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¿Vivir una relación a larga distancia? 5 consejos para sobrevivir

© watcharaph
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Amor a distancia: ¡un reto!

El amor a distancia es un desafío incluso para las parejas más sólidas. Pero no todas tienen elección. Algunas están a distancia para aprovechar una oportunidad profesional, otras sufren la situación para conservar o encontrar un empleo. El distanciamiento espacial puede ser una fuente de estrés, hasta el punto que los especialistas en recursos humanos comienzan a darse cuenta de que influye en el rendimiento profesional de los trabajadores sin su cónyuge.

Aunque Penélope fuera fiel a Ulises durante veinte años a pesar de los ochocientos pretendientes atraídos por su gran belleza, a vuestra pareja le deseamos que viva el “celibato geográfico” de una forma menos arriesgada. Deja de tejer y destejer, ¡y entra en Internet! Los cónyuges de hoy en día están mucho más conectados, aunque sobrevivir a esta separación sigue siendo un reto. Lise lo confirma: “Para nosotros, la fidelidad es muy importante. Creo que no hay que atreverse con el celibato geográfico si no se es una pareja que se quiera y a la que le vayan bien las cosas. Si no, ¡es tentar al diablo! Solo funciona si hay una base de confianza absoluta”.

Aquí tenéis nuestros consejos para vivir mejor la distancia:

  1. Aseguraos de que es temporal 

Y confirmadlo con el empleador. Dos, tres años, son lo máximo. Se soporta mejor la situación cuando se sabe que será posible retomar la vida en común.

  1. Adaptaos a los reencuentros

Mary, esposa de un militar, confiesa: “Se tarda un poco en volver a acostumbrarse a estar juntos en persona. Y cuando ya nos estamos acostumbrando, es momento de separarse”. Julie, cuyo marido regresa quince días cada dos meses, adelanta: “¡Es cierto que ‘casi’ trastorna el ritmo de vida habitual que tienes organizado en su ausencia! Pero él tiene su lugar y siempre lo tendrá (y hay que tener cuidado y guardarle ese lugar, porque para llenar el vacío de su ausencia recurrimos a otras cosas: actividades, amigos, deporte…). Así que hay que permanecer atentos, relajarse ¡y hacer lo posible por moderarse cada vez que os reunís!

  1. La responsabilidad como padres sigue siendo compartida y buscad tiempo para reponer fuerzas

Hay que vigilar que el cónyuge conserve y ejerza su papel en la educación: que los niños mantengan una relación directa y privada con el cónyuge ausente, de forma regular. Mencionad al ausente: “¿Qué pensaría vuestra madre (o padre) si os viera ahora?”. Si vuestro presupuesto os lo permite, contratad a un canguro para tener tiempo de hacer alguna actividad semanal sin los hijos, solo vosotros. Atreveos a pedir ayuda a vuestros amigos, les tranquilizará saber que no sois ni Superman ni Superwoman (al menos todavía no). Si estáis lejos de los amigos, dedicad por ejemplo dos tardes a la semana a hacer deporte, contribuirá a evitar que os deprimáis.

  1. Mejor el contacto por vídeo que por email o SMS

Evitad los mensajes de texto e incluso los correos electrónicos. En un acto comunicativo, solo el 7% del mensaje es verbal, un 38% es oral y el 55% visual. No son pocos los malentendidos a raíz de un mensaje de texto leído por el destinatario con un tono distinto del pretendido. Un ejemplo práctico: ¿qué quiere decir “gracias por ordenar la casa”? ¿Es un agradecimiento, una orden o un reproche sarcástico? Aunque sea difícil ser afectuoso a través de una pantalla, verse en vídeo permite comprenderse mejor y transmitir mejor nuestras emociones: disponéis de Skype, FaceTime y demás ingenios tecnológicos para veros desde la distancia.

  1. Haced de vuestra pareja una prioridad

Aprended a rechazar las invitaciones inoportunas para poder disponer de tiempo para los dos, regalaos unos cuantos días juntos incluso si echáis de menos a vuestra madre o si los hijos os reclaman. Vuestra pareja es lo primero, para poder extender los dos juntos vuestra felicidad a los demás. Si vuestra relación conyugal parece deteriorarse, no perdáis el tiempo: buscad ayuda de un profesional.

  1. Por último, sed optimistas

Según lo describe con humor una bloguera: “Estás lejos de tu Hombre y te desgarra un irrefrenable deseo de verle y de cubrirle de besos. Pero ponen Dirty Dancing en la tele y tienes ganas de sushi. Al menos la distancia de tu Hombre hace que tu tarde sea cien veces mejor por aquello de que no hay un oso al lado que le gruña a tu película: ‘¿Cómo puedes saberte de memoria este bodrio?’. Sin él puedes incluso permitirte cantar con Johnny y Baby, llorar durante las escenas que quieras y pronunciar las frases de culto en

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