. Enfocarse demasiado en la educación (o por lo menos en la apariencia)

Cuando se trata de las escuelas, los papás miran hasta el más mínimo detalle. Se espera que verifiques regularmente las páginas y portales de la escuela, y si tu hijo se olvida de alguna tarea, los padres participan de la vergüenza.

Además de eso, la secundaria parece ser la nueva universidad. Nos dice que si no dirigimos (forzamos) bien a nuestros hijos, ellos no lograrán entrar en una buena universidad. Eso significa que toda su vida será inútil y triste, de acuerdo con la sabiduría convencional.

Y entonces nos esforzamos para pagar la escuela preparatoria cara y la universidad. Si no podemos pagar las mejores escuelas, nos sentimos culpables o cargamos a nuestros hijos con la deuda de la escuela, cosa que nos hace sentir mal también.

  1. Evitar tareas

Enfocarse precoz e intensamente en los medios académicos significa que muchos niños no están ayudando en casa con la cocina, la lavandería y otras cosas, lo que significa que nuestra generación de padres está haciendo todo sola.

Mis hijos doblan su ropa, dan de comer a los gatos. A veces, lavan los platos. Yo diría que hacen poco en comparación con las tareas que mis hermanos y yo hacíamos, como tirar la basura, cortar el pasto, limpiar las hojas, lavar platos, etc.

Pero, según sus gritos de protesta, ellos están sobrecargados en comparación con la mayoría de sus padres y podrían no estar exagerando. De acuerdo con una investigación, el 82% de los papás de hoy fueron obligados a hacer tareas en su infancia, pero sólo el 28% de los padres exigen eso de sus hijos ahora.

  1. Los niños ya no caminan

Cuando era niño, yo corría horas, escalaba árboles, jugaba en la calle con mis amigos. Ahora, gracias a las noticias instantáneas, somos conscientes de todo lo horrible que podría suceder con nuestros hijos fuera de casa. A causa de ello, no queremos que estén fuera mucho rato. Entonces, en lugar de eso, están cerca de nosotros, centrados en nuestros miedos y exigiendo más de nuestro tiempo y atención.

  1. La expectativas equivocadas también desempañan un papel

Soy esa madre que escribió cada invitación para la primera fiesta de cumpleaños de mi hija. La mayoría de las personas también hacía eso. También debemos ser voluntarios en la escuela. Mucho. ¿Alguien más se acuerda de su madre o padre entrando en el aula de clase? Yo no, y no tengo traumas infantiles.

  1. Ah, tecnología

Mantener a los niños seguros online, incluso con los controles digitales habilitados, lleva mucha atención y tiempo, con las arenas cambiando bajo nuestros pies a causa de las aplicaciones o las tendencias más recientes. Sí, nosotros enseñamos a nuestros hijos a escoger bien, y lo hacen…hasta que dejan de hacerlo.

A ver, si dependiera de ellos, mi hijo adolescente estarían mandando mensajes por el celular y viendo Netflix toda la noche y mi hijo de diez años se despertaría antes del amanecer para jugar a War Dragons. ¿Y los pequeños portales electrónicos abiertos a amigos y extraños que entran en el mundo de mis hijos?

  1. La infancia perfecta

Entonces, la cereza sobre esta mezcla ansiosa es la convicción de que debemos proporcionar una infancia feliz a nuestros hijos. Es un objetivo noble, pero también evasivo y, mientras más nos esforzamos en eso, más complicado es. ¿Cómo podemos “hacer” feliz todo el tiempo a cada persona en esta familia?

Entonces, ¿cuál es la solución?

Este mundo lleno de tecnología, sobrecargado de información, tan competitivo, exige mucho de los padres. ¿Podemos potenciar con seguridad a nuestros hijos para que sean exitosos y felices y no agotarnos a nosotros mismos y a nuestros hijos en el proceso? Sí y no. Así como el mundo real, no tiene garantías, aunque me gustaría ofrecer un plan simple de 8 etapas parentales para garantizar que todos sean excepcionales y serenos. Pero ¿quién soy yo para ofrecer algún pequeño plan presuntuoso? Pero si ya has puesto el teléfono de lado, miraste a tu hijo a los ojos y hablaste con él sobre cómo juega con sus amigos en el celular, puedes estar haciendo lo correcto. Si tu hija te reclama después que le pediste ayuda para guardar la comida, puedes estar en lo correcto.

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Nuestros ‘yo’ capaces pueden burlarse de algo tan simplista, pero, según el estudio más largo de la historia, la conexión y la responsabilidad son los elementos más cruciales para esa vida feliz que queremos para nuestros hijos y para nosotros mismos. Desde 1938, el estudio Harvard Grant y Glueck ha acompañado a los participantes a lo largo de sus vidas y ha llegado a conclusiones notables en base a datos recolectados.

“Las relaciones íntimas, más que el dinero o la fama, son lo que mantienen a las personas felices a lo largo de sus vidas”, de acuerdo con el estudio. Y, como la ex rectora de la Universidad de Stanford, Julie Lythcott-Haims, famosa por su estudio de Harvard: “El éxito en la vida proviene de hacer pequeñas tareas desde niño, cuanto más temprano empiezas, mejor”. Sin aprender a trabajar “para la mejoría de todo”, ¿estamos creando niños que llegan al lugar de trabajo “por impulso” y sin capacidad de “mirar alrededor para ver cómo puedo ser útil a mis colegas y anticipar lo que mi jefe puede necesitar?”.

La tecnología y las tendencias cambian, pero parece que el consejo anticuado aún se aplica. Tal vez si nos armamos y nos relacionamos con nuestros hijos un poco más, estaremos menos obcecados sobre aceptaciones exageradas y las imágenes de perfección, y esperaremos que ellos contribuyan en casa y vivan de acuerdo con nuestras reglas. Eso no quitará las complicaciones de la paternidad moderna y la infancia, pero podría simplificar la vida y desarmar un montón de ansiedad innecesaria.

 

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