Aleteia

Papa: Fe y moral se comprenden siempre mejor en camino

© PublicDomainArchive
Comparte
Comenta

La esclavitud antes se aceptaba y ahora no, recuerda Francisco en su homilía en Santa Marta

El pueblo de Dios está siempre en camino para profundizar la fe. Lo subrayó el papa Francisco en la homilía de la misa matutina en la Casa de Santa Marta del Vaticano, centrada en la Primera Lectura de los Hechos de los Apóstoles, en que san Pablo habla de la historia de la salvación hasta Jesús. En una época, observó el Papa, incluso cosas terribles como la esclavitud eran aceptadas, luego yendo hacia adelante se comprendió mejor que eso era un pecado mortal.

“Dios se dio a conocer en la historia”, su “salvación” tiene una “gran” y “larga historia”. Es lo que afirmó Francisco que, en la homilía, se detuvo en la predicación de san Pablo -de los Hechos de los Apóstoles- que para hablar de Jesús comenzó desde el principio, desde que el pueblo de Israel salió de Egipto.

“La salvación de Dios -dijo el Papa- es un camino hacia la plenitud de los tiempos”, un “camino con santos y pecadores”. El Señor, prosiguió, “guía a su pueblo, con momentos buenos y momentos malos, con libertad y esclavitud; pero guía al pueblo hacia la plenitud”, hacia el encuentro con el Señor. Al final, está Jesús.

Sin embargo, observó, “no termina ahí”, Jesús de hecho “nos dejó el Espíritu”. Y precisamente el Espíritu Santo “nos hace recordar, nos hace entender el mensaje de Jesús: comienza un segundo camino”. La Iglesia, reafirmó, “sigue adelante, así, con muchos santos y muchos pecadores; entre gracia y pecado, la Iglesia sigue adelante.

Esclavitud y pena de muerte eran aceptadas, hoy son pecado mortal

Este camino, afirmó, es “para entender, para profundizar sobre la persona de Jesús, para profundizar la fe” y también para “entender la moral, los mandamientos”. Y algo que “en una época parecía normal, que no era pecado, hoy es pecado mortal”:

“Pensemos en la esclavitud: cuando íbamos a la escuela nos contaban qué hacían con los esclavos, los llevaban a un lugar, los vendían a otro, en América Latina se vendían, se compraban… es pecado mortal. Hoy decimos esto. Ahí se decía: ‘No’. Más aún, algunos decían que se podía hacer eso, porque esa gente no tenía alma. Pero se tenía que ir adelante para entender mejor la fe, para entender mejor la moral. ‘¡Ah, Padre, gracias a Dios que hoy no hay esclavos!’. ¡Hay más!… pero al menos sabemos que es pecado mortal. Seguimos adelante: lo mismo con la pena de muerte que era normal, en una época. Y hoy decimos que es inadmisible, la pena de muerte”.

El pueblo de Dios está siempre en camino y así profundiza la fe y la moral

Lo mismo, añadió, vale para “las guerra de religión”. En medio de este “aclarar la fe”, “aclarar la moral”, retomó Francisco, “hay santos, los santos que todos conocemos y los santos escondidos”. La Iglesia, comentó, “está llena de santos escondidos” y “esta santidad es la que nos lleva adelante, hacia la segunda plenitud de los tiempos, cuando el Señor vendrá, al final, para ser todo en todos”. Así, “el Señor ha querido darse a conocer a su pueblo: en camino”:

“El pueblo de Dios está en camino. Siempre. Cuando el pueblo de Dios se detiene, se vuelve prisionero en un establo, con un asno, ahí: no entiende, no sigue adelante, no profundiza la fe, el amor, no purifica el alma. Pero hay otra plenitud de los tiempos, la tercera. La nuestra. Cada uno de nosotros está en camino hacia la plenitud del propio tiempo. Cada uno de nosotros llegará al momento del tiempo pleno y la vida terminará y deberá encontrar al Señor. Y este es nuestro momento. Personal”.

“Que vivamos en el segundo camino, la segunda plenitud del tiempo del pueblo de Dios. Cada uno de nosotros está en camino. Pensemos en esto: los apóstoles, los predicadores, los primeros, tenían necesidad de hacer entender que Dios ha amado, ha escogido, ha amado a su pueblo en camino, siempre”.

“Jesús -apuntó- envió al Espíritu Santo para que podamos ir en camino” y es precisamente “el Espíritu quien nos impulsa a caminar: esta es la gran obra de misericordia de Dios” y “cada uno de nosotros está en camino hacia la plenitud del tiempo personal”.

El Papa subrayó que es necesario preguntarse si creemos que “la promesa de Dios estaba en camino” y que aún hoy la Iglesia “está en camino”.

También confesarse es un paso en el camino hacia el encuentro con el Señor

También preguntarse cuando nos confesamos, si más allá de la vergüenza por nuestros pecados, comprendemos que “ese paso que hago es un paso en el camino hacia la plenitud de los tiempos”. “Pedir perdón a Dios -advirtió- no es algo automático”.

“Es entender que estoy en camino, en un pueblo en camino que un día -quizá hoy, mañana o dentro de treinta años- me encontraré cara a cara con ese Señor que nunca nos ha dejado solos, sino que nos acompaña en el camino. Piensen esto: cuando me voy a confesar, ¿pienso en esto? ¿Que estoy en camino? ¿Que es un paso hacia el encuentro con el Señor, hacia mi plenitud de los tiempos? Y esta es la gran obra de misericordia de Dios”.

Newsletter
Recibe Aleteia cada día