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¡Tengo una serpiente en mi jardín! ¿Y ahora qué hago?

Reinaldo Aguilar-CC
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En las zonas costeras de Ecuador proliferan; algunos consejos si te la encuentras

Por estos días las ciudades costeras de Ecuador tienen que convivir con un protagonista pocas veces bien recibido, cuya presencia forma parte también de los efectos de las abundantes lluvias y el momento del año en el país sudamericano.

Es que ningún lugareño está exento de cruzarse con alguna serpiente ya sea en una carretera, así como en lugares cercanos a los hogares o incluso en la misma casa, como ser tanto en espacios interiores como exteriores.

Ante este tipo de situaciones, al enfrentarse a una serpiente, lo más normal es atemorizarse y no saber qué hacer. Sin embargo, como dato tranquilizador, de un total de 109 especies existentes en la zona, solamente 10 son consideradas venenosas, reproduce El Comercio.

En ese sentido, fue consultado por ese medio el investigador herpetólogo del Instituto Nacional de Biodiversidad (Inabio), Mario Yánez, quien advirtió que entre abril y mayo la cantidad de precipitaciones previstas generan que los lugares de refugio de estos animales se vean afectados y tengan que salir hacia lugares poblados.

Es por ello que es importante tener presente, prosigue Yáñez, que estos animales no atacan. Lo más recomendable, ante lo inevitable, es dejar que el animal siga su camino y no manipularlo. De lo contrario, si se sienten amenazadas, tomarán acciones a la defensiva.

En cuanto a los tipos de serpiente ante las cuales hay que tener mayores precauciones por ser venenosas, el experto señala las víboras. Por lo general suelen tener una cabeza con forma de diamante y cubiertas de escamas pequeñas, además los colmillos son movibles y más largos que sus cabezas, prosigue el experto. Una mordedura de este tipo puede causar destrucción de los glóbulos rojos, agrega El Comercio.

Luego están las serpientes de coral, otro tipo de las venenosas. Yáñez explica que son más reacias a la presencia humana y por lo general no son comunes los accidentes con ellas como involucradas.  Es muy común encontrarlas en provincias como Esmeraldas. Por lo general sus patrones de colores oscilan entre rojo-amarillo, rojo-negro, negro-rojo-blanco o rojo-negro con manchas, aunque no todas las serpientes que tienen estos colores son corales, por ende, venenosas.

Un consejo que da Yáñez –prosigue El Comercio– es mirar sus ojos. Las venosas los suelen tener pequeños, mientras que las inofensivas suelen tener ojos grandes.

Una mordedura de una serpiente de coral podría significar la inmediata afectación de los sistemas circulatorio y respiratorio. Ante esta situación lo más apropiado es inmovilizar la zona de la picadura, poner hielo para que el veneno no siga circulando y dirigirse al centro de asistencia más próximo.

En el caso de Ecuador, en base a la Gaceta Epidemiológica 2017 de la Dirección Nacional de Vigilancia Epidemiológica, en las primeras nueve semanas de este año se registraron 217 mordeduras de serpientes, indica El Comercio. Entre los más afectados se encuentran mayoritariamente hombres entre 29 y 40 años, situación que suele ser vinculada con las experiencias laborales principalmente en zonas de plantaciones, etcétera.

Pero que sucede con las serpientes no es exclusivo de las zonas costeras de Ecuador (en Guayaquil en la cercanía de ríos y arroyos estaba sucediendo algo parecido), sino que se reproduce en otros países de la región y continentes. Sin embargo, debido a la notoriedad que genera todo esto en el país latinoamericano siempre es bueno recordar que ante la presencia sorprendente de estos animales -para algunos aterrorizadores- lo más saludable es evitar perder la calma, incluso hasta si se llega a ser mordido ya que a mayores niveles de excitación el veneno pasa más rápido por el torrente sanguíneo.   

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