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Papa Francisco: “Trata de novicias”, un error que no hay que cometer

This handout picture released by the Vatican press office shows Pope Francis during meeting with bishops, priests and nuns at the Cathedral of San Lorenzo as part of a one-day visit in Genoa, on May 27, 2017.
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El Pontífice se encuentra con los obispos de la región eclesial de Liguria: «Si nosotros queremos consagrados, consagradas, sacerdotes, debemos dar testimonio de que somos felices»

«La formación inicial de los religiosos, religiosas debe hacerse en el país de origen», insistió el papa Francisco en su encuentro de esta mañana con el clero de la región de Liguria en el contexto de su segunda cita de la jornada de su viaje apostólico a Génova (Italia) este 27 de mayo de 2017.

Invitó a los responsables de los seminarios, «boten a los seminaristas que chismosean”, eso es cómo engordar “cuervos que les comerán los ojos». Igualmente, exhortó a desconfiar de los sacerdotes «que lo saben todo», que los niños de hoy podrían llamar «sacerdotes Google y Wikipedia«, porque son perjudiciales, así como los «empresarios» que no están abiertos a las sorpresas de Dios.

El Pontífice dijo que es una realidad la falta de vocaciones, especialmente en Europa debido también a la caída demográfica. Sin embargo, pidió tener cuidado con malas prácticas para traer vocaciones de los países más pobres o más al sur del mundo.

«Recuerdo que era la primera página de Il Corriere della Sera, en título de letras grandes de catástrofe: ‘La trata de las novicias’. ¡Ha sido un escándalo!», afirmó ante 1.700 seminaristas, religiosas, religiosas, representantes de diversas confesiones en la catedral de San Lorenzo.

«También en algunos países de Latinoamérica, pienso en una congregación que tomaban el bus e iban a ciertos lugares pobres y comenzaban a convencer a muchachas para venir a Buenos Aires y entrar como novicias. Ella venían y después las cosas no salían bien».

Sucesivamente, contó otro caso en Roma datado hace quince años. «Lo he sabido debido a algunas Congregaciones que iban a los países ex comunistas, del centro de Europa, muchachas de países pobres, venían (en Italia), pero no tenían vocación y no querían regresar. Algunas encontraban un trabajo y otras, pobres, terminaban en el andén».

El Sucesor de Pedro admitió que es un trabajo difícil el de encontrar vocaciones pero que se debe hacer. «Es un desafío. Debemos ser creativos en el trabajo vocacional», indicó.

Sucesivamente, contó otro episodio de un encuentro con jóvenes con vocación de las Marcas (Centro de Italia) en el Vaticano. Ellos manifiestan «un gran amor» y fidelidad al  «carisma vocacional» y la «actualidad que tiene ese carisma fundacional».  Así, indicó que el amor atrae a los jóvenes a la vocación religiosa.

En este sentido, exhortó a dar testimonio. «Si nosotros queremos consagrados, consagradas, sacerdotes, debemos dar testimonio de que somos felices. Que somos felices y que terminamos nuestra vida felices de la decisión que Jesús ha tomado por nosotros».

Un testimonio de alegría y de la forma en que se vive la vocación. «Existen consagrados, consagradas, sacerdotes, obispos cristianos, pero viven como paganos. Una joven o un joven de hoy mira esto y dice: ‘no, así yo no quiero’ (la vocación). Esto también empuja a la gente para fuera», explicó Francisco.

El papa Francisco invitó a la conversión en la misión. «El celo apostólico» es lo que llama a los jóvenes a cumplir el paso. «Vivir no para nosotros mismos, que se vive por los otros, se da la vida».

Sucesivamente, para ilustrar la que llamó la «mundanalidad espiritual» contó la historia en Buenos Aires de una congregación que estaba reestructurando la casa de las hermanas. «Tenían un colegio muy rico, tenían dinero, y tenían razón, la casa debía ser remodelada un poco, hicieron bien, el baño privado. Hoy es una comodidad moderna, importante, no hay problema, pensé».

Al final, agregó «realizaron un palacio de lujo para las hermanas».  «Cada una de las habitaciones de las religiosas tenía una televisión. ¿Cuál fue el resultado? De las 2 a las 4 de la tarde, no encontrabas una monja en el colegio, cada una estaba en su habitación mirando la telenovela… la mundanalidad espiritual«, dijo.

El Papa indicó que a veces las vocaciones faltan precisamente porque existe mundanalidad espiritual que los jóvenes perciben y rechazan. «Hemos sido nosotros mismos los que hemos producido esto», explico. «Se necesita una conversión pastoral, una conversión misionera».

«¿Qué piensa un joven cuando ve a un sacerdote o un consagrado? Si está movido por el Espíritu: ‘Yo quisiera ser como él o ella. Ahí nace el testimonio. O pueden decir: ‘Jamás quisiera ser como él, es decir, el contratestimonio».

«Adelante, el Señor es grande y nos dará hijos y nietos en nuestras congregaciones», dijo el Papa al final del encuentro.

Mas tarde, el Sucesor de Pedro se encontró con los jóvenes de la misión diocesana en el Santuario de la Virgen de la Guardia. En la hora del almuerzo, se sentó en la mesa con los pobres, los refugiados y los indigentes en la Sala del Caminito de ese santuario.

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