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Una de las formas más bonitas de amar y cuidar de una persona es orando por ella

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Ninguna distancia o alejamiento, mala época, nada podrá quitarte de mis oraciones

No siempre podré estar a tu lado, pero la distancia física no impide que estemos juntos emocionalmente. Y, yo se, que incluso al querer cuidar de ti, no podré en todo momento darte el apoyo que necesitas para tomar decisiones, la fuerza necesaria para no desistir e incentivos que te hagan persistir y nunca parar.

La vida me ha puesto ocupaciones y, a veces, éstas son importantes, dejándome sin tiempo y alejándome de ti, o quizás estamos en una fase no muy buena de nuestra relación, algo malo nos podría alejar y yo no podré cuidar de ti ni tú de mí como prometimos al inicio. Pero ninguna distancia o alejamiento, mala época, nada podrá quitarte de mis oraciones.

Estaré frente a Dios llevándole un corazón, a veces, tímido, roto y que se constriñe cuando piensa en la grandiosidad de su amor. Un corazón que desea seguir tus pasos, que se preocupa con tu bienestar, que quiere saber lo que estarás haciendo y si alguien está haciéndote reír como a mí me gusta hacerlo.

Pero este corazón preocupado y ansioso, cuando quiere tu atención y cuando imagina la hora en que nos encontraremos, no logra quitarte de mi consciencia, se queda constantemente dibujándote en mi mente y remodelándote. Y en esas oraciones, que pueden ser cortas o largas, que pueden ir acompañadas de risas y lágrimas, de corazón abierto o con mariposas en el estómago, yo digo lo que te amo y enumero los diversos motivos que me hacen agradecer a Dios por habernos unido, cuando pensé que estaría solo en el mundo.

Rezo para que el Señor te acompañe a donde quieras ir, que te guarde de todo mal y de posibles riesgos y heridas que puedas correr incluso sin tener la intención. Le pido que te perdone, porque como ser humano, te puedes equivocar siempre y sin darte cuenta.

Rezo para que Jesús libere tu corazón de las hierbas dañinas y quite lo que no te hace bien, para que lo riegue con su sangre que fue derramada en la cruz, para que florezcas transformándote de adentro hacia fuera.

Le pido a Dios que te de sabiduría para tomar correctamente las decisiones que aparezcan en tu camino, para que Él te capacite para cumplir el objetivo que recibiste de manos del Altísimo.

Yo clamo, suplico y no me canso de pedir bendiciones y más bendiciones sobre tu vida, y que recibas salud, más fuerza, más optimismo y perseverancia. Le pido que cuide de tu familia que me ha recibido con amor y para construir la nuestra, que un día tendremos. Y en nombre de Cristo, le pido que bendiga tus planes y que al realizar tus sueños coincidan con su voluntad.

También pido que fortalezca tus pies y que no caigas en trampas y abismos que puedan surgir frente a tu escalada hacia el Cielo.

Yo rezo con fe, sabiendo que mi voz es oída y que estas palabras suben hasta el Trono de Dios. Que Él las recibe y luego según su providencia se cumplan de acuerdo a su querer que es bueno, perfecto y agradable.

Dios entiende que soy una persona imperfecta, que comete errores y tiene muchos defectos, pero Él me perdona, me limpia y así rompe cada barrera que pudiera impedir que mi voz llegara hasta Él. El Señor me abraza y me dice que así lo harás tú también. Que de la misma forma que me ama, Él te ama, que bendiga nuestra relación y que está escribiendo nuestro futuro.

Él está feliz por haber tenido paciencia, incluso cuando amenazábamos con salir del barco y agarrarnos a cualquier salvavidas que pudiera aparecer frente a nosotros. Él perdona ese error nuestro, y cuando casi nos dimos por vencidos, Él usó su Espíritu Santo para consolarnos y fortalecer la promesa que un día recibimos de Él. No somos dignos ni merecedores, pero a partir del sacrificio de su Hijo Jesucristo, podemos recibir lo que nunca osamos imaginar y ni siquiera pedir.

Yo se que Él hará más que mis palabras, que actuará en más lugares en los que le pedí, porque Él cuida de nosotros en cada detalle y ve todo lo que necesitamos, así provee cada una de nuestras necesidades materiales y espirituales.

Y yo te pregunto: ¿Cómo no amar a un Dios así? Que puso en nuestro corazón ese amor que nos une a través de Él. Amor que nos une a Él, tanto juntos, como individualmente. Él es maravilloso y siempre confío en que Él hará lo mejor por ti cuando yo digo “amén”.

Por Alma com Flores

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