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Visita a las siete iglesias: Tercera visita, Gallicantu

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Reza y visita virtualmente el lugar en el que Pedro negó conocer a su Maestro

Seguimos con nuestra visita virtual a las siete iglesias por Semana Santa. Esta vez a Gallicantu: mientras Jesús era procesado injustamente en el polaco de Caifás, afuera Pedro negaba haberle conocido. Reza en el lugar de la traición de Pedro

Haz click para visitar la iglesia de San Pedro en Gallicantu

Iglesia de San Pedro en Gallicantu

St. Peter in Gallicantu Monastery, Jerusalem

Tercera visita

Con ella se recuerda que Jesús fue llevado de la casa del Anás a la de Caifás.

¡Jesús que yo aprenda a saber hablar y a saber callar!.
Por la señal de la Santa Cruz…

Pasaje Evangélico

Los que aprendieron a Jesús le llevaron ante el sumo sacerdote Caifás. A pesar que se presentaron varios testigos, no se pusieron de acuerdo, Jesús permaneció callado ante las falsas acusaciones. Caifás entonces le dijo: “Yo te conjuro por el Dios vivo que nos digas si Tú eres el Cristo, el hijo de Dios”. Respondió Jesús: “Si, tú lo has dicho. Y yo os declaro que a partir de ahora veréis al Hijo del hombre sentado a la diestra del poder y venir sobre las nubes del cielo”. Dijo Caifás: “Ha blasfemado ¿qué necesidad tenemos ya de castigos? Reo es de muerte.”
Algunos se pusieron a escupirle, le cubrían la cara y le daban bofetadas, mientras le decían: “¿Adivina quién te ha pegado?” ( Mt. 26, 57-68).

Reflexión

Jesús asumió sobre sí los dolores del mundo, por eso no podemos reducir el misterio de nuestra redención a una simple meditación. Exige de nosotros una respuesta vital de fe para unir nuestras penas a los sufrimientos salvíficos de Jesús, y para solidarizar nuestros sentimientos de hermano con la humanidad doliente de hoy.

Padre Nuestro…Ave María… Gloria…

Oración

Señor nuestro Jesucristo, te adoro y alabo por la mansedumbre y docilidad con que te comportaste al ser llevado a la casa de Anás, a la de Caifás y por la Preciosa Sangre que derramaste en la flagelación. Te ruego que nos concedas la virtud de la castidad y el don de mirar las cosas creadas con la luz de la fe. Amén.

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